RECULÓN DE TRUMP

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La clase política de Jalisco se opone a las iniciativas de Trump.

Trump dice que los Acuerdos de París son una catástrofe económica.

UNO DE LOS COMPROMISOS DE ESTADOS UNIDOS ERA DISMINUIR ENTRE UN 26 Y 28 POR CIENTO LAS EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO 

A finales del 2015, el mundo celebraba el acuerdo de 195 países en la lucha contra el cambio climático. A menos de dos años de este hecho, la estabilidad de los compromisos se empieza a poner en riesgo tras el anuncio de Estados Unidos. La decisión tomada por Donald Trump de retirar a su país del acuerdo de París causó múltiples reacciones en todo el planeta. Algunos la calificaron como una de las peores noticias de este año, mientras que para la Organización de las Naciones Unidas fue “una gran decepción”.

El acuerdo de París surgió con el objetivo de que los países miembros limiten sus emisiones de gases de efecto invernadero. Con ello se evitaría que, hasta finales de este siglo, la temperatura mundial llegue a superar en dos grados Celsius, el nivel que se registraba en la era preindustrial. Según las Naciones Unidas, aunque más de 140 países ratificaron sus compromisos con el tratado, Estados Unidos tiene un rol fundamental en el cumplimiento de las metas al ser el segundo país que más emisiones de dióxido de carbono emite, detrás de China.

El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó el pacto en el 2016 y ofreció reducir las emisiones de su país entre un 26% y 28% hasta el 2025, tomando como base la cifra registrada en el 2005. Además, ofreció 3 billones de dólares para ayudar a los países pobres a cumplir con sus objetivos.

La decisión de Trump podría causar que otros países sientan menor presión por cumplir con sus compromisos. China, Canadá e India insistieron en que continuarán con sus acciones en contra del cambio climático. Hasta este viernes, Ecuador no había ratificado el documento, según lo informaba el portal oficial del Acuerdo de París.

La contaminación atmosférica se dispara a escala global  Según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI   por sus siglas en inglés), en el año en que entró en vigor el Protocolo de Kioto, la humanidad producía más de 44,000 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero. Las principales fuentes eran la electricidad, las industrias, la transportación y la agricultura. 2016.

En el 2016 las concentraciones globales anuales de dióxido de carbono alcanzaron las 400 partes por millón por segunda vez en la historia. En el pasado se había registrado esta cifra para determinados meses del año y solo en ciertas localidades. Esto representa el 144% de los niveles preindustriales (antes de 1750). 2025.

Si Estados Unidos se retira del Acuerdo, para el 2025, el país emitirá 6.7 gigatoneladas de partículas de dióxido de carbono por año, a diferencia de las 5.3 gigatoneladas que se esperaban si continuaba con su compromiso. Esto elevaría las emisiones globales en un 3% con consecuencias evidentes hasta el 2030.

Tan solo en 2005, 77% de la contaminación del planeta fue energética. 28,646.47 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero se produjeron a nivel energético. Este sector incluye transportación (14.3%), electricidad (24.9%), combustibles fósiles (8.6%), industrias (14.7%) y emisiones no controladas (4%). Los edificios residenciales emitieron 10.2% de los gases globales.

Según la Agencia Internacional de Energía, el Acuerdo de París significó este año un empuje hacia el uso de energías renovables. El uso de estas recomiendan, que debe expandirse hacia el transporte. Este sector genera 57% de las emisiones. Se necesitan mayores reglamentaciones a escala mundial para promover su uso. Según un informe de la ONU, las emisiones en 2030 podrían alcanzar los 54,000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Esto se diferencia en 12,000 millones de toneladas de la cantidad necesaria para poder detener el calentamiento global a dos grados centígrados este siglo, como se pretende con el tratado.

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Estados Unidos negará los compromisos económicos establecidos.

En el primer lustro de este siglo, el investigador inglés Nicholas Stern presentó el primer informe sobre ‘Economía del Cambio Climático’. En su documento calculó que el costo de la presión sobre el medioambiente podría causar pérdidas entre el 5 y el 20% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Dos años más tarde se emitieron los primeros bonos verdes. 2016.

Ahora, según datos de la consultora Bloomberg New Energy Finance, el 2015 registró un récord de inversiones en energías renovables alcanzando los 349,000 millones de dólares. Un año más tarde, la cifra decayó a 287,500 millones, es decir, 62,000 millones menos. China fue el que más invirtió en energía verde, seguido de Estados Unidos.

El Acuerdo de París implica crear un fondo de 100,000 millones de dólares anuales desde el 2020. Desde el 2025 se revisará el alza de esta cifra y se dará la oportunidad a otros países para que aporten voluntariamente. El objetivo del fondo es ayudar a los Estados con menos recursos económicos a que puedan adaptarse al cambio climático.

En 2005, la temperatura fue 0.48 grados superior al promedio 1961-1990. En su informe anual, la Organización Meteorológica Mundial alertó sobre un incremento de la temperatura en casi medio grado comparado con las cuatro décadas anteriores (1961-1990). Este valor se encontraba en la tendencia global de calor desde 1996.

La temperatura en el 2016 superó el récord del año previo por casi 0.07 grados Celsius, según la Organización Meteorológica Mundial. Esto significa que la temperatura media global ha aumentado en aproximadamente 1.1 grados desde el período preindustrial, que se toma como referencia. 2025. El año más caliente hasta el momento fue el 2016 y este récord podría convertirse en la temperatura estándar para el 2025 si se mantienen las emisiones de dióxido de carbono como hasta el momento.

El Acuerdo de París entró en vigor el 4 de noviembre del 2016, 30 días después de la ratificación de los 55 países, que representan el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Hasta junio del 2017, Siria y Nicaragua son los dos países en el mundo que no han firmado el acuerdo sobre el cambio climático. En el 2025 se llevará a cabo la Primera revisión del acuerdo que se revisará cada cinco años desde el 2020 para analizar la efectividad de las acciones sugeridas por cada país. Uno de los compromisos de Estados Unidos era disminuir entre un 26% y un 28% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta ese año.

El retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París Contra el Cambio Climático representa una traición de Trump al mundo y a su propio país y a la más elemental racionalidad global.

Marcará un punto de inflexión hacia su declive como superpotencia, disminuirá su relevancia moral, lo despojará de liderazgo mundial, minará las bases de crecimiento de su economía y de generación de empleos, bloqueará su desarrollo tecnológico y lo convertirá en un paria internacional. Creará un enorme vacío geopolítico que será llenado rápidamente por China, superpotencia que ahora encabezará el mundo —junto con Europa— en la lucha contra el calentamiento global. Es el momento de China para asumir plena conducción global, contrastarse e incluso avasallar a Estados Unidos.

La comunidad internacional debe seguir firme en la atención urgente y prevención de los estragos de este fenómeno, debe evitar que el retiro de EU afecte la agenda 20/30 de los planes y Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En nuestro país, el Senado de la República aprobó el Acuerdo de París el 14 de septiembre de 2016 y entró en vigor tres días después. México es una economía en desarrollo y por desgracia también contribuye al deterioro del Planeta.

Los gobiernos requieren tomar medidas estructurales contra la emisión de gases de efecto invernadero y acciones contundentes para la protección de los recursos renovables. Urge que funcionen las instituciones de vigilancia y sanción que eviten la contaminación de ríos, la tala ilegal de bosques, la producción de bolsas de plástico, los estragos de las minas a cielo abierto, vigilar que megaproyectos respeten la Ley y a los pueblos donde se instalan. Necesitamos menos combustibles de origen fósil y más reciclaje de aguas grises, PET, etcétera.

Lo que está en juego es el poderío económico de una industrialización rapaz donde se enriquecen unos cuantos o la supervivencia de la especie humana como parte del macro ecosistema. Por desgracia Trump se decidió por lo primero. Él dice que los Acuerdos de París son la catástrofe económica, el resto del mundo decimos que son la prevención del colapso de la Tierra. Al retirar a su país del Acuerdo de París sobre el clima, Donald Trump, vuelve a darle a la potencia asiática –China- el papel de actor responsable, a pesar de ser el primer contaminante del planeta.

Frente a la decisión del magnate, el régimen de Beijing intentó  presentarse como un pilar del acuerdo climático firmado en 2015. China es el primer contaminante del mundo, pero también es el país que más invierte en energías renovables, con más de 100 mil millones de dólares el año pasado, según el servicio de información News Energy Finance.

Beijing se ha comprometido a reducir su dependencia del petróleo y del carbón para reducir la contaminación. La retirada de EU del Acuerdo de París le brinda una oportunidad de aumentar aún más sus inversiones en energías verdes en el extranjero mientras incrementa su influencia política en los países que cuentan cada vez más con el dinero chino para desarrollarse.

En los tres últimos años, China redujo levemente su enorme consumo de carbón, que cayó hasta 62% de su balance energético. Pero sus esfuerzos en este apartado no se aplican al exterior, ya que invierte masivamente en proyectos de centrales de carbón en los Estados de las “Nuevas Rutas de la Seda” con los que intenta afianzar sus relaciones comerciales.

Junto con China, las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos representan casi el 40% del total mundial, por lo que la suscripción al acuerdo de estas dos naciones había representado un hecho crucial con miras a cumplir las metas estipuladas dentro del pacto.

A diferencia de lo establecido en el protocolo de Kioto, cada país tiene sus propias metas no obligatorias dependiendo de los niveles de contaminación que emiten, con el objetivo de contener el aumento de la temperatura. Aunque se estipuló que fuera por debajo de los dos grados centígrados respecto a la era preindustrial, los esfuerzos debían encaminarse a que se limitara el aumento a 1.5 grados centígrados.

Sin embargo, desde la comunidad científica se han alzado voces como las del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) que estiman que el objetivo trazado es muy ambicioso, dado el nivel actual de emisiones de gases de efecto invernadero. Para alcanzar esa meta era necesario haber reducido las emisiones entre 40% y 70%, entre 2010 y 2050. Los planes de acción derivados de los acuerdos evitarían llegar a los niveles a los que nos dirigimos (aumento de entre 4 y 5°C), previsibles en ausencia de políticas climáticas. Se teme que los esfuerzos que se realicen no sean suficientes y coloquen al planeta en una situación sumamente peligrosa con un aumento de 3°C.

Esos datos colocaban a la comunidad internacional frente a la necesidad de revisar los compromisos, para evitar esa previsible diferencia entre 1.5/2°C y los 3°C. En el acuerdo está prevista la primera revisión obligatoria para el 2025, fecha que los especialistas señalan como muy tardía para poder respetar la meta de los 2°C.

Se prevé un balance en el 2018, con la ayuda de organizaciones no gubernamentales que presionen para que algunos países cumplan y revisen al alza sus ambiciones a partir del 2020, sobre todo tomando en cuenta que las tecnologías “verdes” serán más accesibles y que la tendencia mundial de emisiones se habría revertido con la mira en cumplir el acuerdo.

Los países signatarios también deben comunicar para el 2020 su estrategia de desarrollo para la emisión de baja cantidad de dióxido de carbono para el 2050.

Pero Estados Unidos no se esperará hasta 2020. La salida efectiva de la unión americana debería tener lugar hasta el 2020, después de invocar el artículo 28 del acuerdo, pero Trump dijo en su anuncio que los compromisos no vinculantes del acuerdo cesarán inmediatamente. Dentro de las preocupaciones posteriores al anuncio de Trump se encuentran las que indican que debido a que Estados Unidos negará los compromisos económicos establecidos, la competencia en la producción tendrá tintes de ventaja para la súper economía que no tiene que obedecer reglas limitativas.

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