Inflación y cuesta

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El costo de los productos subirá de precio.

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MÉXICO ATRAVIESA UNA SITUACIÓN DE INCERTIDUMBRE, PERO LOS MOMENTOS CRÍTICOS SON UNA BUENA OPORTUNIDAD PARA APOYAR A NUESTRA ECONOMÍA

México atraviesa momentos difíciles y de alta incertidumbre. Pareciera que los astros se acomodaron de manera que los más perjudicados somos nosotros, pero en realidad hay una explicación para ello y es que en la situación actual del país influyen varios factores correlacionados entre lo interno y lo externo. Es de destacarse por ejemplo, el nivel de endeudamiento: el gobierno mexicano se excusa diciendo que el incremento en la deuda se debe al alza del dólar. Sin embargo, si observamos las reservas internacionales, nos damos cuenta de que no crecieron en la misma proporción, a pesar de que también se encuentran en dólares. Mientras que desde 2012 a 2016 el nivel de endeudamiento creció 66%, dichas reservas sólo crecieron 22%. Otro factor es la caída de ingresos petroleros: esto se debe, principalmente, al exceso de oferta de petróleo en Estados Unidos, el cual afecta de manera indirecta al precio del oro negro en todo el mundo. En el rubro político, las cosas como sabemos no son mejores, prueba de ello es que nuestro país  tiene un presidente poco competente y reprobado por el 69% de la población: de acuerdo con las últimas encuestas realizadas, en el último trimestre de 2016 Enrique Peña Nieto, tuvo la peor calificación desde que asumió el cargo. A lo anterior hay que sumarle que desde hace meses contamos con una reforma fiscal altamente recaudatoria ya que desde la ejecución de la misma han incrementado los impuestos. Las consecuencias han sido negativas, pues provocaron un alza en algunos productos de consumo básico, tanto para empresas como para los mexicanos en general. Lo descrito se agudiza con lo que desde fuera se ve y aquí nos afecta, como las amenazas de la calificadora internacional Moody’s, ya que debido al alto nivel de deuda, dicha instancia ha amenazado con bajar la calificación para invertir en el país. Las consecuencias de esta decisión serían una disminución importante en la inversión extranjera y la fuga de capitales. Aquí también vale la pena citar el tristemente célebre muro del xenófobo Donald Trump, porque la amenaza del actual presidente de Estados Unidos de construir un muro en la frontera entre ambos países y aumentar los impuestos de exportación también provocaría una fuga de capitales en México. En pocas palabras, las cosas costarán más y nuestra moneda valdrá menos.

Pero no todo está perdido. Los momentos críticos son una buena oportunidad para ayudar a nuestra economía, a pesar de las amenazas internas y externas. Esto es a decir de las coincidencias de varios expertos lo que podemos hacer desde ya: primero aumentar el consumo de productos mexicanos. Quizá este sea el punto más importante. Ha sido muy comentado, criticado incluso, pero pocos lo llevan a la práctica. En México hay productos de alta calidad y al preferir el consumo nacional, ayudamos a que nuestra economía crezca y evitamos que las utilidades salgan de nuestro país al tiempo que impulsamos el dinamismo y expansión del mercado interno. Por citar algunos ejemplos podríamos dejar de consumir en los grandes supermercados y optar por las cadenas nacionales y los mercados tradicionales, preferir tiendas de café locales que la franquicia líder en este rubro, igualmente deberíamos considerar seriamente no viajar por ahora al extranjero y apostar por destinos turísticos en México, así evitamos la fuga de capitales.

Ahora bien, muchos se han respaldado en la compra de dólares para evitar pérdidas en los capitales. Sin embargo, al hacer esto lo único que se consigue es seguir  fortaleciendo el dólar americano y debilitando nuestra moneda. Si lo que se busca es proteger nuestro dinero, es mejor refugiarse en activos diferentes al dólar: el oro es una buena opción, así como depositar y administrar los recursos financieros en bancos e instituciones mexicanas ya que al optar por las instituciones internacionales debilitamos de manera indirecta a nuestra economía.

Si se es inversionista, la apuesta debe ser por industria mexicana, al tiempo que se debe buscar abrir puertas en el extranjero (otras además de Estados Unidos) para exportación. Puede parecer evidente, pero hay que moverse rápido y aportar  a que la balanza comercial tenga mayor cantidad de exportaciones y menor cantidad de importaciones. Así atraeremos mayor capital a nuestro país.

En suma, la economía mexicana se encuentra en una situación de completa vulnerabilidad frente a Estados Unidos, y a eso se agrega una situación interna muy complicada, que tiene ya al gobierno de Enrique Peña Nieto a punto del colapso. Se trata de un escenario que resulta favorable para Donald Trump, debido a que puede colocar a México en una situación mucho más frágil y para cuando Estados Unidos renegocie el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo hará en mejores condiciones para ellos.

La relación de la economía mexicana con Estados Unidos puede definirse como vital. Un informe publicado por la BBC aporta datos importantes al respecto. Por ejemplo, el intercambio comercial entre ambos vecinos supera los 534,000 millones de dólares al año. Adicionalmente, existen rubros estratégicos para nuestro país que provienen directamente del lado norte de la frontera, como el combustible, ya que el 52% de la gasolina que se consume en México se importa diariamente del vecino país. Asimismo, la utilización del maíz, un alimento que forma parte de la cultura mexicana, también se sostiene por importaciones. Se calcula que anualmente llegan desde las granjas estadounidenses 11 millones de toneladas de maíz amarillo, lo que representa 45% del consumo total.

Considerando los números anteriores, se podría aseverar que el estatus de México dentro del TLCAN siempre fue malo, en contraste con lo que dice Trump.

Las opciones que los mexicanos tenemos frente a esta nueva realidad son variadas pero aun con esas cartas sobre la mesa, al actual gobierno mexicano le toca actuar en medio de un ambiente de agitación social. La gente está muy enojada, sigue protestando y hay una sensación generalizada de que algo no funciona bien en el país. El gobierno está completamente desacreditado. No tiene autoridad moral ni política y en un escenario como este existen muchas posibilidades que no se pueden prever.

Además del TLCAN, México es firmante de otros 45 tratados de libre comercio, los que no son tan conocidos o explotados como el existente con Norteamérica.

México debería mirar al sur. La única alternativa para un comercio justo y complementario es el mercado del sur pues por ahora nuestro comercio con Asia o Europa es igual de desfavorable, quizá por ello sería muy importante para los mexicanos recordar que somos parte de Latinoamérica y que en esa lógica no es el norte o el oriente lo que deba ser la prioridad en ese momento de crisis, los países tras la frontera sur también representan un creciente mercado de consumo de bienes y servicios que deberíamos explorar y explotar con mayor contundencia. El mundo no principia ni termina en los Estados Unidos, opciones las hay, de lo que ahora se duda es de la capacidad gubernamental para realizar eficazmente el golpe de timón que nos permita mirar hacia nuevos horizontes con el fin de diversificar inversiones, negocios, acuerdos y tratados.

Tras culminar el mes de enero hace ya prácticamente dos semanas, se ha conocido el efecto provocado tanto por el alza en los combustibles como por las turbulencias que soplan desde el vecino país del norte. Se trata pues de la peor cuesta de enero que hayamos padecido los mexicanos en este siglo. La inflación de enero llegó a niveles no vistos en 18 años, al incorporarse el efecto de la liberalización del precio de la gasolina y el gas LP.

Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación mensual de 1.70%, que resultó la más alta para un periodo similar, desde 1999, cuando fue de 2.53 por ciento.

En el registro anual, la inflación rebasó el límite permisible del objetivo fijado por el Banco de México (BANXICO), al ubicarse en 4.72 por ciento.

Esto significa que por primera vez desde enero del 2002, la variación anual de los precios se desvió del límite permisible en la meta permanente de inflación del BANXICO, que es de 3% con un rango de variabilidad de 2 a 4 por ciento.

De acuerdo con los datos duros, divulgados por el INEGI, el shock inflacionario de enero fue impulsado por la variación de 12.67% mensual que tuvieron los precios de energéticos, que resultó la mayor aportación a la trayectoria inflacionaria entre los nueve subgrupos que toma en cuenta el instituto para hacer la medición. El alza del precio de la gasolina de alto octanaje fue de 21.3% mensual; mientras que el de la gasolina de bajo octanaje fue de 16.81% y el del gas doméstico LP de 17.85%, fluctuaciones con tal impacto en el presupuesto familiar mexicano y en la medición que no pudieron ser contrarrestadas por las caídas en los precios de los alimentos que, en otro momento, habrían provocado una inflexión importante.

Los precios agropecuarios cayeron 0.88%, ante el descenso de precios de frutas y verduras.

De acuerdo con analistas, la variación en la inflación anual “da inicio a un periodo temporal de inestabilidad en la determinación de los precios de mercado, que deberá ser neutralizada con el adecuado manejo de los instrumentos de política monetaria, en asociación con una política económica que incentive la producción y fortalezca la economía”. En el reporte, el INEGI informó que la inflación subyacente anual registró un tercer repunte consecutivo, para ubicarse en 3.84 por ciento.

El propio BANXICO ha explicado que esta medición “capta el impacto de la depreciación del peso frente al dólar, específicamente en el rubro de mercancías, e incorpora los precios no volátiles, como alimentos procesados, bebidas y tabaco”.

Los datos del INEGI lo confirman: los precios de mercancías alcanzaron una variación anual de 4.75% en enero, mientras que los de servicios registraron una fluctuación a 12 meses, de 3.07 por ciento.

Ante esto, los precios de las mercancías siguen al alza, al parecer incluidos por la depreciación del peso, en tanto que hacia adelante la inflación se verá afectada por el incremento y la liberalización de los precios de la gasolina, el mayor traspaso de la depreciación del tipo de cambio a precios y el impacto del incremento del salario mínimo sobre la inflación.

En este contexto es previsible que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) cerrará el año con una variación de 5.7 por ciento. De validarse este pronóstico, en el 2017 se alcanzaría la inflación más alta desde el 2001 y con ello quedaría rebasada la proyección del BANXICO, pues en la homologación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 2014, se presentó una variación en la tendencia de los precios generales de 4.67% anual.

Donald Trump.

Donald Trump.

Se estima que el pronóstico de inflación para todo el 2017 se mantenga en 5.2% pero con riesgos al alza, pues se prevé que persista el efecto de la depreciación del peso frente al dólar y el incremento de los precios de energéticos.

Toda esta situación ha provocado el aumento en los riesgos de que la depreciación del peso y el aumento internacional del precio de gasolinas tengan una incidencia mayor a la estimada y es probable que la inflación se acelere por encima de 5.0% durante gran parte del año. Es claro el impacto de la depreciación del tipo de cambio y del alza de las materias primas en dólares. El INEGI identificó a las localidades con variaciones extremas que forman parte de la medición. Están con las variaciones más altas o por arriba de la inflación general: Ciudad Acuña, Coahuila (3.60%); Matamoros, Tamaulipas (3.55%); Torreón, Coahuila (3.08%), y Jacona, Michoacán (2.78 por ciento).

Mientras, entre las que registraron las más bajas variaciones están Tehuantepec, Oaxaca (0.79%); Acapulco, Guerrero (0.85%), y Tapachula, Chiapas (0.98 por ciento).

Cabe destacar que es la primera vez, en casi dos años, que en el radar de localidades con precios debajo de la inflación nacional no se registran caídas en la medición. En los últimos años, la brecha de la dinámica de los precios al consumidor en las ciudades del país cada vez es más amplía. Al considerar la variación anual de este índice en enero, de las 46 urbes que abarca el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, se observa que en el 2017 la distancia entre la tasa más alta y la más baja fue de 5.2 puntos porcentuales (Ciudad Acuña con 8.19%, frente a Tehuantepec con 2.96%); en el 2014 la diferencia fue de 2.2 puntos (Córdoba con 5.37% y Cuernavaca con 3.17 por ciento).

Durante el primer mes del año, en Ciudad Acuña, territorio con la mayor inflación, las cotizaciones de los objetos de gasto que más aumentaron, en relación con el registro de igual periodo del 2016, fueron: limón (94.76%), aguacate (75.05%), gasolina de bajo octanaje (70.35%), gasolina de alto octanaje (62.92%), focos (31.39%) y medicamentos para diabetes (29.29%), mientras las disminuciones más pronunciadas se mostraron en: pepino (37.76%), jitomate (33.67%), chile serrano (32.36%), tomate verde (31.70%), calabacita (30.94%) y chícharo (27.20 por ciento).

Así pues, de acuerdo con el INEGI, las ciudades con la mayor inflación en enero de 2017 fueron: Ciudad Acuña, Coahuila, con 8.19 por ciento; Matamoros, Tamaulipas, con 7.51 por ciento; Tepatitlán, Jalisco, con una inflación de 7.47 por ciento; Tijuana, Baja California, con 6.55 por ciento; Ciudad Juárez, Chihuahua, con 6.31 por ciento, y León, Guanajuato, con 6.27 por ciento.

Les siguieron: Mexicali, Baja California, con una inflación de 5.91 por ciento en el primer mes de 2017; Aguascalientes capital, con 5.78 por ciento; Torreón, Coahuila, con 5.72 por ciento, y Jacona, Michoacán, con un nivel de 5.46 por ciento.

En medio de esta vorágine los consumidores mexicanos no solo nos enfrentaremos este año a las amenazas proteccionistas y antimexicanas del presidente estadounidense Donald Trump, sino a aumentos constantes en los precios de las mercancías y servicios, por lo menos hasta finales de 2018.

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