Cambio de política económica

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Ruben MartinSe avecina un cambio profundo en la economía política mundial impulsado, en parte pero no solamente, por el triunfo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Se trata de un giro de las políticas de libre comercio a políticas proteccionistas. Este cambio tendrá consecuencia no sólo para Estados Unidos y el mundo, las consecuencia para México serán muy importantes.

Para nuestro país, este cambio a corto plazo puede generar afectaciones económicas de cierta relevancia, pero a largo plazo podría ser benéfico no para el ente abstracto que llamamos economía nacional, sino de la economía popular en concreto, al impulsarse políticas económicas solidarias y cooperativas, en oposición a las políticas económicas neoliberales que se basan en las grandes ganancias corporativas y el control monopólico de mercado por parte de las grandes multinacionales.

Podría decirse que, incluso sin asumir su mandato, Donald Trump ya cambió las reglas del comercio internacional al demoler o cuestionar tres acuerdos comerciales: 1) el anuncio de que solicitará a los gobiernos de México y Estados Unidos la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); 2) el anuncio de que al asumir su presidencia, cancelará la participación de Estados Unidos en el Acuerdo Transpacífico que el presidente Barak Obama impulsaba con once naciones, entre ellas México; 3) el acuerdo semejante que Estados Unidos impulsaba con Europa que de facto ha sido cancelado tras el triunfo de Trump, según anunció la canciller alemana Ángela Merkel.

Todos estos son cambios significativos. De facto, implica el fin de un ciclo de fomento a los tratados de libre comercio globales o regionales que se han venido impulsando en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (como el acuerdo que dio origen a la Unión Europea), o con mayor vigor desde el predominio de la economía política neoliberal desde la década de 1980.

Estos acuerdos comerciales fueron la arquitectura sobre la que se sostuvo la globalización neoliberal. Más allá de la justificación nacionalista que cada gobierno adujo para firmar esos acuerdos (por ejemplo, el discurso de Carlos Salinas de Gortari al impulsar el TLCAN), fueron los cabilderos de las grandes corporaciones multinacionales que impulsaron las políticas de libre comercio. Son estas grandes empresas las que se han visto enormemente beneficiadas con los acuerdos comerciales.

Esta era llega a su fin no sólo por el triunfo de Trump, sino por el descontento generalizado de las sociedades en el mundo en contra de las políticas neoliberales que impulsaban el libre comercio, la desregulación, la prioridad a las ganancias privadas, las privatizaciones, el extractivismo y la acumulación por despojo.

Es pronto para decir si todo esto ya llegó a su fin y si estamos en un posneoliberalismo.

Varios factores indican que sí, pero no se sabe qué economía política se impondrá en el mundo tras estos cambios.

Para México el panorama inmediato parece de terror, con la devaluación galopante, la posibilidad de que se detengan inversiones y el envío de remesas se reduzca o se bloquee. Pero, a largo plazo, puede ser la oportunidad para cambiar la dependencia que tenemos con Estados Unidos gracias a las políticas económicas neoliberales impulsadas por los gobiernos neoliberales en México.

El cambio de fondo que beneficie a la mayoría de los mexicanos no vendrá de arriba, de los gobiernos, de lo que Trump haga o deje de hacer, sino de construir abajo otras relaciones económicas, más basadas en la cooperación y la solidaridad que en el individualismo consumista impulsada que es la esencia del neoliberalismo.

Un signo de optimismo es que ante el escenario catastrófico que se vislumbra por la llegada de Trump al poder, en el país ya se ha generalizado el cuestionamiento al modelo neoliberal. La crítica antes se concentraba en organizaciones campesinas, comunidades indígenas, sindicatos independientes, organizaciones sociales y ambientales y círculos académicos. Hoy la crítica al neoliberalismo y sus políticas es abrazada incluso por representantes empresariales que llaman de nuevo a comprar productos nacionales e impulsar la economía nacional.

Y no podría ser de otro modo tras el desastre y la devastación que han dejado en el país tres décadas de políticas neoliberales.

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