Trump debilita a Peña y beneficia a AMLO

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Salvador Cosio-08Es severa y ya bastante amplia la tensión global que ha causado el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política, y ahora dictador fascistoide, llamado Donald Trump. Al amparo de su cargo como Presidente de Estados Unidos, ha enturbiado las relaciones con muchos países. Eso no debería extrañar porque desde su campaña electoral, y gracias a comentarios, dio señales claras de los conflictos diplomáticos que podría haber en caso de resultar elegido. Así tal cual ha sido tras su llegada a la Casa Blanca: tensa las relaciones con varios países a golpe de “tuitazos”, se mete en conflictos por medio de “órdenes ejecutivas” hasta con naciones cuyos gobiernos han sido tradicionalmente aliados naturales de su país.

Como muestra, está la relación diplomática entre México y Estados Unidos, pues ésta está en la situación más crítica desde, al menos, los últimos 80 años. Durante su campaña electoral, Trump afirmó: “los mexicanos son gente con un montón de problemas, que traen drogas, crimen y son violadores”. Y ha seguido avivando el fuego: el pasado 25 de enero  firmó la orden de construir el famoso muro fronterizo de casi 3 mil kilómetros y aseguró que lo pagaríamos los mexicanos.

La puesta en escena no pudo ser más humillante para el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto: Trump anunció su intención de firmar la orden un día antes, el mismo día en el que aterrizaron en Washington los secretarios Luis Videgaray e Idelfonso Guajardo, de Relaciones Exteriores y Economía, respectivamente. Ello con el fin de preparar el encuentro bilateral que Peña Nieto y Trump iban a mantener el 31 de enero y que, por falta de condiciones para efectuarla debió cancelarse. Así, Trump ordenó restricción de visas nuevas, suspensión de trámites de inmigración legal, envió de miles de efectivos armados, perros adiestrados y equipo militar a la frontera, e instauró una medida que permite a la patrulla fronteriza y a la agencia federal de protección de fronteras y aduanas el revisar a fondo y retener dispositivos móviles de comunicación. Además de esto, se anunció que se tomarán medidas arancelarias a remesas a la importación de mercancías procedentes de México.

De esta manera, Trump volvió a hacer escarnio en relación a México, aun cuando el titular de la Cancillería Luis Videgaray, estaba en su país. Días antes había amenazado telefónicamente a Peña Nieto con enviar tropas a nuestro país para perseguir narcotraficantes acusando a las autoridades federales mexicanas de ineptas.

Y en tanto se sigue desgastando Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, quien por tercera ocasión aspira a la Presidencia de la República tras buscarla infructuosamente en los procesos electorales efectuados en 2006 y en 2012, debe estar feliz. La razón es porque los resultados de encuestas electorales señalan que AMLO es el personaje más conocido, el que goza de mayor simpatía y, por ende, quien tiene a su favor la más amplia intención de voto de cara a la elección presidencial a efectuarse el primer domingo de junio de 2018.

Es indudable que ha beneficiado a López Obrador la muy cuestionada administración a cargo de Peña Nieto. Ésta se ha visto marcada por sus escasos resultados positivos y la crisis económica y de seguridad, depreciación monetaria, creciente inflación y depauperación social, además de la inclemente inseguridad con desmedido aumento de violencia. Todo ello ha generado la más baja aceptación para un mandatario mexicano en la historia contemporánea y reciente: a Peña sólo lo acepta un promedio de 6% de los mexicanos según instrumentos de medición de opinión ciudadana; esto quiere decir que 94 de cada 100 mexicanos lo repudia. La situación se agrava si tomamos en cuenta el rechazo masivo a los incrementos dictados al precio de las gasolinas, el diésel y la energía eléctrica, más el acendramiento de la imagen negativa por la errática forma de actuar frente a los arteros ataques que en contra de México y los mexicanos realiza, desde antes de asumir su encargo como presidente, el patán de Donald Trump.

Hay que considerar, además, que el partido del gobierno, o mejor dicho, “el partido de Peña Nieto”, carece de aspirantes con perfil competitivo para competir y ganar en la elección presidencial del 2018. Ello porque el Secretario de Relaciones Exteriores y ex titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, es aún más impopular que Peña Nieto; tampoco tiene demasiada aceptación popular el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, siendo ellos los dos favoritos de Peña para de entre ellos elegir a su delfín. Por si fuera poco, se dice que tienen un frenético y apasionado pleito entre sí. Los otros enlistados actores políticos que se agrupan al lado de Videgaray y Osorio, son: Aurelio Nuño Mayer, Secretario de Educación Pública; y José Antonio Meade Kuribreña, actual titular de la SHCP. Sin embargo, estos últimos tienen mucho menos aceptación e intención de voto a su favor que Osorio y Videgaray.

Los posibles aspirantes del PRI están en tercer lugar, por debajo de cualquiera de los visibles aspirantes del Partido Acción Nacional (PAN), la principal alternativa al PRI, aunque tampoco queda bien parado tras el tsunami Trump. Los dos principales candidatos, Margarita Zavala, esposa del ex presidente Calderón, y Ricardo Anaya, el muy joven presidente del partido, proyectan una imagen de relativa debilidad. Del resto de partidos no se sabe aún mucho sobre cómo jugarán sus cartas, aunque varios serán simplemente aliados de PRI o PAN.

El enemigo de López Obrador es el tiempo: aún falta más de año y medio para la elección, por lo que habrá que ver si aguanta el ritmo y se mantiene en punta.

Además, debe verse que le puede faltar tiempo para consolidar adecuadamente la estructura de su partido, tanto para la movilización como en relación a la tarea de organización electoral y defensa del voto.

No obstante, hay que advertir que el partido de López Obrador es nuevo, y a pesar de ello, MORENA ha venido creciendo sustancialmente y ya casi empareja al propio Andrés Manuel en cuanto a aceptación popular. Hasta hace unos meses MORENA apenas tenía presencia social y su líder estaba muy arriba de la percepción favorable hacia su partido, pero ha venido subiendo muy rápidamente. Sin embargo, es importante señalar en ver qué hará falta para que le alcance el tiempo al candidato para fortalecer su estructura, y que no le sobre tiempo que le haga sufrir tal desgaste que pierda la ventaja que, indudablemente, hoy por hoy tiene.

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