Morena y los oportunistas

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Ruben MartinLa decisión política que tomó Andrés Manuel López Obrador tras la elección federal de 2012 de dejar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para fundar una nueva organización política que fuera su soporte para otra candidatura presidencial, parecía arriesgada. En ese momento estaba remando no sólo contra el saldo de la derrota (o imposición) electoral de 2012 de la que salió presidente Enrique Peña Nieto, sino que remaba en contra la segunda fuerza electoral, que era entonces el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Cinco años después, el escenario es otro: el PRD es un partido desfondado y en crisis, el PRI está en declive cargando con el desprestigio de Peña Nieto y Morena es una fuerza electoral en ascenso. En este momento triplica el porcentaje de intención de voto que tiene el PRD, superó al PRI y está a punto de rebasar al Partido Acción Nacional (PAN).

Este escenario se debe, en buena medida, a la crisis de los partidos tradicionales y al rechazo popular a las reformas estructurales que si bien son la bandera insignia del gobierno de Peña Nieto, fueron avaladas por los tres integrantes del Pacto por México: PRI, PAN y PRD. La ola de protestas sociales producidas por el gasolinazo de diciembre de 2016 fueron la confirmación del engaño de las reformas estructurales de Peña Nieto, quien prometía bienestar, desarrollo y progreso para la sociedad mexicana, cuando las políticas neoliberales han generado mayor desigualdad y enormes ganancias para los grandes negocios, a costa de mayor explotación, despojo y devastación ambiental del territorio. Esto último en el marco de una violencia que ha generado cientos de miles de muertos y desaparecidos y millones de afectados por esta guerra que el Estado y el capital necesitan para aplicar sus políticas de acumulación.

Sobre este escenario, Morena aparece entre los partidos de la escena electoral, como una opción distinta a quienes avalaron el Pacto por México.

Pero no todo está escrito para Morena. Además de tener enemigos que no puede subestimar, Morena tiene severas debilidades. La principal es el excesivo protagonismo de López Obrador. Parece que el proyecto de transformación política que este partido dice buscar, se centra excesivamente en la figura de su dirigente, y éste parece confiar todo en sí mismo.

Parece creer que basta su voluntad para contener la corrupción y ambiciones de poder que se harán presentes al interior de Morena, en su ascenso al poder.

Una buena parte de esto se aprecia ya en Jalisco, un estado crítico para el partido de López Obrador. Hasta ahora Morena Jalisco no pudo consolidarse por el conflicto del control del partido. A fin de poner orden, se mandaron delegados especiales (una fórmula que es común en las formas de hacer política de López Obrador) para rehacer el partido. Este mes entregaron buenas cuentas al anunciar, por ejemplo, no sólo la reestructuración de comités municipales, sino el acuerdo con la Federación General de Trabajadores del Estado y sus Municipios (FGTEM) que dirige Cuauhtémoc Peña.

En el marco de la visita de la secretaria general de Morena, Yeidckol Polenvsky, a Jalisco, se anunció que el empresario del ramo de la salud y diputado federal Carlos Lomelí, dejaba el Movimiento Ciudadano para sumarse a Morena. Así mismo se confirmó que se invitó al empresario dulcero Enrique Michel Velasco, de Dulces de la Rosa. Es probable que ambos aspirantes puedan ser buenos empresarios, pero es más que dudoso que lleven a cabo el objetivo central de Morena de promover un cambio político radical en México, debido justamente a sus intereses económicos y sus vínculos políticos. Según sus estatutos, “Morena es un partido político de hombres y mujeres libres de México que luchan por la transformación pacífica y democrática de nuestro país. Nuestro objetivo es lograr un cambio verdadero”.

¿Cómo lograrían ese cambio verdadero en Jalisco personajes empresariales que mantienen un estrecho contacto con los sindicatos corporativos charros del PRI, cacicazgos políticos de Tlajomulco, y que en general han estado del lado de los intereses en turno que han gobernado Jalisco y el país?

Mientras más ascienda en las encuestas, más oportunistas se acercan a Morena, y mientras más se abra la puerta a estos ambiciosos de la política, menos podrá este partido conseguir sus objetivos. A menos que se trate de llegar al poder a costa de lo que sea.

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