Nacionalistas de closet

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Ruben MartinDonald Trump es un tipo despreciable por sus posturas racistas, xenófobas, misóginas, y ultraderechistas, pero no deja de ser simpático que éste tipo desnude y exhiba tan nítidamente a la clase política e intelectual mexicana de cuerpo entero.

Apenas tomó su cargo como presidente de Estados Unidos, se ha desatado entre los gobernantes, políticos, intelectuales, periodistas, opinadores y hasta empresarios una oleada nacionalista. De prisa y a trompicones, la clase política ha revisado su closet y han buscado el traje nacionalista con a olor rancio que tenían guardado en el fondo. Ahora esa es la moda, ser nacionalista y patriotero. Ahora se dan cuenta del tamaño de la dependencia que tenemos con Estados Unidos en intercambios comerciales, en compra de alimentos, de tecnología y energética.

Desde el timorato y sumiso presidente del país, hasta senadores y gobernadores, pasando por intelectuales acomodaticios y dirigentes empresariales todos piden mirar hacia el mercado interno, en consumir productos nacionales como prioridad  y diversificar el intercambio comercial con otros países y otras regiones del mundo.

DE UN MOMENTO A OTRO, ESTOS NACIONALISTAS DE CLOSET SE DIERON CUENTA DEL TAMAÑO DE LA DEPENDENCIA DE LA ECONOMÍA MEXICANA A LA DE ESTADOS UNIDOS.

Y ahora muchos se rasgan las vestiduras por las posturas que está anunciando Donald Trump y con gritos destemplados llaman a defender la soberanía, a rescatar la dignidad, a no permitir el maltrato de la potencia del norte como escribió hace unos días el historiador Enrique Krauze de modo oportunista, y el grito casi histérico pidiendo a Enrique Peña Nieto que no vaya a Washington a la reunión con Trump el martes 31 de enero.

Y los nacionalistas de closet se dan el lujo incluso de buscar la oportunidad de proyectarse para ganar simpatías, puntos en las encuestas y, por qué no, hasta una futura candidatura como el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, quien aprovecha las negativas consecuencias de las políticas de Trump para presentarse como un gobernante que alza la voz para defender la soberanía. ¿No era el mismo Aristóteles que apenas unos meses atrás acudía a Silicon Valley a ofrecer la mano de obra y la infraestructura del estado a las corporaciones estadounidenses? El gobernador de Jalisco milita en el mismo partido que apostó por la dependencia con Estados Unidos que ahora nos tiene agarrados del cuello.

Todos esos que ahora esgrimen su nacionalismo y patrioterismo chafa llamando a una falsa unidad nacional, son los mismos que en su momento aplaudieron la integración con Estados Unidos, los que respaldaron al fraudulento presidente Carlos Salinas de Gortari al negociar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte; fueron varios empresarios que ahora piden proteger la economía nacional los que hacían apología del libre comercio y de las bondades del acuerdo con Estados Unidos; son los mismos intelectuales y periodistas que aplaudían la “modernización” nacional impulsada por el salinismo.

Estamos asistiendo a un travestismo ideológico inédito en el país. Toda la clase gobernante, intelectual y opinadores que apenas hace unos meses defendían la integración con Estados Unidos y la globalización neoliberal, han mutado su traje hacia el nacionalismo.

Es obvio que no podemos esperar gran cosa ni de este gobierno, ni de todos los nacionalistas de closet para defender la dignidad y la soberanía del país. Son ellos los responsables de llevar al país hasta esta situación de dependencia y sumisión con la potencial imperial.

Este nacionalismo de closet y este travestismo ideológico muestra la profunda crisis y decadencia de la clase gobernante mexicana. El enorme rechazo registrado en las encuestas al gobierno y los partidos y las masivas muestras de repudio manifestadas en las protestas contra el gasolinazo nos indican un cambio cualitativo en la relación de la clase gobernante con la sociedad mexicana: la ruptura es definitiva.

Por eso es imposible esperar que los nacionalistas de closet nos saquen de la crisis en la que estamos metidos. La reconstrucción vendrá de abajo sin incluir a los de arriba, con iniciativas políticas y de economía solidaria, local, justa, de reciprocidades que se están multiplicando por todo el país.

Y en ese renacimiento de las economías de abajo, populares, informales, cooperativas, solidarias, se puede encontrar un horizonte de salida a esta crisis. No de los lacayos que visten trajes nacionalistas mientras van a rendirle pleitesía al nuevo emperador.

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1 comment

  1. genaro vega 31 enero, 2017 at 05:47 Reply

    ruben martin estoy con ud a sido muy puntual al exibir a toda esa rufla de farsantes que aunque nos duela a las y los mexicanos es una triste realidad trump desperto la conciencia del pueblo de mexico y resumiendo todo lo malo que se a generado a sido y va a hacer por los politicos corruptos de todas corrientes llamense pri pan prd panal morena etc etc etc pero la sociedad ya no se chupa el dedo en el 2018 lo van a ver

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