BARACK OBAMA: EL LEGADO

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Lo bueno, lo malo y lo feo de Obama.

BALANCE DE UNA ADMINISTRACIÓN QUE HA MARCADO EL PRESENTE Y EL FUTURO DEL MUNDO

Por Sergio Espinoza 

Son las nueve treinta y cinco de la noche del 4 de noviembre de 2008. En el televisor aparece la noble imagen de un afroamericano entrado en años, con las manos juntas en ademán de plegaria, llorando copiosamente sendas lágrimas que caen sobre sus recias mejillas. Es el reverendo Jesse Jackson. Legendario representante del activismo por los derechos civiles, marchante en Selma al lado de Martin Luther King, Jr., el presbítero presenciaba en Chicago, conmovido hasta el tuétano, el discurso triunfal del senador Barack Obama, que esa noche había ganado la elección popular y el colegio electoral para convertirse en el primer presidente negro en la historia de la primera potencia mundial.

Cuando pienso en Obama no puedo arrancar esta imagen de mi mente. Llenó al mundo de esperanza en aquel otoño y la terca realidad, ocho años después, lo pone frente a la balanza que mide las victorias y los descalabros. Repasemos el balance de una Administración que, para bien o para mal, ha marcado el mundo en el que vivimos y viviremos en los próximos años. La era Obama.

LO BUENO.

Reforma del Sistema de Seguridad Social

Mal llamada Reforma Sanitaria, esta legislación aprobada y promulgada en 2010 cambió la cara del sistema de salud estadounidense, orientado hasta entonces en favor de la rentabilidad económica de las compañías privadas de seguros. Extendió las coberturas, democratizó el acceso al tratamiento hospitalario y puso a los usuarios en el centro de la política pública en esta materia,  si bien pasó una versión descafeinada de la idea original de Obama y su equipo.

Ampliación de Derechos Laborales

Durante la Administración Obama, los derechos de la clase trabajadora estadounidense sufrieron una sustancial mejora, en virtud de la aprobación de algunas órdenes ejecutivas y del incesante cabildeo de Obama y su secretario del Trabajo, Thomas Pérez con los círculos empresariales. Algunas de estas conquistas laborales incluyen medidas anti-discriminatorias en los procesos de reclutamiento, igualdad salarial para las mujeres, beneficios adicionales en centros comunitarios para familias en las que ambos trabajan, entre otras.

Ampliación de Derechos Civiles

Nunca como antes la agenda de los derechos civiles había encontrado un asidero y respaldo tan pronunciado por parte de la Casa Blanca. Durante los últimos ocho años, asistimos a la inserción en la agenda pública de tópicos como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización del aborto, el derecho a una muerte digna o el derecho a consumir ciertos psicotrópicos como expresión del derecho al libre desarrollo de la personalidad. Con avances y retrocesos, estas proclamas encontraron cabida en el ágora y en la ley.

Recuperación económica

No hay que perder de vista que Barack Obama heredó un crack financiero profundísimo cuando rindió protesta el 20 de enero de 2009, que condujo a una recesión global de la que apenas hace un par de años el planeta emergió a duras penas. La política macroeconómica impulsada por la Casa Blanca incluyó una serie de estímulos fiscales que alentaron la deprimida actividad económica, lo que, en combinación con una Reserva Federal heterodoxa, logró presentar signos sólidos de recuperación ya en el otoño de 2013.

El presidente de Estados Unidos.

Hubo aspectos positivos durante su Gobierno.

Acuerdo nuclear con Irán

Uno de los éxitos diplomáticos de la administración. Con John Kerry como su segundo secretario de Estado, Obama logró un histórico acuerdo en junio de 2015 con un régimen hostil, clave para el equilibrio de poderes en el inestable Cercano Oriente. El trato intercambió el levantamiento de sanciones económicas a la teocracia de Jameini a cambio del control gradual sobre el programa nuclear iraní por parte de las potencias occidentales.

Restablecimiento de las relaciones con Cuba

Más mediático por su significado histórico, el acuerdo alcanzado con la Cuba post-castrista fue sin duda un movimiento audaz y arriesgado del presidente Obama, pero natural si seguimos la lógica del blindaje hemisférico ante la creciente influencia de China en la región. A inicios del año pasado asistimos a lo que algún día vimos lejano: la apertura de la embajada estadounidense en La Habana y la bandera de las barras y las estrellas ondeó en Cuba después de 55 años.

LO MALO

Snowden

Edward Snowden, ex contratista de la CIA y de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), saltó a la fama en junio de 2013 por desclasificar y entregar a la prensa miles de documentos clasificados de la inteligencia estadounidense. La persecución por parte de las autoridades no se hizo esperar. Los cargos federales que se le inculcaron son tan graves que le impiden una defensa legal sólida, ante lo que Snowden ha pedido reiteradamente a Obama respeto a su derecho de llevar una defensa jurídica justa. ¿La respuesta? Oídos sordos desde la Casa Blanca, por parte del líder del “mundo libre.”

Torpedeo legislativo en el Congreso

Reconociendo que este fenómeno no es responsabilidad exclusiva del jefe del Ejecutivo, ya que los congresistas republicanos fueron capturados por su ala más conservadora y reaccionaria, no está de más observar que el presidente Obama perdió muchas veces la capacidad de interlocución con su propia bancada en el Legislativo, sobretodo en su segundo periodo. Esto condujo a que la gran mayoría de sus últimas propuestas hayan aterrizado bajo la forma de órdenes ejecutivas, con un impacto mucho menor al que hubiesen tenido de pasar como reformas aprobadas por mayoría legislativa.

Beligerancia militar

Una de las mayores esperanzas que suscitó entre la humanidad el triunfo de Obama en 2008 fue la de por fin llegar a una era de paz. Una expectativa sin duda desmesurada, porque, si bien el gasto militar estadounidense se ha contraído en cerca de 17% anual y se propició una salida ordenada de Iraq y Afganistán, se abrieron en cambio frentes en otros sitios y la escalada de tensión bélica no cesa, de manera particularmente sigilosa, en el Pacífico, a la espera de los movimientos de la China de Xi Jingpin.

Transpacific Partnership (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica)

Llamado por sus siglas, TPP, este acuerdo marco de cooperación económica es la punta de lanza de la estrategia de diplomacia económica de los Estados Unidos ante el coloso que representa China. Sumamente criticado por la oposición, sectores industriales que quedarían desprotegidos ante su entrada en vigor y por ONGs de diversa índole (sobretodo ambientalistas), el acuerdo se estrelló ante la mayoría republicana que retrasó su ratificación y ahora está seriamente comprometido ante el advenimiento de Donald Trump.

El terrorismo islámico no cesó, todo lo contrario

Se creyó erróneamente que bastaba con la figura de un presidente de perfil más pacifista que su antecesor para que la violencia terrorista islámica contra Occidente menguara. El surgimiento del Daesh, denominado erróneamente el Estado Islámico, barrió cualquier cálculo optimista y el terrorismo asociado al Islam más radical ha tomado por asalto las principales capitales europeas desde hace por lo menos dos años. En buena medida, este estado de la situación se lo debemos a la Administración Bush, pero nuevamente, ha faltado un compromiso más decidido de Obama por desarticular el aparato de guerra que llevó la situación a su estado actual.

LO FEO

Deportaciones masivas de hispanos

En un tema que afecta directamente a México, Barack Obama se convirtió en el campeón de los presidentes que más inmigrantes indocumentados ha deportado, con una cifra que hasta el 30 de julio pasado alcanzaba los 2.8 millones. Ojo, que hablamos de inmigrantes “indocumentados”, lo que habilita a cualquier gobierno a actuar con ellos en consecuencia. Sin embargo, de un presidente que habló con claridad de la necesidad de una reforma migratoria, la ausencia de un plan de contingencia para mitigar el problema, sorprendió.

Bengasi

El 11 de septiembre de 2012 ocurrió un asalto armado al consulado de Estados Unidos en la ciudad libia de Bengasi, perpretado por manifestantes radicalizados que protestaban contra la exhibición de un filme de presumible inspiración “anti-islámica” (lo que sea que eso signifique). El manejo de la situación fue un desastre por parte de todos los involucrados en ella y aquello culminó con la muerte del embajador estadounidense y, cuatro años después, con el juicio lapidario contra la candidata demócrata, Hillary Clinton, entonces secretaria de Estado y responsable de la seguridad de las sedes diplomáticas. Barack Obama actuó con omisión a lo largo de todo el caso.

Desastre en Siria

El terrible escenario que a principios de 2017 dibuja la crisis humanitaria en Siria tiene tres responsables directos: el presidente Assad, Rusia y los Estados Unidos. No hay más. Un conflicto que se ha complejizado hasta niveles esquizofrénicos con el paso de los años, en el que la lista de intereses contradictorios es casi tan nutrida como la de daños materiales y en vidas humanas que ha dejado. La estrategia estadounidense de dividir y vencer en la zona ha fracasado estrepitosamente.

Que lo suceda en la presidencia… Donald Trump

¿Qué porcentaje de responsabilidad recae en el presidente Obama sobre el hecho de que gran parte del electorado le haya dado la espalda a su gestión y eligiese como nuevo líder de la primera democracia del mundo moderno al nefasto empresario neoyorquino? Imposible determinarlo con certeza, pero es un hecho de que Obama y su equipo, al igual que el Partido Demócrata y antes el Republicano, subestimaron a Trump y a esa Norteamérica profunda que rechazó el discurso del establishment y apostó por un viraje incierto.

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