DE ADMITIDOS, DEMAGOGIA Y SUPERSALARIOS

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Juan Carlos Partida-03-03El rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, admitió que debido a la “estrechez presupuestal” durante 2017 el crecimiento en la matrícula no tendrá el ritmo de años anteriores, lo que incrementará el número de aspirantes de nuevo ingreso rechazados por la falta de cupo tanto en bachillerato como en nivel superior.

El 10 de enero se dieron a conocer las listas de admitidos y el 56 por ciento de los 34 mil 386 aspirantes para ingresar a estudiar una carrera de nivel superior en la UdeG, es decir, 19 mil 231 personas que hicieron sus trámites completos, fue rechazado por falta de cupo en sus 16 campus universitarios.

En su primera rueda de prensa del año, el rector Bravo Padilla dijo que “es más función del estado en su conjunto” que de la UdeG, atender el déficit de lugares, y que a la universidad corresponde garantizar la calidad educativa a quienes logran ingresar.

Cuestionado acerca de cuándo la UdeG podrá tener un lugar para todos los aspirantes a ingresar, dijo que “es no va a ocurrir”, pues afirmó que en estos momentos el 44 por ciento hacen trámite a tan sólo 15 licenciaturas.

“Tenemos casi 4 mil 800 solicitudes a Medicina y admitimos sólo el 10 por ciento, si admitiéramos el 100 por ciento habría una deformación, no tendrían las instituciones clínicas suficiente lugar para hacer las prácticas, no saldrían médicos de a de veras. Implicaría también que hubiera sobresaturación de médicos, muchos de ellos sin las capacidades suficientes”, ejemplificó.

El 10 de enero, el grupo Disidencia Universitaria, que se opone a lo que califican como cacicazgo del ex rector Raúl Padilla López, líder político del grupo que domina la UdeG desde 1989 cuando llegó a la Rectoría, emitió un comunicado en el cual señaló que la amplia cifra de rechazados se debe a una administración a la que “poco le interesa la ampliación de la oferta educativa sino más bien consolidar una educación encarecida y basada en dinero”.

“Esta casa de estudios cuenta con el suficiente presupuesto para albergar a más estudiantes, sin embargo al interior impera el despilfarro de los recursos que llegan sólo a los bolsillos de la alta jerarquía administrativa y muy poco al grueso de la comunidad universitaria”, señaló el grupo conformado por la asamblea estudiantil de la UdeG.

El rector Bravo Padilla negó que hubiera privilegios al interior de la casa de estudios, donde no hay escándalos de “moches” a favor de las empresas que ganan licitaciones para construir nuevas escuelas o para servir como proveedores, como sí ocurre en algunas instancias públicas donde además los directivos cuentan con bonos y privilegios.

“Nosotros teníamos la previsión que íbamos a crecer en un 6 por ciento (el presupuesto) y sólo fue de entre 3 y 4 por ciento, tuvimos que ajustarnos a eso. En el Poder Legislativo, federal y local, se dan todo tipo de apoyos, eso no es una realidad en la Universidad, nadie dice que no tengamos sueldos competitivos pero al menos intentamos que haya una protección más bien al salario de los trabajadores y los académicos”, dijo Bravo Padilla.

Agregó que se buscarán ahorros importantes a mediano plazo mediante una reconversión vehicular y de energía eléctrica en los campus, usando fuentes alternativas y limpias que incluirán automotores híbridos y eléctricos y celdas fotovoltáicas de energía solar, pero no anunció un recorte salarial en los dirigentes de la casa de estudios.

Pero de salarios, ni hablar. Tema vedado, sueldos “competitivos” que no tienen que ponerse en la balanza del escrutinio interno para ver si son rebajados. Hablamos, por supuesto, de su sueldo y de decenas, quizá cientos de directivos universitarios, que tendrían que pregonar su compromiso social con un gesto que si bien afectaría su elevado estándar de vida los dejaría aún muy bien parados en el tabulador salarial de un país miserable que mantiene la universidad pública.

Ni qué decir de funcionarios de otros órdenes de gobierno a quienes el gasolinazo les hace lo que el viento a Juárez, cuyo discurso de supuesta solidaridad ciudadana por la carestía que se desató, lo olvidan en cuanto están en privado y se dedican a gastar como la burguesía dorada y mantenida que son, con escasos resultados en su gestión y, por supuesto, sin hacer honor ni medianamente a la responsabilidad que les fue transferida.

Por ello la polarización social. No es sólo el gesto de bajarse el sueldo el que sería una señal congruente de funcionarios públicos de primer nivel, sino una gestión en la que se hiciera innecesaria la parafernalia que los rodea: guaruras, camionetones, restaurantes de lujo, viajes, gastos de representación y bonos para pañales de los nietos y sobrinos.

Pero no entienden: ¿cuándo han visto un cochi que suelte la mazorca si no es hasta que le rompen el hocico?

Pero la sociedad, como no sucedía en muchos años, se ha organizado y está exigiendo con fiereza y firmeza que termine el boato y que los representantes populares acaten el mandato de austeridad y de combate a actos tan salvajes como el gasolinazo, el de enero y el que está por llegar, además de los abusos por el cobro de gas doméstico.

Y entre las organizaciones más independientes, entre la disidencia real, entre la presencia social combativa, al menos 30 colectivos, organizaciones, sindicatos democráticos, agrupaciones, asociaciones civiles, comités vecinales, acaban de constituir a México Despierto, que ya debutó con un cerco al Congreso del Estado y la exigencia de recorte de 50 por ciento salarial a diputados, gobernador, alcaldes, regidores y demás privilegiados de un sistema como el que padecemos y que ellos aprovechan hasta exprimir la última gota.

Esperanza real en que por fin la movilización y la presión social rinda resultados. Hay muchas fórmulas para hacerlo, pero la principal es la unidad. Y estos abusivos ya lograron, ahora sí, aglutinar a todos en su contra.

PARTIDIARIO

Tuitazo.- Hace cuatro años el gobernador Aristóteles Sandoval emitió un tuit para prometer que su compromiso era con Jalisco y no se permitiría la inundación de Temacapulín en aras de construir la presa El Zapotillo. Nada de eso ha pasado, bajo la mesa el tema hídrico aún con la carísima asesoría de expertos de la ONU, no se ha podido resolver y no existen vertientes para conciliar la larga resistencia de los opositores al embalse y al trasvase hacia la ciudad de León…

Y ya con ésta.- También otro compromiso ineludible para un buen gobernante sería terminar con el horror de nuestro propio Chernóbil, con la cloaca del lago de Chapala como centro de toda la emisión (casi) radioactiva, que ha causado que al menos ocho comunidades de la ribera de la laguna, especialmente en Poncitlán, tenga a sus pobladores muriendo por enfermedades derivadas de la altísima contaminación del agua, que no han podido siquiera cambiar las aguas termales fuera de norma que corren por la red pública y que apenas hace unos días causaron la muerte -otra- de una niña de seis años. La pregunta es hasta cuándo esta emergencia sanitaria tan evidente continuará ahí, sólo a la vista, como cuando uno ve a la gente morir sin ayudar aunque te paguen para evitarlo…

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