México en crisis

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Salvador Cosio-08La crisis sigue y no se advierte cuándo y cómo podrá detenerse o amainarse y el país sigue en el tobogán y resquebrajándose igual que el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

A diferencia de la forma en que puede señalarse de exitosa cómo manejó el asunto del impacto socioeconómico y político del famoso gasolinazo, el Gobernador de Jalisco Jorge Aristóteles Sandoval Díaz el pasado 8 de Enero, el Presidente de México Enrique Peña Nieto se volvió a ver muy mal pues de nuevo ‘tiro el balón fuera de la  portería cuando ejecuto el tiro penal’ en su discurso del día 4 de Enero, y no solo desperdició la oportunidad a fin de impulsar un real esquema integral de amortiguación del efecto nocivo de la medida dictada que generó el artero incremento del precio al pueblo de las gasolinas y el diésel, así como de la energía eléctrica y el gas, ligado a un alivio de la crisis en la economía popular y el recorte presupuestal federal al gasto suntuario sin afectar obras y programas para el desarrollo y tanto las funciones como los servicios básicos que el Estado debe otorgar a la población, dado que además acentuó tanto el enojo social como el descrédito y desconfianza, sumando ahora además la conjunción de rechazo a las medidas recientes, de parte de organismos del sector productivo acentuando la falta de los apoyos políticos partidistas diversos al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En contraste, las medidas que al respecto de la posibilidad de amainar la crisis socioeconómica y sociopolítica acordó el Gobernador de Jalisco de entre las que resaltan el evitar incrementos en precio del transporte público masivo y además de medidas de ahorro en el ejercicio del gasto público sin lesionar inversión para el gasto prioritario y el desarrollo de la entidad impulsando la anulación del subsidio a los partidos políticos que otorga la entidad, lo que Peña anunció en su tercer mensaje a la Nación en apenas una semana en lo que va del año recién iniciado no aporta mucho a favor.

México vive una crisis sin precedente, saqueos de tiendas y almacenes y pequeños negocios en zonas de nivel socioeconómico medio y popular, así como importantes movilizaciones y expresiones sociales se han presentado a lo largo de esta primera semana del año en muchos estados del país, causadas por el súbito aumento de más de 20% en el precio de las gasolinas y el diésel, agravado con el incremento al precio de la energía eléctrica y el gas. Lo cierto es que el país está en real crisis, pero parece que Peña no entiende y sigue terco alejándose de la ruta adecuada y hundiéndose cada día más quedando claro que existe un Estado con un gobierno federal absolutamente débil y carente de legitimidad.

Parece que incluso se mantiene el rumbo hacia la debacle pensando torpemente que el reclamo amainará con el simple paso del tiempo y tanto Peña como sus más cercanos colaboradores y asesores creen realmente que lo que se ha hecho es lo adecuado y no se requieren acciones para reducir los efectos negativos logrados, además de estar convencidos que en poco tiempo más les será reconocida su labor y les harán un homenaje.

En tanto el Primer Mandatario y su equipo cercano mantienen obcecadamente su política pública y la economía nacional sigue derrumbándose cual Castillo de naipes, como dice el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que el 20 de enero asumirá la Presidencia de Los Estados Unidos de América: los impactos mayores están por venir, es solo el principio.

Ojalá al igual que han reaccionado líderes políticos y empresariales rechazando la política presidencial y planteando acciones para moderar los impactos negativos, se incrementen y el pueblo con apoyo de organizaciones civiles y del sector productivo eviten el colapso que inexorablemente viene de frente y no se ve cómo va a detenerse.

Cuatro calificadoras explican el ‘apocalipsis’ mexicano y cómo salir de él; la debilidad del peso, la deuda del gobierno, Pemex, la incertidumbre por Trump y el riesgo de perder inversión extranjera, e hicieron que el país fuera colocado en observación con implicaciones negativas.

En 2016, agencias y compañías calificadoras de riesgos colocaron a México en perspectiva negativa en los aspectos crediticio, de deuda y gobierno, debido a las consecuencias que tuvieron las elecciones en Estados Unidos en el país, a la dependencia económica y comercial hacia ese país y a la deuda del Gobierno Federal. “La perspectiva negativa, lo que deja ver, entre otras cosas, es el efecto de la depreciación y del tipo de cambio, así como las dudas respecto a la calidad crediticia soberana en México, que puede afectar más la depreciación del tipo de cambio”, dijo Félix Boni, director general de análisis de HR Ratings.

HR Ratings fue la última calificadora que calificó la deuda soberana de México en Perspectiva Negativa. Pero, ¿por qué?, ¿cómo México y su gobierno llegaron hasta este punto? Precios de tortilla, leche y huevo podrían aumentar hasta 30% en 2017 En entrevista con The Huffington Post México, el especialista explicó que esto fue desatado por políticas y manejos internos, que al mezclarse con los factores externos como la volatilidad y la presión de la política en el nuevo gobierno de Trump, hicieron más difícil al gobierno reducir su déficit, mejorar su recaudación y evitar la inflación.

Esta perspectiva negativa que se refiere sobre todo a que la deuda ha incrementado de manera importante, y lo ha hecho en gran medida por los ajustes en el tipo de cambio, entonces, son factores que México no puede controlar, pero por otro lado sí hay cierta vulnerabilidad dentro de las finanzas públicas y éste es el factor que nos está castigando Félix Boni, director general de análisis de HR Ratings.

El lastre de Pemex y el recorte presupuestal Para Moody´s, el recorte presupuestal sí tuvo efectos negativos en el país.

Esta calificadora cambió la perspectiva del gobierno de México de estable a negativa debido a que ve un débil desempeño económico, nulos resultados en consolidación fiscal y altas posibilidades de un aumento en la deuda.

En este “paquete” los apoyos que el Estado brinde a Pemex en su intento de volverse una empresa productiva, podrían agudizar la deuda del país, que podría elevarse a más de 40% del PIB. La firma explicó que las necesidades de Pemex para contratar deuda podrían prevalecer hasta el 2018.

Deuda pública Trump Fitch Ratings revisó la nota soberana crediticia de México a negativo, debido a las pocas posibilidades que tiene el gobierno para estabilizar la deuda pública. Fitch Ratings también se adelantó a lo que estamos viendo este año: la depreciación del peso y el aumento de la inflación. Por supuesto, a esto le sumaron “el efecto Trump”, en el que ellos encontraron un fuerte deterioro de los vínculos comerciales y financieros de Estados Unidos.

Crecimiento decepcionante “desarma” a las reformas Standard & Poor´s bajó la perspectiva de calificación de crédito de México de “estable” a “negativa”, debido a las expectativas de un aumento de deuda gubernamental y dijo que era muy probable que en los próximos 24 meses el país podría tener una baja de calificación por la “vulnerabilidad de sus finanzas públicas”. La debilidad es una constante en las calificadoras cuando hablan de México, y en esta ocasión S&P explica que la calificación y la advertencia de su perspectiva se derivan de que a pesar de que el país tuvo unas notables reformas, su tasa de crecimiento ha sido “decepcionante”. Inversión, el fin de calificar a un país.

La perspectiva negativa de las calificadoras explica la posibilidad de que la inversión extranjera en México se demore, se posponga o se rezague ante el escenario externo que México tuvo en 2016 y presenta en los primeros días del 2017.

Punto para México: GM no moverá inversiones y atrae producción de su producto estrella al país “También hay que ser claros, el tema de las elecciones de Estados Unidos y la presidencia próxima de Trump sí generan un ambiente de incertidumbre que podría generar duda en la inversión extranjera que llega a México y las relaciones comerciales que podrían tener implicaciones inciertas”, dijo al respecto el director general de análisis de HR Ratings.

¿No se ve nada bueno en el horizonte?

Los riesgos también podrían traer cosas positivas. Por ejemplo, en caso de que Donald Trump implemente una política fiscal muy agresiva en Estados Unidos, eso podría propiciar un mayor gasto en Estados Unidos, lo que haría que las exportaciones en México tuvieran un mejor desempeño. Sin embargo, fuera de los buenos deseos, el panorama para México en los próximos 24 meses es muy complicado, de acuerdo con HR Ratings, sólo el control de gastos que tengan las autoridades, el apego a la política fiscal y fortaleza para negociar el TLC con Estados Unidos, podría salvar de este “apocalipsis” a México. O por lo menos sacarlo de una perspectiva negativa.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tiene considerado un superávit primario, esto es ingresos menos gasto, incluyendo los costos financieros. Creemos que es muy importante para que la perspectiva pueda cambiar, que en efecto cumplan con sus con sus proyecciones de superávit primario.

Féliz Boni, director general de análisis de HR Ratings. Es probable que en los próximos cinco años la SHCP reciba un monto importante de remanentes por parte del Banco de México, por lo que sería muy relevante que se cumpla esta meta de superávit sin necesidad de contar este remanente. “Lo que supondría un superávit primario más grande”, concluyó el director de análisis de HR Ratings.

Sin embargo, un análisis más detallado de las protestas, de los saqueos y del manejo de redes muestra un cuadro más complejo y preocupante en el que se combinan desde el auténtico enojo social hasta la franca acción del crimen organizado. El aumento del precio de la gasolina tomó por sorpresa a los mexicanos, ya de por sí hartos de la inacción del gobierno en materia de lucha contra la corrupción y ante el desempleo creciente en el centro-sur del país. Un sentimiento de hastío, enojo y desesperación era ya perceptible en varios estados.

Aun así, esta situación no explica ni la forma, ni la extensión que han adquirido las protestas contra el llamado “gasolinazo”. Han sido las asociaciones de transportistas las primeras en escenificar protestas en la mitad de los estados del país, en algunos casos bloqueando el paso en las carreteras y la entrada a algunas ciudades. Manifestaciones espontáneas se han producido en casi todas las ciudades del país, pero en pequeña escala.

Lo que sorprende es que desde el mismo lunes 2 de enero inició el saqueo de tiendas departamentales en la zona conurbada de la Ciudad de México. Este tipo de acciones no pueden ser un acto totalmente espontáneo. Se requiere cierta organización, atrevimiento y hasta experiencia delictiva para destruir los accesos a las tiendas e iniciar el robo. Después de ello, muchas personas pueden aprovechar el caos para sacar un beneficio momentáneo.

Cabe preguntarse entonces quienes han organizado el saqueo de una forma tan sistemática y violenta, y extendido este tipo de acción por casi todo el país. Múltiples teorías conspirativas se han emitido en estos días, desde quienes atribuyen al propio gobierno y al PRI la iniciativa para generar miedo y caos e impedir las protestas autónomas de la ciudadanía, hasta quienes ven el potencial interés del ejército en impulsar o permitir este caos para acelerar la aprobación de una ley que legalice su intervención en tareas de seguridad pública. También hay quienes piensan que la circunstancia está siendo utilizada por fracciones en pugna dentro del gobierno priista ante la cercanía de la sucesión presidencial.

La realidad es que ninguno de estos actores tiene la capacidad organizacional para impulsar este tipo de acciones en la escala en que están sucediendo. Hay muchos casos en los que puede inferirse que el crimen organizado local ha aprovechado el descontento para sembrar el caos.

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