Maximatos y fantasmas

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Peña Nieto con los priistas.

Peña Nieto con los priistas.

EPN DEJÓ CLARO QUE NO CEDERÁ A NADIE LA DECISIÓN PARA CANDIDATO PRESIDENCIAL AL 2018; MUESTRA SUS CARTAS FAVORITAS DE ASPIRANTES

Perpetuarse en el poder y ser el gran factor de las grandes decisiones ha sido una aspiración recurrente en los Jefes de Estado y de Gobierno en México, y ahí está el caso de  Carlos Salinas de Gortari quien aspiro a modificar la Constitución General de la República a efecto de prohijar su reelección, pero como un tema colateral procuró la desaparición del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para transformarlo en otro instituto político con más sentido ideológico con el neoliberalismo, habiendo acuñado ‘La Solidaridad’ como bandera, imperando en el su espíritu dictatorial, ya que un partido salinista le hubiere generado el instrumento ideal para conservar su gran poder político aunado al económico que labró en razón de la forma en que manejo las decisiones que impactaron en la economía nacional y en las finanzas de empresas y personajes vinculados a él y su familia que fueron beneficiados en el contexto de liberación de actividades del sector público que a partir de nuevas políticas públicas de esa época fueron permitidas o transferidas al sector privado. Salinas impulsó a diversos actores buscando que uno de ellos, el que le más le sirviera fuera el que lo sucediera, pretendiendo seguir cómo ‘poder tras el trono’ y quizá cómo en su tiempo hizo Obregón, ser nuevamente Presidente de la Republica tras un periodo intermedio y posteriormente ya mantenerse indefinidamente una vez logrando una reforma de muy largo aliento.

El elegido fue Colosio, se suscitaron los problemas entre el impulsor, el que fue ungido y los otros que se sintieron en la gran posibilidad de ocupar el trono y no fueron elegidos, mataron a Colosio al considerarlo un serio estorbo, se encumbró a Zedillo quien hizo a un lado a Salinas y después con la sombra salinista cubriendo los aconteceres se permitió ‘la transición democrática’ y estuvieron en la Presidencia los panistas Vicente Fox Quezada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, para ceder posteriormente el cargo a Enrique Peña Nieto, a quien se le señala amplia vinculación con Carlos Salinas, más pareciere que habiendo evolucionado, está generando su propio camino buscando entronizarse en el poder.

El Presidente Peña Nieto está enfilado buscando mantener más allá de su sexenio el predominio absoluto del Partido Revolucionario Institucional y en el marco de la más reciente sesión del Consejo Político Nacional de del Revolucionario Institucional (PRI), el Presidente Enrique Peña Nieto fue claro en establecer que no cederá a nadie la decisión en relación al candidato presidencial que para los comicios de junio de 2018 habrá de postular el instituto político que mangonea a su antojo y aprovecho el evento para volver a mostrar sus cartas favoritas para ello.

Cumpliendo la orden de Peña Nieto, su gerente en turno a cargo de la dirigencia nacional del PRI Enrique Ochoa Reza formalizó como integrantes del Consejo Político Nacional de esa fuerza política al Secretarlo de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, así como al titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) Aurelio Nuño Mayer y al Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) José Calzada Rovirosa, pero también al extitular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y ahora ‘solamente’ Asesor Presidencial Luis Videgaray Caso y al Secretario de Salud José Ramón Narro Robles además de al Gobernador del Estado de México Eruviel Ávila Villagómez.

El presidente del PRI, Enrique Ochoa.

El presidente del PRI, Enrique Ochoa.

Fue notorio que no se utilizó el acto para inventar como nuevo priista al actual titular de la SHCP José Antonio Meade Kuribreña, que asistió a ese evento en teoría exclusivo para Consejeros a fin de placearlo pero solo en calidad de invitado, dejando claro que este personaje es supuestamente apartidista y de ello se ha vanagloriado a pesar de su actuación en cargos demasiado importantes durante las administraciones presidenciales a cargo de los panistas Vicente Fox Quezada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, sirviéndole el evento en cita a efecto de ser reconocido como un ciudadano que no ha militado ni en el Partido Acción Nacional  (PAN) ni en el PRI y que así, en calidad de ciudadano ajeno a militancia partidaria alguna es bien visto por las huestes priistas que deberán aceptarlo y en su momento acatarán fielmente la orden de apoyarlo de resultar elegido por Peña como posible candidato de su partido a sucederlo en la Presidencia de la Republica. Ese ordenado y forzoso reconocimiento de la valía y el aprecio que los más encumbrados militantes del PRI hacia el ciudadano José Antonio Meade Kuribreña es la formalización de la necesidad que los radicales y puristas en el PRI tendrán quizá de aceptar ‘al más eficaz Secretario de Estado como su abanderado y que en su momento deberán tragar sapos y apoyarle haciéndole la campaña aunque no les guste. Así opera la férrea disciplina en el PRI.

Lo que así quedó de manifiesto en relación a Meade es contrastante con lo que en su momento ocurrió en relación al propio Gerente circunstancial priista Ochoa Reza a quien se le reivindicó su polémica militancia partidista cómo supuesto antiguo miembro del PRI al ser ungido administrador político de Peña ante el priismo hace unos meses tras que este personaje había afirmado años atrás ser apartidista cuando se le instaló en una de las ‘posiciones ciudadanas’ en el Consejo General  del extinto Instituto Federal Electoral (IFE). No se puede dejar de lado que Enrique Ochoa también podría ser parte del pelotón del que se escoja por Peña a su delfín que considere ideal cómo candidato sucederlo en 2018.

Y además de la reiterada y cínica perorata presidencial enjaretada también a su partido el PRI sobre la incongruente lucha anticorrupción y contra la impunidad para lo cual carecen de autoridad moral para hablar al cargar con el justificado estigma de corruptos, Peña marcó la línea clara en cuanto a que aún no ha definido a quien elegirá para ser su posible sustituto en la Primera Magistratura pero que de ninguna forma permitirá que esa decisión se le salga de control, aunque a la vez dejo firme en la lista de candidateables a José Narro Robles, ese que quizá sea su mejor opción para no perder aunque sus favoritos siguen siendo Osorio, Videgaray, Meade y Nuño, sin dejar de observar al aún Gobernador mexiquense Eruviel Ávila.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

El ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Un dato interesante a observar es que Peña decidió sacar del ostracismo a Videgaray tras haberlo tenido resguardado una vez que decidió removerlo al ocurrir el alud de críticas por haber invitado a La Residencia Oficial de  Los Pinos al patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, cuando aún era candidato del Partido Republicano a la Presidencia de Los Estados Unidos de América y de cuya presencia en México fue artífice el extitular de la SHCP, quién al haber resultado ganador de la elección el tal Trump decidieron reanimarlo políticamente y vuelve a ser una opción de Peña en el grupo de sus favoritos presidenciables.

No pasa desapercibido que el Presidente aprovechó la inauguración de la Feria Internacional del Libro (FIL) para darle reflector al ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) José Narro Robles quién ‘se movió como pez en el agua’ en ese escenario que fue en el que Peña Nieto tuvo uno de sus más famosos deslices o momentos menos brillantes al no poder señalar tres libros que habría leído en su existencia y a diferencia de las limitaciones intelectuales de Peña, a José Narro se le vio y aprecio muy bien en el importante entorno académico, cultural, literario, científico y artístico en el que se enclava esa relevante celebración anual de impacto internacional y que genera muchos reflectores.

Además de la posibilidad de ceder Peña con el ingreso del grupo en el que se inscribe Narro y del que forma parte Juan Ramón de la Fuente está en el ambiente el fantasma de la insurrección interna de muchos priistas entre ellos Manlio Fabio Beltrones y muchos otros liderazgos regionales y de grupos políticos diversos no necesariamente unidos hasta ahora, que podrían generar mucho ruido en el proceso de la sucesión presidencial.

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