2018: ¿Narro es el as bajo la manga?

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Salvador Cosio-08A raíz de la frágil posición que ante la sociedad ostenta el Partido Revolucionario Institucional (PRI), provocada tanto por el desgaste general de los partidos en México, aunado al descrédito que tiene Enrique Peña Nieto por los pobres resultados que ha procreado en la administración pública federal a su encargo, así como por los escándalos ligados a asuntos tildados de corrupción e impunidad, se ha generado el comentario sobre la inviabilidad electoral de los aspirantes a la candidatura presidencial por el tricolor y que tiene como gerente en turno a Enrique a Ochoa Reza.

Hasta ahora, el listado de los favoritos del Presidente para provocarles posicionamiento socio electoral, lo componen el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña; el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer; el Secretario la SAGARPA, José Antonio Calzada Rovirosa; la Secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu Salinas; y hasta el ex titular de la SHCP, Luis Videgaray Caso. Este último, hay que recordar, cayó en temporal desgracia política ante la opinión pública con motivo del rechazo social recibido por haber gestionado la visita a México del patán y palurdo mercader neoyorquino, sicofante de la política: Donald Trump. Durante su visita, Trump era candidato del Partido Republicano a la presidencia de EEUU, resultando ganador el 8 de noviembre pasado. Sin embargo, con ese vuelco a favor del magnate, Videgaray se ha vuelto a tratar de encumbrar al señalársele como ‘visionario’ por haber previsto el triunfo del negociante aspirante a político, y, por ello, decirse tendría una buena relación con el hombre del rubio copetón.

Y ante la poca posibilidad de incrementar la aceptación popular de los favoritos de Peña Nieto, desde algunos meses se ha mencionado como opción posible, supuestamente ansiado por diversos partidos políticos, al Doctor José Ramón de la Fuente, ex titular de la Secretaría de Salud en administración emanada del PRI y ex Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ahora, Narro está dedicado a la academia y, a través de ello, a la actividad sociopolítica, encabezando varios foros y grupos de análisis e investigación socioeconómica, entre ellos el llamado Instituto Aspen. El ex Rector ha sido señalado profusamente como posible candidato independiente a los partidos, ya que, aunque colaboró en administraciones gubernamentales encabezadas por el PRI, no es militante de ese ni de ningún partido.

Pero, desde hace algunas semanas se ha comentado aquí y en otras columnas, que hay un personaje que descolla especialmente de entre quienes conforman el primer nivel estructural en el equipo de trabajo de Peña Nieto; dicho personaje está siendo ya apreciado como alguien que pudiere ser viable promover para prohijarle y crecer de forma que pueda configurarse como una nueva carta jugable en aras de incrementar las posibilidades del PRI: José Ramón Narro Robles. Todo ello sin que Narro sea parte del grupo más cercano del Presidente Peña ni haber estado considerado como uno de sus favoritos para generarles posicionamiento y aceptación socio electoral.

Siendo de izquierda progresista, Narro impacta en un importante espectro social y político desde el PRI, instituto político del que es militante y en el que fungió como Presidente de Cambio XXI Fundación Mexicana, A.C., la que después se convirtió en Fundación Colosio Nacional y desde la que, además de su actividad profesional, académica y de interacción comunitaria, ha consolidado conectividad eficaz con diversas expresiones sociopolíticas de centro derecha, centro, centro izquierda e izquierda.

José Narro es un político liberal pero no un radical: mantiene un discurso tendiente a incitar en favor de políticas públicas más inclinadas a la satisfacción de las necesidades de la sociedad.

Pero sin ruptura o enfrentamiento con los priistas de pensamiento gerencial; exige acción gubernamental eficaz en favor de abatimiento de pobreza y desigualdad.

Oriundo de Saltillo, Coahuila, donde nació el 5 de diciembre de 1948, Narro es Médico Cirujano titulado en 1973 por la Facultad de Medicina de la UNAM; de 1976 a 1978 realizó estudios de posgrado sobre medicina comunitaria en la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, y se incorporó como académico en enero de 1974 a la Facultad de Medicina de la máxima casa de la estudios. En esta institución, Narro ha fungido como Jefe del Departamento de Medicina General Familiar y Comunitaria, Director General de Extensión Académica, Director General de Planeación, Secretario General y Rector, cargo conferido en febrero de 2003, siendo reelecto en 2007 para culminar su segundo periodo en 2011.

En la administración pública federal se ha desempeñado como Director General de Salud Pública para el Distrito Federal en la Secretaría de Salud, Secretaría en la que también fue Subsecretario de Servicios de Salud y Subsecretario de Coordinación Sectorial. También fungió como Secretario General del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y Secretario del Instituto Nacional de Ecología (INE), así como titular de la Subsecretaría de Población y Servicios Migratorios y de la Subsecretaría de Gobierno en la Secretaría de Gobernación.

Narro Robles ha publicado 56 artículos en revistas científicas, incluidas en los índices nacionales e internacionales más aceptados, principalmente sobre temas de educación, salud pública y administración de servicios de salud. Además, ha compartido tarea científica y académica con personajes de la talla de Guillermo Soberón, David Kershenovich, Héctor Fernández Varela, Juan Ramón de la Fuente, Donato Alarcón, Jesús Kumate, José Laguna y Jaime Martuscelli. Ha sido asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha recibido el Doctorado Honoris Causa de diversas Universidades de gran prestigio nacional e internacional.

José Narro.

José Narro.

Desde el 8 de febrero de 2016, José Narro es el titular de la Secretaría de Salud del Poder Ejecutivo del Gobierno Federal que encabeza Enrique Peña Nieto, y goza de reconocimiento social. Esto último le permite, a diferencia de Peña y de la mayoría de funcionarios, presentarse en eventos suscitados en lugares concurridos como el estadio de Ciudad Universitaria o cualquier otro recinto abarrotado de gente, en donde obtiene aplausos y no es rechazado. Narro, por lo demás, ya tiene los reflectores encima: baila sabrosamente en los spots oficiales para prevenir el cáncer de mama; monta en bicicleta con licras de la UNAM para promover el cuidado del ambiente; acude a reuniones sociales, académicas, con médicos, con organizaciones de los sectores productivo y social; tiene buena relación con líderes y dirigentes de partidos políticos de muchos segmentos ideológicos; es bien visto por adultos mayores, jóvenes y hasta resulta simpático para la niñez, sin dejar de advertir su vinculación con artistas, intelectuales y deportistas.

A sus 67 años de edad, José Narro se mueve cómodo entre los llamados millennials, y algo fundamental es que no se le conocen escándalos de corrupción, de ahí que, en efecto, esté siendo seriamente considerado como una opción mucho muy viable ante la carencia de otros precandidatos con posibilidad de ganar la elección federal del 2018.

Narro tiene en esta época mejor posibilidad para ganar una elección que Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade, Aurelio Nuño, José Calzada y Claudia Ruiz Massieu. Con Narro, el PRI podría cooptar apoyos de liderazgos de diversos partidos de centro, centro izquierda e izquierda, además de la propia clase política priista. Tampoco puede dejar de mencionarse el respaldo que podría adquirir el ex Rector por parte del sector intelectual y artístico, y los mecenazgos más importantes e influyentes del país. No es mal visto por el sector empresarial y, por ende, puede ser la mejor carta del PRI en busca de preservar el poder y ganar la elección presidencial de 2018. En estos comicios, el PRI tiene un enorme riesgo de ser avasallado y volver a perder la presidencia de la República, además del control del Poder Legislativo Federal y la mayoría de las posiciones electorales locales que estarán en disputa.

Lo cierto es que las menciones a Narro han provocado reacciones positivas, tanto entre los priistas como entre ciudadanos sin militancia partidista: consideran que un hombre experimentado, sensible, maduro, de eficiencia probada, sin tachas, y por ello, con buena imagen en la sociedad, podría ser una buena opción como candidato y un posible buen gobernante. Paradójicamente, por su edad, Narro significaría una cara fresca pero un hombre maduro pleno de experiencia y comprobada eficacia como servidor público.

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