Aristóteles: luces y sombras

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Bruno Lopez-02-02Tras cuatro años de Gobierno, la figura del Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval se mantiene atractiva entre los jaliscienses. Mantiene su popularidad, hay brillo en lo personal, sigue activo no sólo en la agenda local sino figura en la agenda nacional; no obstante, no está claro a dónde quiere llegar…

En su actuar hay luces, pero también hay sombras. Hemos visto a un Gobernador que desatiende lo local por lo nacional, que no deja figurar a pesar de que él sabe que no estará en la boleta electoral de Jalisco en el 2018. Las luces las hemos visto en los escenarios nacionales. Las sombras, en los locales.

De pronto, actores, analistas y corrientes políticas a nivel nacional empezaron a verlo como una opción seria que podría figurar. En un contexto donde la izquierda se fortalece y la derecha se desdibuja, y con un PRI disminuido, la figura del Gobernador de Jalisco empezó a tomar relevancia. En días pasados, vimos cómo desde aquí Aristóteles se subió muy por encima a la aceptación que tuvo la figura Presidencial.

Sus acciones contra el gasolinazo, y sus firmes posturas contra Donald Trump, hicieron que la atención nacional volteara a ver a Jorge Aristóteles Sandoval. Algunos Gobernadores lo secundaron y se brincaron los usos y costumbres priistas, lanzando consignas que se alejaban de las políticas del Presidente Enrique Peña Nieto. Aristóteles fue el primero en salir a dar la cara con una propuesta concreta contra el gasolinazo y la oportunidad hizo que llegaran los flashazos.

Por eso, cuando se empezó a filtrar la posible salida de Enrique Ochoa Reza de la dirigencia nacional del PRI, muchos pensaron que un perfil fresco, valiente y con experiencia como Aristóteles podría dar un respiro a las disminuidas esperanzas del tricolor.

Incluso, en estos días cuando ha empezado a escribir no sólo en medios nacionales sino internacionales, se llegó a decir que había una estrella naciente en el Gobernador de Jalisco y que podría ser candidateable para la Presidencia de la República. Y no es lo mismo a que el círculo de besamanos que está cerca del Gobernador le diga que puede ser Presidente de la República a que medios y actores políticos nacionales lo empiecen a considerar.

Pero la juventud, el carisma, la imagen personal todavía atractiva en Jalisco y los flashazos que le dieron los reflectores, como suele pasar, también le generaron contrapesos entre los grupos alrededor del Presidente de la República, quienes decidieron ponerle atención, para que tampoco sintiera que iba en un día de campo a ganarles los espacios nacionales.

Los últimos días de enero, Aristóteles alzó la voz en una reunión de la CONAGO y causó buena impresión. Su propuesta de retirar el subsidio a los partidos políticos, aunada a la negativa de aumentar la tarifa del transporte, llamó la atención de la sociedad jalisciense.

Sin embargo, esto también prendió los focos rojos entre el priismo peñista, pues el Gobernador de Jalisco estaba llamando demasiado a los reflectores.

A los que no les conviene, soltaron que era un rebelde y que estaba oponiéndose a la línea del Presidente de la República. Pero algunos en el equipo de Peña Nieto lo vieron como una jugada quizá magistral del Presidente, ante la polarización que viven los dos grupos fuertes que encabezan Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray.

No faltó el columnista que miró en Aristóteles una tercera vía para el priismo nacional.

Con estrategia, el Gobernador empezó a figurar en la agenda nacional. Llamó los reflectores, se hizo notar. Pero, ¿a dónde quiere llegar? Contrariamente, en lo local las cosas no parecen avanzar. Por ejemplo, hay una extraña característica por parte del equipo del Gobierno: lo ocultan, lo encierran, hacen inalcanzable al Gobernador, le congelan la comunicación con actores y grupos sociales y restringen su agenda pensando que esa estrategia le va a resultar. Pareciera que, en lo local, la estrategia es dejar hacer, dejar pasar.

En lo local, el Gobernador está aplazando las decisiones importantes, dando paso al forcejeo al interior de su gabinete estatal, a la invisibilidad de sus posibles cartas rumbo al 2018, a la división aún mayor al interior de su partido, donde se desacreditan mutuamente un día y otro también.

Con sus indecisiones, y su falta de operación política en lo local, el Gobernador da paso a que se hable de entreguismo, de falta de proyecto político, a que figuras muy cercanas a los grupos de poder operen para buscar candidaturas que, en realidad, tienen como finalidad administrar la derrota que viene.

Mientras el Gobernador tiene presencia, brillo per se, su partido está completamente desdibujado; mientras Aristóteles aparece en redes y va y supervisa personalmente que las gasolineras estén despachando correctamente, sus secretarios pasan inadvertidos; mientras Enrique Alfaro aparece inalcanzable en las encuestas de opinión, pareciera que el primer Mandatario sólo está pensando en no caer, él, en los índices de popularidad…

Es cierto, el Gobernador tiene buena imagen, pero no su administración. El Gobernador es muy conocido, pero no sus secretarios. Aristóteles gana terreno en la opinión pública nacional, pero descuida la escena local…

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