Que un periodista no cuente mi historia

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Sonia Serano-04Si algún día me asesinaran, no me gustaría que un periodista escribiera mi historia”. Esa frase se la escuché decir a una reportera, de esas que aman el periodismo. Y es cierto.

La alerta de violencia de género que se emitió en Jalisco, incluye una lista de recomendaciones para resolver este grave problema que nos aqueja a todos, sin importar clases sociales.

En uno de los puntos, el Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario para el Estudio y Análisis de la Probable Emisión de la Alerta de Violencia contra las Mujeres, señala que se deben “establecer convenios con los medios de comunicación, anunciantes e instituciones públicas que promuevan la violencia contra las mujeres evitando que transmitan mensajes que toleren, justifiquen o inciten a la violencia contra las mujeres”.

Además, se solicita la intervención de los medios de comunicación para eliminar los “estereotipos de género y de mensajes discriminatorios” y que se hagan convenios para la emisión de mensajes “a favor de la protección y tutela de los derechos de las mujeres y la erradicación de la violencia que se ejerce en su contra”.

Finalmente, en la sexta de las conclusiones del trabajo de investigación, se señala que es evidente “la falta de sensibilización por parte de las y los reporteros, conductores, periodistas entre otros, así como un alto contenido de programas, comerciales y videos que refuerzan la violencia estructural, colocando a la mujer como un objeto sexual en la mayoría de los casos, y en otros reforzando los roles y estereotipos ‘femeninos’ que fomentan la discriminación”.

Por ello, plantea que debe “sensibilizarse” a quienes laboran en los medios de comunicación, así como a los titulares, para que asuman la responsabilidad en este tema y contribuyan a la erradicación de la violencia contra las mujeres.

Este tema viene a colación por el trato que recientemente dieron algunos medios de comunicación al feminicidio de Margarita.

Al leerlos y escucharlos, sólo quedaba rogar porque sus hijas no se enteraran de lo que los medios de comunicación decían de su madre quien, por cierto, en algunos momentos también formó parte de este sector.

Las desafortunadas conclusiones de la fiscal central y de algunos funcionarios que atendieron el feminicidio, aludiendo asuntos personales, para acelerar el cierre del caso, fueron reproducidas sin filtro por los reporteros, sin tomar en cuenta que se contribuyó a justificar el homicidio y se etiquetó a una mujer que tenía derecho a un trato digno. Nada justifica que le quitaran la vida.

Desde los medios de comunicación estamos acostumbrados a exigir. El cumplimiento de la alerta no ha sido la excepción. En el primer aniversario de la misma, varios medios hicimos recuentos de la falta de resultados, pero todos eludimos los párrafos que tienen que ver con nuestro trabajo. Revisemos. No nada más por las mujeres, sino en general, a quién le gustaría que su historia la cuente un periodista.

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