El ostracismo de los magistrados

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Bruno Lopez-02-02Los antiguos atenienses llamaban ostracismo al destierro político, al apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social, pero hoy también entendemos como ostracismo la actitud de encerrarse en su concha, de ocultarse, de no involucrarse en su medio ambiente, como pasa actualmente con los magistrados que componen el Poder Judicial en Jalisco…

La salida de Luis Carlos Vega Pámanes de la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia no sólo puso de manifiesto la total y absoluta dependencia de este poder al Ejecutivo y al Legislativo; no sólo evidenció la lucha interna que viven cotidianamente los grupos de poder por su control y sus cuotas traducidas en espacios y prebendas; también nos mostró a unos magistrados omisos, convenencieros, agazapados, sin voz ni personalidad propia…

Es cierto que los jueces y magistrados no están para meterse en asuntos de política sino para velar porque se aplique correctamente la justicia, pero al menos deberían levantarse de la hamaca cuando se les está quemando la casa. En cambio, todos ahí contentos, rascándose la abultada panza mientras la credibilidad y certeza del órgano al que pertenecen se les cae a pedazos…

¿Alguno levantó la mano para dar al menos una opinión sobre la situación de Vega Pámanes después de 15 días de estar en los titulares de todos los medios locales? ¿Cuándo hemos visto a un magistrado defender al Poder Judicial? Vega Pámanes los representó por muchos años, ¿cuándo supimos de alguna queja?

Qué pena, la verdad. ¿En qué están ocupados los magistrados? Se sabe que en rendirle pleitesía a los políticos, para con su apoyo crecer sus cotitos de poder interno. Están atentos a los cambios de jueces para meter sus cartas en espacios estratégicos de acuerdo a sus intereses. Están enfocados en correr a personal que no es de su agrado para meter a lo suyos, reinventando constantemente el Poder Judicial al despedir a personas con cinco o seis años de experiencia para meter a los suyos y que en la mayoría de los casos desconocen el funcionamiento de la justicia porque vienen de la política, de los ayuntamientos…

Pareciera que a los magistrados lo único que les interesa es su haber de retiro, que sus familiares estén en puestos claves, los bonos que han recibido y mantener el control y la opacidad de la administración de este poder. ¿Quién fiscaliza a los magistrados? ¿Quién los sanciona?

A su interior no hay rendición de cuentas: informan lo que hacen, pero no cuánto cuesta. Sabemos que hay ciertos eventos, pero no hay un balance ni un informe detallado de sus gastos.

Dicho sea de paso, los magistrados no son transparentes. Su Ley Orgánica no los obliga a rendir cuentas, sino sólo a hacer un informe. Un informe puede ser cualquier cosa: “salimos a Vallarta todos los magistrados”, ése es un informe, pero ¿cuánto costó cada actividad, cada comida, cada traslado?

Hubo una guerra nuclear, los llevaron y trajeron, hubo tormentas y rayos y centellas y los magistrados metidos en su concha, en el total y absoluto ostracismo voluntario. Pasa la tormenta y apenas se les ven los ojos, brillan mirando para un lado y para el otro pero desde adentro de la oscura concha. Siguen como si nada pasara, como si no se hubiera puesto al Poder Judicial como trapeador. ¿Quién cabildeó y quién va a pelearse por el presupuesto del próximo año para este poder, si todos están haciendo como si la virgen les hablara?

Los partidos políticos van y pelean por su presupuesto, los órganos electorales pelean su lana, los presidentes municipales hacen lo suyo, los diputados... ¿quién va a exigir los recursos que necesita el Poder Judicial?

Anteriormente se tenía un sistema anticorrupción que dejaron a la deriva, parece que se olvidaron de las reformas internas, porque están encerrados en sus oficinas. La impartición de justicia está absolutamente centralizada, porque solamente en Guadalajara existen salas: los 34 magistrados despachan en el Palacio de Justicia. Ni Puerto Vallarta, ni Ciudad Guzmán, ni Tepatitlán, ni Ocotlán merecen una sala.

Sabemos que se están implementando nuevas formas de impartir justicia pero parece que todos están en contra de la modernización, de otros puntos de vista, de otras formas, de otros estudios en la materia. Vaya, los magistrados ni siquiera pagan los impuestos que les corresponden. ¿Por qué? Sólo el Sistema lo sabe. Lo que nosotros sabemos es que son sin duda otra burguesía dorada…

Que si el magistrado Leonel Sandoval los pastorea; que si Vega Pámanes se gasta el dinero de todos; que si Celso Rodríguez ya está haciendo su grupo de magistrados para darle el control a Enrique Alfaro… ¡pero no pasa nada! ¡Adentro de la concha no pasa nada!

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1 comment

  1. Agustín 14 noviembre, 2016 at 02:28 Reply

    Ese comentario es suficiente, si fuera un poco menos sería igual; da igual una q otra opinión, corta o larga , real o falsa, blanco o negro, por q aquí se ha dicho hasta el cansancio “en México no pasa nada” la justicia está bajo llave y no se la prestan a cualquiera para aplicarla, la usan en ocasiones MUY ESPECIALES q no nos queda claro al espectador. Gracias x darme espacio

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