No me toques el dinero

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Sonia Serano-04La discusión sobre el financiamiento público a los partidos políticos parece tendrá el mismo desenlace que en ocasiones anteriores: se quedará en el tintero. Quienes son los responsables de llevar las negociaciones tienen un discurso frente a los medios de comunicación y otro en las reuniones a puerta cerrada.

El monto millonario que significan los recursos públicos para sus bolsillos es un privilegio al que no piensan renunciar. Eso ha quedado en evidencia cada que se discute el tema.

Prácticamente desde que se aprobó la reforma electoral sobre la fórmula para calcular el financiamiento a los partidos políticos se puso en evidencia el exceso que esto representa. No es para menos, pues implicó un incremento de alrededor de 500 por ciento.

Lo que hicieron los partidos políticos en ese momento fue ligar la fórmula a dos factores que siempre aumentan: el salario mínimo y el padrón electoral. Esto también significa que el dinero que reciben no depende de los votos que conquisten en las urnas: basta que mantengan el registro para que reciban el subsidio millonario de los ciudadanos.

En distintas ocasiones, se han presentado iniciativas para modificar esa fórmula, que consiste en multiplicar el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por 65 por ciento del salario mínimo diario. Esa bolsa es la que se reparten los partidos, que se han convertido en un buen negocio.

Las iniciativas han sido rechazadas con argumentos legaloides, principalmente porque la fórmula está prevista en la Constitución federal.

En las discusiones a puerta cerrada, lo que en realidad se señala es que los partidos en el poder pueden reducir su financiamiento porque tienen el presupuesto público para promoverse de manera permanente.

En las revisiones que se han hecho al destino que dan los partidos políticos a los recursos públicos, se ha encontrado que principalmente son para el pago de salarios y rentas, vehículos y otros beneficios directos; es decir, no hay una relación entre lo que gastan y los ciudadanos.

En esta ocasión, las discusiones no han sido muy diferentes a las anteriores. La propuesta de modificar el esquema, en este caso eliminando el financiamiento a los partidos en años no electorales vino del gobernador Aristóteles Sandoval. Es decir, de nuevo del partido en el poder.

En principio, el partido Movimiento Ciudadano dejó entrever que podía sumarse a la propuesta, pero luego encontró una justificación para no hacerlo. Además, en las negociaciones, ha respaldado los argumentos del resto de los partidos políticos. De esta forma, parece que el planteamiento tendrá la misma suerte que los anteriores. Cabe perfectamente ese refrán que Serrat cita en una canción: “Bien me quieres, bien te quiero. No me toques el dinero”.

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