El fracaso ambiental de Jalisco

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Sonia Serano-04En apenas dos meses de 2017, la zona metropolitana de Guadalajara ya alcanzó la concentración de mala calidad del aire acumulada durante todo 2016. Así lo admitió la secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, Magdalena Ruiz Mejía.

Lo anterior, dijo a los reporteros la funcionaria, significa que en poco más de ocho semanas de este año se ha registrado casi el mismo número de precontingencias y contingencias ambientales que en los doce meses del año previo.

En la presentación de la plataforma “¿Qué has hecho, gobernador?” por parte del director ejecutivo del observatorio ciudadano Jalisco Cómo Vamos, Augusto Chacón Benavides, se señaló que hay cuatro indicadores en los que estamos peor en el actual gobierno estatal. Uno de ellos es en la emisión de gases de efecto invernadero.

Según las cifras del mismo Gobierno del estado, la meta a 2015 era reducir a 8 mil 130.39 los gigagramos de gases emitidos, cuando el punto de partida, en 2013, era de 8 mil 381.85. Sin embargo, en 2016 el valor alcanzado es de 8 mil 611.76 gigagramos. Es decir, no solamente no mejoramos, sin que estamos mucho peor.

En agosto de 2015, con bombo y platillo se aprobó en Jalisco la Ley para la Acción ante el Cambio Climático de Jalisco, cuyo objetivo principal es regular la cantidad de gases de efecto invernadero. La meta ni siquiera se ha empezado a cubrir.

Como responsable de las políticas públicas del estado para garantizar el derecho a un medio ambiente sano para los jaliscienses, el actual Gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, nombró al comienzo de su gobierno a una especialista en el tema, la bióloga Magdalena Ruiz Mejía.

Sin embargo, los resultados de su trabajo han mostrado un rotundo fracaso.

Quienes han seguido más de cerca el trabajo de la funcionaria, afirman que una vez en el cargo, sus posturas irreductibles en el área en la que es experta comenzaron a volverse flexibles, ante la tentación de hacer política. Sin embargo, tampoco ha sido bien cobijada para involucrarse en la política, por lo que se quedó a la mitad del camino, lejos de ser una secretaria que deje huella en el área de su especialidad y sin posibilidades de ser tomada en cuenta de manera seria por el grupo del Gobernador.

Sus omisiones en diferentes acciones que debió tomar, han dejado a los jaliscienses en una situación de indefensión delicada, respirando un aire de mala calidad y poniendo en riesgo la salud de manera clara. Un ejemplo es su falta de acción ante el incumplimiento grave de las medidas ambientales en la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero, que ha mantenido a diferentes puntos de la zona metropolitana en una nube de polvo, respirada cada minuto por los ciudadanos.

Esto, sin contar situaciones más delicadas, como la contaminación del río Santiago, a su cruce por los municipios de El Salto y Juanacatlán, así como el grave problema que recientemente se detectó en el municipio de Poncitlán, con los daños renales causados a un número importante de personas por la presencia de metales pesados en el agua.

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