TIROS Y TIRONES

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Manifestaciones contra Trump.

Manifestaciones contra Trump.

DE LONDRES A NUEVA YORK, PASANDO POR BERLÍN Y PARÍS, MILES DE PERSONAS SE MANIFESTARON DE NUEVO CONTRA EL VETO MIGRATORIO DE TRUMP

En menos de 15 días el parludo magnate estadounidense, Donald Trump, no sólo ha puesto al mundo de cabeza, sino que lo ha unido pero en su contra, primero fue la embestida hacia México y después se lanzó contra unos 7 países musulmanes a cuyos ciudadanos les impidió mediante orden ejecutiva pisar suelo norteamericano, llegando a afectar incluso a quienes ya tienen la residencia permanente. Como si ello no fuera suficiente, también se peleó con el primer ministro australiano y lanzó críticas contra la premier alemana y el presidente francés; también arremetió contra China y Corea del Norte y de golpe se echó en contra a los 28 países que conforman la organización del tratado del atlántico norte (OTAN), por sus duras críticas contra las políticas que actualmente privilegian. Y todo esto en menos de dos semanas.

Aquí el más reciente escándalo como ya se sabe, tiene que ver con el amago que el xenófobo Trump le habría asestado al endeble presidente Enrique Peña Nieto en una llamada telefónica, que según trascendidos giró entre otras cosas en la amenaza de enviar tropas estadounidenses a nuestro país, lo que aparte del insulto y agravio es, el sólo hecho de mencionarlo, si es que así ocurrió, una total y reprochable violación a la soberanía nacional.

Varios medios de comunicación reportaron el miércoles las conversaciones de Trump con el presidente Peña y con el primer ministro australiano Malcolm Turnbull, basados en reportes de importantes autoridades que filtraron las transcripciones de las comunicaciones. Trump le dijo al líder australiano que el acuerdo alcanzado con la administración Obama para dejar entrar a más de 1,000 refugiados que actualmente se encuentran en Australia, era “el peor acuerdo del mundo” y describió su conversación con Turnbull como “la peor llamada por lejos” entre todas las que realizó ese día a distintos líderes.

En la llamada con Peña Nieto, Trump dijo, según los reportes, que México “no ha hecho un buen trabajo” eliminando a sus “bad hombres”.

Un artículo de la agencia de noticias Associated Press aseguró que Trump amenazó con enviar tropas a México, información que fue imposible de confirmar por otros medios de comunicación y que fue negada por el gobierno mexicano.

En ambos episodios, Trump se dio el tiempo de jactarse del tamaño de la multitud que lo recibió en su jura como presidente, un tema recurrente en sus intervenciones desde que asumió la presidencia.

Los informes de sus conversaciones contrastan dramáticamente con las lecturas oficiales de la Casa Blanca, que representan una imagen estéril de líderes abrazando una “duradera fortaleza y cercanía” de las relaciones entre sus naciones y discutiendo intereses comunes.

De acuerdo con medios estadounidenses -que hay que decirlo, Trump ha descalificado hasta el cansancio-, es que la realidad es diametralmente diferente, ya que como habría dicho una fuente, las llamadas de Trump están “dejando pálidos” a quienes deambulan por la Casa Blanca.

Un tuit de Trump condenando el acuerdo sobre refugiados con Australia pareció confirmar que la conversación con Turnbull fue más cercana a la versión filtrada que al comunicado oficial de la Casa Blanca.

La mañana siguiente al día de las dos conversaciones que demostraron que su administración filtra más que una coladera, Trump decidió hacerse cargo de la controversia. “Si escuchan que estoy teniendo conversaciones duras, no se preocupen”, dijo. “Son duras. Tenemos que ser duros. Es el tiempo de ser un poco duros, amigos. Cada nación del mundo está sacando ventaja de nosotros, virtualmente. Y eso no va a seguir pasando”. Este es el tipo de actitud frontal agresiva que los que apoyan a Trump han dicho que admiran y quieren en la Casa Blanca, aunque ha dejado una parte importante de la política exterior tradicional desvaneciéndose en los sillones.

En su libro de 1987, “El arte de vender”, Trump explica cuáles son las claves que él ve en una buena negociación. Una de ellas es ser amable, pero “defenderse con todo” si crees que te están tratando de manera injusta. Otra es nunca mostrar debilidad. “Lo peor que puedes hacer al negociar es mostrarte desesperado”, escribió. “Eso hace que tu contraparte huela la sangre, y entonces estás muerto”.

Donald Trump, el antidiplomático, parece estar aplicando esas máximas a sus interacciones globales, sin importar quien se encuentra al otro lado del teléfono.

Trump sufre de recurrente incontinencia verbal. Dice y afirma una serie de atrocidades e insensateces que lo han hecho ya famoso en el mundo. El problema es que muchas de esas que dijo y prometió en campaña, las ha convertido inicialmente en órdenes ejecutivas, en sus primeros días en la Oficina Oval. Es decir, a pesar de lo descabellado que suene su amenaza o promesa, basados en los hechos, debiéramos considerar la probabilidad de que lo intente en la realidad.

En el caso de la llamada con Peña, la transcripción filtrada no registra ninguna respuesta del presidente mexicano. No sabemos cómo reaccionó o de qué forma respondió.  No hay registro, lo que no parece accidental o casual. Cuando se dan a conocer por el Departamento de Estado, de Justicia o por la propia Casa Blanca transcripciones de discursos, llamadas, conferencias o declaraciones, suelen ser estenográficas, es decir, hasta con los suspiros de los interlocutores.  Ahora, el mismo día que se difunde esta “transcripción”, la embajada de Estados Unidos en México anuncia nuevos criterios para el otorgamiento y renovación de visas. Es decir, formalmente, vía el departamento consular del Departamento de Estado, se emiten nuevas directrices para elevar los filtros y dificultar la obtención de visas. Lo que desde luego no parece accidental ni producto de una coincidencia.

Una transcripción de una llamada presidencial no se extravía en los pasillos de la sala de prensa. Hubo una estrategia precisa y una filtración intencionada para liberarla a una periodista con conexiones fehacientes a través de una “prestigiada”  agencia internacional para darle solidez y sustento. Ante ello, la Cancillería mexicana a cargo ahora de Luis Videgaray (quien se jacta cercano de los cercanos de Trump), puede hacer todos sus muy nobles esfuerzos por desmentir, pero el golpe está dado, y su objetivo es preciso, debilitar la mermada imagen del presidente Peña Nieto, al tiempo que se fortalece una sensación de temor, de zozobra, ante el gigante amenazante y hostil.  ¿Provocar miedo? ¿infundir temor en el adversario? Lo escribe el propio Trump en su libro de 1987. “Me gusta provocar a mis adversarios. Para ver cómo reaccionan; si son débiles, los aplasto y si son fuertes, negocio”.

Pero no solo a los mandatarios o a las empresas automotrices ha amenazado Trump, sino que también a las universidades, es el más reciente caso la Universidad de California (Berkeley), la cuarta institución académica más importante del mundo, de acuerdo a la clasificación de Shangai.

El mandatario estadunidense advirtió a la institución sobre un posible corte en el financiamiento federal que reciben “si no permite la libertad de expresión y ejerce violencia sobre personas inocentes”. Lo anterior porque la Universidad de California decidió suspender una conferencia que impartiría Milo Yinnopoulos, un joven ultraderechista de origen griego, editor de la web Breitbart News, que dirigía Steve Bannon, actual jefe de estrategia de Donald Trump. La conferencia fue cancelada debido a que las protestas contra Yinnopoulos se tornaron violentas, cuando manifestantes prendieron fuego a diversos objetos y dañaron las instalaciones. Debido a dichos actos la policía recomendó a las personas que se encontraban en el campus que se refugiaran y se pusieran a salvo, mientras ordenaba a los manifestantes que se retiraran.

Ahora bien, las órdenes ejecutivas de Trump están enfrentando a toda la unión americana, el alcalde de San Francisco, Ed Lee, anunció hace un par de días que la ciudad californiana ha presentado una demanda contra Donald Trump, por su decisión de retirar los fondos federales a las “ciudades santuarios”, que protegían de la deportación a los indocumentados.

Como se recordará, la semana pasada, Trump firmó una orden ejecutiva por la que se suprimirán los fondos federales a las ciudades que se nieguen a proporcionar a las autoridades federales información sobre el estatus migratorio de las personas que detienen, entre las que se incluyen San Francisco, Los Ángeles, Chicago y Nueva York, entre otras.

Durante la campaña electoral, Trump ya prometió que se iría con todo contra estas urbes y entidades, llamadas “ciudades santuario”, cifradas en unas 300 en todo el país.

La demanda, la primera respuesta judicial a la medida firmada por Trump, explica que la orden ejecutiva viola la Décima Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, donde se asegura que los poderes no concedidos al Gobierno federal deben recaer sobre los propios estados.

Trump firmó la citada orden ejecutiva el pasado día 25 en una ceremonia celebrada en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en la que rubricó esa medida junto a otro decreto por el que destina financiamiento federal para comenzar la construcción de un muro fronterizo con nuestro país a fin de frenar el flujo de indocumentados.

Frente a todo lo anterior, la buena noticia es que una corte federal rechazó la solicitud del Departamento de Justicia para reinstaurar el veto firmado por Donald Trump a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana que había sido suspendida por un juez y solicitó a las partes presentar mayores argumentos. Según un mensaje en la cuenta de Twitter de la Fiscalía General de Washington, el recurso presentado por la Casa Blanca ante un tribunal de apelaciones para levantar el veto del juez contra la medida ha sido denegado. En un documento presentado ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco (California), Trump y su gabinete habían apelado formalmente la decisión judicial que ha bloqueado temporalmente la polémica orden ejecutiva y ha abierto de nuevo las puertas del país a millones de inmigrantes y refugiados. El rechazo del alto tribunal a reinstaurar el veto de inmediato supone que la batalla legal continuará al menos durante la próxima semana.

Mientras lo anterior ocurre en Estados Unidos, en otras latitudes también rechazan a Trump. Un manifiesto que reclama al gobierno británico que anule la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, alcanzó casi los dos millones de firmas, en plena polémica por sus medidas contra refugiados e inmigrantes.

“La bien documentada misoginia y vulgaridad de Donald Trump lo descalifica para ser recibido por su Majestad o el príncipe de Gales”, afirma la petición.

Sin embargo, el gobierno británico respondió que la visita se mantiene, pese al rechazo de los firmantes y numerosos políticos, incluyendo conservadores, indignados por su decreto que prohíbe la entrada a Estados Unidos de refugiados e inmigrantes de siete países musulmanes.

“Extendimos la invitación. Fue aceptada”, se limitó a responder este lunes un vocero de la primera ministra Theresa May, que fue la semana pasada la primera mandataria extranjera recibida por Trump, en un momento en que Londres busca acuerdos comerciales para sustituir su relación con la Unión Europea tras decidir abandonarla.

Los firmantes quieren que se rebaje el rango de la visita. Los invitados a una visita de Estado son huéspedes de la reina en el palacio de Buckingham durante dos noches y disfrutan del mayor despliegue protocolario. El Mall, la avenida que conduce al palacio, se engalana con grandes banderas del país del mandatario, que llega en carroza acompañado de la reina. El último mandatario en disfrutar de tal honor fue el presidente colombiano, Juan Manuel Santos. No hay fecha para la visita de Trump, pero se especula que podría ser en torno a junio-julio.

En tanto, de Londres a Nueva York, pasando por Berlín y París, miles de personas manifestaron de nuevo el fin de semana contra el veto migratorio de Donald Trump.

La manifestación más importante fue la de Londres, con unas 15,000 personas según las estimaciones.

Miles de personas han marchado contra las políticas de Trump.

Miles de personas han marchado contra las políticas de Trump.

Los manifestantes se reunieron al pie de embajada de Estados Unidos respondiendo al llamado de varias organizaciones antirracistas, pacifistas u opuestas a las medidas del xenófobo.

Además del decreto que prohíbe la entrada a Estados Unidos de los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y que fue congelado el viernes por la noche por un juez federal, los organizadores denunciaron la “complicidad” entre la primera ministra conservadora Theresa May y el republicano. May invitó a Trump a una visita de Estado a Reino Unido en 2017. Más de 1.9 millones de personas firmaron una petición en línea para que ese evento disminuya al rango de simple visita, con el objetivo de evitarle a la reina la “vergüenza” de tener que reunirse con él como manda el protocolo. En Berlín y París, alrededor de dos mil personas se reunieron a protestar contra el decreto antiinmigración.

En la capital alemana, el punto de reunión fue la puerta de Brandeburgo, donde también está la embajada de Estados Unidos.

Algunos manifestantes mostraban el último número del semanario “Der Spiegel”, que puso en portada un dibujo de Donald Trump con la cabeza decapitada de la estatua de la Libertad en una mano y un cuchillo en la otra, imagen que ya le dio la vuelta al mundo.

También hubo manifestaciones en Washington, donde centenares de personas desfilaron con el bonete rosa, convertido en uno de los símbolos de la oposición contra el presidente estadounidense. Caminaron con tranquilidad desde la Casa Blanca hasta el Congreso.

En Nueva York, donde las manifestaciones anti Trump son casi cotidianas, unos 5,000 miembros de colectivos lésbico-gays se manifestaron en “solidaridad” con las comunidades tomadas como blanco por el nuevo presidente. Es la primera vez desde la llegada al poder del magnate, el 20 de enero, que la comunidad gay neoyorquina, apoyada por varias personalidades políticas locales, organiza una gran manifestación anti Trump.

Otra protesta tuvo lugar este sábado por la noche en West Palm Beach, en Florida, cerca de la residencia de Mar-a-Lago, apodada la “Casa Blanca de invierno” del presidente, donde Trump pasó el fin de semana con su familia y celebró una tradicional gala. Al menos 3,000 personas marcharon desde el centro de West Palm Beach, hacia el club Mar-a-Lago, arengando “No es mi presidente”.

También en Texas, al menos 600 personas protestaron contra Trump la tarde de este sábado y se multiplicaron el domingo. Los manifestantes marcharon por las calles de Houston hacia las instalaciones donde se llevaron a cabo las festividades del Super Bowl 51, el evento deportivo más importante del vecino país, el cual se disputó la noche del domingo.

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