Edomex: llegó la hora…

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Salvador Cosio-08A punto de cerrarse el plazo para realizar proselitismo e influenciar a los potenciales votantes para los procesos electorales a efectuarse el próximo domingo 4 de junio en Estado de México, Coahuila y Nayarit, hay una lucha sorda en la que se enfrascan tanto los candidatos de los diversos partidos como quienes lideran los institutos políticos. Y ahí también actúan los personajes que han sido designados para planear, diseñar, establecer y programar la estrategia de las respectivas campañas; todos buscando incidir fundamentalmente en la decisión de los que aún están indecisos y son considerados como los elementos definitorios de la elección. Se han utilizado métodos distintos y cualquier tipo de recursos a su alcance, tanto ortodoxos como fuera de lo común, incluyendo artimañas al límite de la legalidad y acciones apartadas de lo que establecen las normas legales.

Especialmente en el Estado de México ha imperado la llamada “Guerra Sucia”, e inclusive la profusión de mensajes y discursos que, sin llegar a poder ser considerados ilegales, pueden fácilmente calificárseles de faltos de contenido sustancial, y también desapegados a la ética. Así, en casi todos los candidatos ha prevalecido el ataque a los otros abanderados sin que haya mensajes propositivos y de sentido constructivo. Esto mismo ha ocurrido, en menor medida, en Coahuila y Nayarit.

Se ha visto y oído de todo; en algunas ocasiones se ha llegado a extremos violentos. Y a pesar de que, hasta ahora, la violencia no ha sido demasiado intensa, sería importante que las autoridades electorales, en conjunto con las administrativas, empiecen a buscar cómo atajarla.

Aunque las tres entidades tienen sobrada importancia, la lucha más intensa es en el Estado de México: es la que tiene, de las tres, mayor población votante y la más detonada económicamente; además, es el más fuerte bastión priista y la tierra del presidente Enrique Peña Nieto. El Estado de México es lugar donde se elige solamente Gobernador del Estado y se presenta una batalla cerrada. Y aunque aún puede suscitarse alguna sorpresa, es fácil imaginar que funcionará el impúdico despliegue de la maquinaria política-proelectoral del Gobierno Federal y del propio Estado de México, quienes podrían movilizarse para lograr su cometido: no perder su bastión político. La victoria, podrían suponer en el PRI, debe lograrse, así sea obteniéndola con un corto margen y usando todo tipo de herramientas y artimañas legales e ilegítimas para lograr la contabilidad de una votación mayoritaria a favor de Alfredo del Mazo Masa, a quien se le adjudicaría la victoria con un margen mínimo de diferencia sobre la candidata del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Delfina Gómez. Todo ello al margen de las impugnaciones en torno a la forma de inducir o presionar el voto e irregularidades durante el proceso y los comicios.

Del resultado dependerá el futuro del PRI en el 2018: Del Mazo, Josefina y Delfina Gómez.

Del resultado dependerá el futuro del PRI en el 2018: Del Mazo, Josefina y Delfina Gómez.

En la disputa por el tercer lugar de la contienda sigue el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Juan Zepeda, quien es también ex alcalde de Ciudad Nezahualcóyotl y que ha recibido un impulso singular en la etapa final de la campaña pues, incluso, podría superar a la aspirante del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota.

No obstante, si el triunfo se lo lleva el priista Alfredo del Mazo, el PRI estaría perdiendo más de 15 puntos porcentuales de votación, logrando una victoria pírrica. En tanto, MORENA podría decirse que gana aun perdiendo la elección, pues obtendría la certificación de su fortaleza popular traducida en votos: será exitoso lograr un porcentaje de entre el 26 al 28 por ciento después de que, prácticamente, no existía hace tres años.

También deberá considerarse ganador al PRD que, de obtener entre 16 y 19 puntos porcentuales de votación, inspirará un ánimo rumbo a la elección federal de 2018. En cuanto al PAN, si bien tendrá dolorosa derrota cayendo quizá al cuarto lugar de votación, mantendrá un mínimo de entre 13 y 16 puntos porcentuales de votación, que sumándose a la posiblemente alta suma de votos que obtenga en las otras entidades que en la misma jordana comicial del 4 de junio próximo eligen gobernantes, saldrá fortalecido en el balance general.

En Coahuila todo indica va a ganar el Candidato del PAN, Guillermo Anaya, derrotando así al abanderado del PRI, Miguel Ángel Riquelme, aunque no por mucha diferencia. En tercer lugar se ubicará el aspirante postulado por MORENA, Armando Guadiana, que no ha podido alcanzar vuelo aunque recientemente se le unió el candidato del Partido del Trabajo (PT), José Ángel Pérez Hernández.

En Nayarit, salvo que una sorpresa mayúscula suceda, se prevé que va a ganar con muy amplia diferencia el candidato de la alianza que encabezan PAN y PRD, Antonio Echevarría García. En segundo lugar quedaría el candidato del PRI, Manuel Cota Jiménez, dejando en tercer lugar al abanderado de MORENA, Miguel Ángel Navarro Quintero; muy atrás estaría el Independiente Hilario Ramírez, alias ‘Layín’, así como el candidato del Partido Movimiento Ciudadano (PMC), Raúl Mejía González.

De resultar así, el más desdibujado será el PRI, y aunque logre retener el Estado de México, estará perdiendo un enorme caudal de votos.

Dicho partido se sigue despintando de cara a la elección presidencial de 2018, ya que al además sucumbir en las elecciones por las gubernaturas de Coahuila y Nayarit, estaría perdiendo dos gubernaturas más, que se suman a las que ha perdido recientemente, como son Puebla, Veracruz, Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Quintana Roo, Querétaro, Durango, siendo cada vez menos las entidades en las que gobierna.

El candidato del PRI, Alfredo del Mazo, tuvo inicialmente como coordinador de campaña a Enrique Jacob Rocha, quien fuera Legislador Federal y también ex alcalde de Naucalpan y que dejó su encargo como titular del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM) para encargarse de la campaña de del Mazo. No obstante, fue sustituido por Ernesto Nemer Álvarez, ex procurador federal del consumidor y también ex subsecretario de combate a la pobreza de la Secretaría de Desarrollo Social. Nemer ha sido, por cierto, polémico, pues fue exhibido usando un costosísimo reloj valuado en más de 5 millones de pesos; aparte de esto, dicho personaje es esposo de la Diputada Federal y ex alcaldesa de Metepec, Carolina Monroy del Mazo, prima de Enrique Peña Nieto y Alfredo del Mazo. Por su parte, el Diputado Federal Jorge Carlos Ramírez Marín, funge ahora como el delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en el Estado de México y actual representante del PRI ante el Instituto Nacional Electoral; antes de ocupar dichos cargos, Ramírez Marín fue secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del gobierno de Peña Nieto y legislador, así como ex presidente del PRI en Yucatán.

Al obtener la candidatura a gobernador, del Mazo provocó la remoción del Diputado Federal, Carlos Iriarte, al frente de la dirigencia del tricolor estatal, quien fue incorporado como secretario de Organización del Comité Nacional priista; era uno de los aspirantes a la gubernatura. En su lugar fue designada Alejandra del Moral, quien renunció a su cargo como secretaria del trabajo en el gobierno de Eruviel Ávila; antes fue diputada federal y polémica alcaldesa de Cuautitlán Izcalli, y recientemente fungió como titular del Banco Nacional de Servicios Financieros (BANSEFI).

Por su parte, Delfina Gómez Álvarez, la candidata de MORENA, es apoyada principalmente por Higinio Martínez, que salió del PRD en noviembre de 2011 y actualmente es presidente municipal de Texcoco, fue senador de la República, tres veces diputado y dirigente estatal del PRD. También es identificado como la cabeza del grupo de Acción Política; además, es quien, en 2012, llevó a Delfina Gómez, entonces directora de una escuela pública, a la alcaldía mediante una alianza con el partido Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo.

Sin embargo, hay otros elementos importantes en el equipo de Gómez Álvarez: el ex legislador federal y experimentado político y abogado Horacio Duarte, quien es el dirigente estatal de MORENA; y el periodista Abelardo Martín Miranda, quien se sumó recientemente como coordinador de comunicación y que, en 2012, colaboró en la campaña presidencial de la panista Josefina Vázquez Mota.

También forma parte del equipo de Delfina Gómez el estratega político Hugo Scherer Castillo, conocido por su compañía “Fresno Producciones”. Scherer Castillo ha trabajado con Marcelo Ebrard e, incluso, con priistas, como Manlio Fabio Beltrones. Asimismo, ha operado dos campañas políticas: la del panista Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas en donde triunfó; y la de la priista Lorena Martínez en Aguascalientes, donde fue derrotado.

El perredista Juan Zepeda tiene como estrategas principales al senador Luis Sánchez Jiménez y a Héctor Bautista López, ambos de la corriente interna perredista llamada ‘Alternativa Democrática Nacional’. También es respaldado por el equipo de colaboradores más cercanos de Alejandra Barrales y, sin duda, por los famosos “Chuchos”, los ex presidentes del PRD nacional, Jesús Ortega y Jesús Zambrano.

En el PAN, Josefina Vázquez Mota tuvo inicialmente como asesor político al colombiano Mauricio de Vengoechea, de quien se dice fue despedido por existir supuestas fugas de información estratégica entregada a políticos priistas. Ahora es aconsejada fundamentalmente por Pico Covarrubias, dueño de la agencia Pico Adworks, quien trabajó con ella cuando fue candidata a la presidencia en 2012. Covarrubias colaboró en la campaña de Xóchitl Gálvez para jefa delegacional en Miguel Hidalgo en 2015, así como con los gobiernos de Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali Fayad, en Puebla. Vázquez Mota es apoyada, también, por Fernando Rodríguez Doval, secretario de Comunicación del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, y el presidente del Comité Directivo Estatal, Víctor Hugo Sondón.

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