AMLO y Margarita encabezan al 2018

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Salvador Cosio-08Rumbo al 2018, casi todas las encuestas publicadas muestran que en la elección federal del primer domingo de junio de 2018, difícilmente habrá ganador que, en su momento, pueda obtener más del 30 por ciento de los votos legalmente emitidos. Por ende, habrá una amplia fragmentación de los votos distribuidos en cuanto a su captación en cuatro o cinco candidatos que podrían coptar entre un mínimo de 15 y un máximo de entre 28 y 30 por ciento de los sufragios emitidos. Según esos sondeos de preferencia electoral e intención de voto, los aspirantes identificados más conocidos son Andrés Manuel López Obrador, Presidente del Comité Nacional del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), y María Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa. El primero es el único que, de alguna forma, se perfila claramente como aspirante al seno de su partido y por ello el seguro candidato a la Presidencia; la segunda está inmersa en una fuerte lucha interna que se libra en su partido el Acción Nacional (PAN), y en la que también se encuentran el Presidente Nacional de ese partido, Ricardo Anaya Cortés, y el aún Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Considerando el asunto de intención de votos por partido, es el PAN quien se muestra como el más potencialmente preferido; le siguen, ya empatados, el PRI y MORENA. Todos situados muy por encima del Partido de la Revolución Democrática (PRD); encontrándose aún más abajo de esas mayores fuerzas políticas, está el grupo de los partidos pequeños: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el Partido Movimiento Ciudadano (PMC), el Partido Nueva Alianza (PANAL), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). Éstos estarán luchando por reunir los votos necesarios en aras de preservar su registro como partido político, algunos con más problemas que otros pero, finalmente, sin prever recibir mucha votación y sólo aspirar a preservar su legal existencia y mantener representación en el Poder Legislativo Federal. Cabe advertir la existencia en todas las encuestas de un porcentaje importante, de entre el 11 y el 13%, de potenciales votantes que expresan habrán de optar por candidatos no postulados por partidos políticos que, aunque no tendrán quizá alternativa real de triunfo, sí incidirán en el resultado.

Es claro en las encuestas que siendo casi un hecho la candidatura de López Obrador por MORENA, y de consolidarse la candidatura por el PAN de Margarita Zavala, la lucha electoral por la obtención de la Presidencia de la Republica estará entre esos dos personajes. Por ahora, la manifestación de respaldo aparece muy pareja entre ellos, registrándoles un promedio de entre 26 a 29 por ciento de la intención de voto. Las mismas encuestas marcan como el más preferido de entre el amplio listado de aspirantes a lograr la candidatura presidencial por el PRI, al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; sin embargo, no le señalan preferencia electoral posible superior a 15% en promedio. En tanto que en relación al Partido de la Revolución Democrática (PRD), prácticamente al único personaje que advierten como candidateable a la Presidencia de México, es al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, a quien sitúan en promedio con un bajo nivel de intención preliminar de potencial votación a su favor, con apenas entre 7 y 10 por ciento del potencial monto de sufragios legalmente emitidos.

Se mantiene la expectativa clara en cuanto a que MORENA tiene menor aceptación potencial que la figura personal de su muy posible candidato presidencial López Obrador; dicho partido obtiene percepción positiva e intención de voto a su favor de un promedio de entre 19 y 23 por ciento de la población, no obstante, debe advertirse que ha crecido sustancialmente y ya está en una franca competencia con PRI y PAN, por lo que es importante establecer que aún podrían suscitarse importantes acciones producto de la decisión estratégica de concertación de alianzas entre diversos partidos. Además de esto, en el PAN aún no hay definición de candidato, como tampoco la hay en el PRI. En este último partido ha venido surgiendo una corriente importante de opinión que atisba la posibilidad de apoyar a un precandidato recién enlistado y que poco se ha medido en encuestas: el Secretario de Salud y ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Ramón Narro Robles.

Margarita Zavala.

Margarita Zavala.

La ex primera dama tiene su mejor desempeño en el escenario en el que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, es el candidato del PRI y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el abanderado del PRD, Aunque quedaría en empate con López Obrador con 27%. La panista ganaría la contienda si se introduce al gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, como candidato independiente y en el caso de que Zavala encabece una alianza PAN-PRD. López Obrador, en tanto, ganaría si el candidato del PAN fuera el presidente nacional del partido blanquiazul, Ricardo Anaya; o si el abanderado del PRI fuera el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, o si “El Bronco” y Mancera contendieran como independientes. Osorio Chong, el priista mejor posicionado en los careos y en la contienda sobre quién debe ser el candidato del tricolor, tiene un rango de posible votación de entre 14 y 17%. Su mejor escenario es con Anaya como abanderado del PAN.

Aunque la mayor parte de América Latina está girando hacia la derecha, hay una excepción potencial que pronto le podría quitar el sueño a muchos políticos: la posibilidad de una victoria de la izquierda populista en las elecciones del 2018 en México.

A juzgar por la derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) del Presidente Enrique Peña Nieto en las elecciones locales del 5 de junio en 14 estados, los mexicanos están hartos de su sistema político y podrían optar por un líder carismático anti-sistémico. Idea que parece tomar mayor vigor tras el inusitado triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos,  pues la reacción nacionalista que se daría en México haría aún más probable que un populista gane las elecciones. El 5 de junio, los votantes mexicanos dejaron muy en claro que están hartos de la corrupción del PRI y su incapacidad de combatir el crimen organizado y mejorar la economía. El gran ganador de las elecciones locales fue el centroderechista Partido Acción Nacional (PAN), que ganó siete gobernaciones solo o junto con partidos más pequeños, y el izquierdista MORENA, que ganó las elecciones para la asamblea constituyente de Ciudad México.

Pero, por ahora, el centro de atención debería ser MORENA, porque su líder Andrés Manuel López Obrador es el más conocido –y más antisistémico- de todos los que aspiran a la presidencia en el 2018.

José Narro.

José Narro.

Narro, ¿as bajo la manga del PRI?

Enrique Peña Nieto aprovechó la Feria Internacional del Libro (FIL) para darle reflectores a José Narro, a quien se le vio ‘moverse como pez en el agua’ entre grandes personajes de los ámbitos académico, cultural, literario, científico y artístico que, además de muy profusa y pensante concurrencia, acuden anualmente a ese tan relevante foro de gran impacto local e internacional; aunque le trae amargos recuerdos al Presidente de México, pues fue ahí que ocurrió uno de sus más famosos deslices mentales o momentos en que mostró su bajo nivel cultural, baja formación académica y poca agilidad mental, al no poder señalar rápidamente tres libros que hubiere leído en su existencia. 

Ante la reiterada mayor aceptación social que las encuestas le adjudican como aspirante presidencial a Andrés Manuel López Obrador, el crecimiento que lleva María Margarita Zavala, en contraste con la debilidad de los aspirantes favoritos de Peña, se puede generar un decantamiento a favor de José Narro, personaje al que podrían apoyar tanto militantes del PRI como muchos integrantes de otros partidos y ciudadanos apartidistas interesados en la política que no se sienten atraídos por López Obrador, como tampoco gustan de otros aspirantes que transitan a través del PRI, PAN o PRD.

El evento del Consejo Político Nacional dejó muy claro a los liderazgos priistas que la decisión de Peña Nieto es mantener casi invariable, y sin mayor apertura, el abanico de quienes están ya bendecidos para ser parte del juego preelectoral de cara a la elección que sólo Peña hará el próximo año, pues seleccionará a su delfín. En esa lista ocupan lugar preferente un extraño al PRI, Meade; y un reinventado como priista y que además fue impuesto como gerente del tricolor: Ochoa Reza; así como un renacido, Luis Videgaray. No debe olvidarse tampoco al que quizá sea quien podría ser ungido a resultas de su gran posibilidad de fracaso por si se decidiere Peña a jugar en favor de otros aspirantes de partidos diversos: José Calzada Rovirosa.

Aún falta aproximadamente año y medio para que se efectúen los comicios del primer domingo de junio de 2018, pero ya han abundado las encuestas de opinión que tienen a tratar de medir la intención de voto entre los potenciales electores, enfocándose primordialmente en aquellos que manifiestan disposición a ejercer el derecho al sufragio para elegir Presidente de la Republica para el sexenio que va del primero de diciembre de  2018 al 30 de noviembre de 2024.

El primer punto a señalar, sin que para ello se requiera demasiado análisis, es el que la prematura efervescencia en torno al proceso electoral de 2018 se debe, en gran parte, a la muy baja aceptación popular de la gestión presidencial a cargo del priista Enrique Peña Nieto a quien, según las estadísticas que se han difundido ampliamente, sólo respetan y aprueban un porcentaje que ronda en el 20% de la población mexicana.

Sólo dos de cada 10 mexicanos aprueban la forma en que gobierna Enrique Peña Nieto, el nivel de popularidad más bajo para un mandatario mexicano en los últimos tres sexenios.

Ocho de cada 10 personas (80%) desaprueban la forma en que el político priista hace su trabajo como titular del poder Ejecutivo. Sólo 20% lo evalúa de forma positiva. No se había registrado un porcentaje de aprobación presidencial menor al 30%.

La popularidad del presidente se ha visto afectada por escándalos de corrupción, expectativas de crecimiento no cumplidas, y falta de solución a conflictos sociales.

Los rubros donde el gobierno de Peña tiene las peores calificaciones son: combate a la delincuencia (67% considera que ha sido muy malo el desempeño), combate al narcotráfico (65%) y combate a la pobreza (65%). Por el contrario, los rubros donde obtiene una mejor calificación son promoción al turismo (24% considera que lo ha hecho muy bien), y construcción de carreteras (20%).

De acuerdo con los sondeos, el nivel de aprobación con el que cuenta el Presidente Peña Nieto es un mínimo histórico, no sólo de su administración sino en comparación con los gobiernos de Felipe Calderón, Vicente Fox y Ernesto Zedillo.

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