México aprovechado

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Ruben MartinLa guerra está declarada. No es literalmente militar, pero igual va a causar dolor, angustia, miedo, temor y bajas de mexicanos tanto en nuestro territorio como en Estados Unidos. Millones de compatriotas sufren ya, y sufrirán aún más en los próximos meses y años, las políticas migratorias, comerciales, racistas y xenófobas del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Dice el imbécil de Trump que México se ha aprovechado de su país, y con ello justifica esta guerra no declarada en contra nuestra. Así lo tuiteó el pasado viernes 27 de enero: “México se ha aprovechado de Estados Unidos por tiempo suficiente (…) los déficits comerciales masivos y la poca ayuda en una frontera muy débil deberán cambiar ¡AHORA!”.

Específicamente, el ignorante nuevo presidente de Estados Unidos culpa al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que el fraudulento gobierno de Carlos Salinas de Gortari firmó con Estados Unidos y Canadá en 1992 y que está en vigor desde el 1º de enero de 1994. Señala que hay un déficit comercial de hasta 60 mil millones de dólares y pérdida de puestos de trabajo en su país. Ignora o encubre que una buena parte del comercio entre México y Estados Unidos es en realidad comercio intra-firmas, por ejemplo IBM, Ford o General Motors “vendiéndole” productos manufacturados en México a la matriz de sus corporaciones en Estados Unidos. Aunque en las cuentas nacionales dicho intercambio comercial aparezca como exportaciones a Estados Unidos, en realidad se trata de un proceso de relocalización de inversiones y producción de parte de las empresas gringas que explotan la mano de obra y los recursos naturales mexicanos en sus cadenas globales de acumulación de capital.

Ya Ross Perot (otro empresario que quiso llegar a la Casa Blanca) advertía a principios de la década de 1990, cuando se negociaba el TLCAN, que el objetivo para Estados Unidos era tener acceso a mano de obra barata y la explotación de los recursos naturales mexicanos sin legislación laboral y ambiental que existía en su país. Entonces es, por supuesto, falsa la absurda acusación de que México se aprovecha de Estados Unidos, como dice Trump, aunque usa el argumento para promover esta embestida contra nuestro país.

Estados Unidos, en concreto sus grandes corporaciones financieras, industriales, de servicios y agropecuarias, han obtenido un provecho mayúsculo con el TLCAN, en tanto que para México ha sido un proyecto que nos ha llevado a la ruina y nos ha conducido a esta situación de crisis y debilidad, que se derivan de la extrema dependencia que tenemos con Estados Unidos y que es, a su vez, producto de las políticas neoliberales en general y en particular del TLCAN.

La mayoría de quienes criticaron el neoliberalismo y el tratado de libre comercio lo advirtieron hace 25 años: el TLCAN aumentaría nuestra dependencia del país del norte y arrasaría con sectores productivos en el país.

Uno de los críticos más certeros fue el economista de la UNAM José Luis Calva. En un libro publicado en 1993, escribió: “La estrategia económica neoliberal basada en la abrupta apertura comercial remata de manera natural en la suscripción del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Dadas las profundas asimetrías entre México y los países del Norte (tanto en agricultura, como industria y en servicios) y la prisa del gobierno mexicano por suscribir el TLC de América del Norte con el fin de atraer los flujos de ahorro externo que permitan equilibrar en el corto plazo la balanza de pagos y sostener de ese modo los precarios equilibrios macroeconómicos (el tipo de cambio y el abatimiento del índice inflacionario), los resultados de la negociación son adversos para México, presionado a hacer enormes concesiones en agricultura, industria e inversión extranjera, estableciéndose una igualdad comercial y de inversión entre naciones estructuralmente desiguales” (El modelo neoliberal mexicano, ediciones Fontamara y Fundación Friedrich Ebert).

José Luis Calva tuvo completa razón: se firmó un acuerdo que devastó buena parte de la base productiva nacional, que puso en bandeja de plata la mano de obra para altas tasas de explotación y desató un ciclo de acumulación por despojo al abrir al capital privado la explotación de los bienes comunes naturales sin contemplar a sus dueños originarios ni el desastre ambiental que dejan a su paso.

Así que Trump miente. México no se aprovechó de Estados Unidos, sino que fue aprovechado en este nuevo ciclo del capitalismo neoliberal. Tal como lo advirtieron en su momento muchos críticos de las políticas neoliberales. “Se los dijimos” pueden decir con completa razón.

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