Sembrando para cosechar adultos sin oportunidades

300
0
Compartir

Sonia Serano-04Un niño jalisciense que nace en una comunidad indígena tiene acceso a una educación deficiente. Una adolescente que queda embarazada abandona la escuela. Los niños que están bajo la custodia del estado o que viven en la calle son invisibles, pues ni siquiera sabemos cuántos son ni dónde están.

Ésas son algunas de las conclusiones que surgen del diagnóstico que dio a conocer la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) sobre la situación que enfrentan siete grupos de niños en condiciones de vulnerabilidad.

Fue, de alguna manera, una especie de macro recomendación a diferentes dependencias que han sido omisas en un tema tan delicado.

La revisión se hizo sobre las condiciones en que viven los niños en situación de calle, institucionalizados, con alguna discapacidad, indígenas, migrantes, bajo medidas cautelares o privados de la libertad. Es decir, los que tienen las peores condiciones de vida.

En cuanto a las menores embarazadas, los datos que dio a conocer el Inegi, con motivo del día de la madre, señalan que sólo 2 por ciento continúa en la escuela.

Lo que esas estadísticas arrojan en conjunto, son condiciones desfavorables para que los niños ubicados en esos sectores tengan un futuro diferente a su presente.

Habría sido ideal una respuesta conjunta de las dependencias señaladas como responsables. Al menos, el tradicional “se atenderá”. Sin embargo, contestaron de manera aislada y más bien intentando justificar la manera en que han fallado a niños y jóvenes.

La admisión de esta recomendación no resultaría tan complicada, pues se trata de atender a una población pequeña. La incidencia que tendría en las vidas de estos pequeños sería determinante, aunque no tenga rentabilidad electoral.

Estudios de UNICEF han probado lo que implica para la construcción de una sociedad la calidad de vida para los niños. Si no se atiende el tema desde su origen, los plazos para generar mejores condiciones de desarrollo empiezan a medirse en décadas. Es decir, al abandonarlos, se siembra para cosechar adultos que encontrarán adversidad y pocas oportunidades.

Compartir

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox