El negocio de los estudios hidráulicos

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Sonia Serano-04En algunos puntos de su cauce, el río Verde prácticamente desaparece por la sobre explotación de su cuenca, mientras que donde sí tiene agua, es más bien un drenaje a cielo abierto. Ésa fue la conclusión del estudio que realizó la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

La nota, que para la mayoría pasó desapercibida, es en realidad de una gran importancia, desde dos vertientes. La primera, por lo que pagó el Gobierno del Estado por un estudio que concluyó en lo que ya sabíamos; y, la otra, porque se suponía que la contratación de la UNOPS era para validar la viabilidad del proyecto de la presa El Zapotillo, que se llenaría justamente con el afluente del río Verde.

La escasez de agua en la cuenca del río Verde ha sido uno de los principales argumentos de quienes se oponen a la construcción de la presa El Zapotillo. Para confirmar que esto es una realidad, se tomaron en cuenta los estudios que ya había hecho el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), que arrojaron como resultado que la cuenca está sobreexplotada y que no podría dotar de agua a la presa.

Por su parte, el Observatorio Ciudadano para la Gestión Integral del Agua había hecho también un cálculo de volúmenes, que dejaba un panorama igual, basándose en información que obtuvieron vía transparencia de la Comisión Nacional del Agua.

Quienes han estado durante décadas al frente de los grandes proyectos de infraestructura hidráulica no iban a permitir que estas opiniones derribaran una de las obras más grandes de los últimos años, por lo que convencieron al Gobernador Aristóteles Sandoval de contratar una nueva opinión.

Como todo lo que ha habido en torno a estos proyectos por parte de sus impulsores, para contratar esa nueva opinión fue necesario volver a abrir la chequera.

El pago a UNOPS fue de casi cien millones de pesos, lo que motivó una demanda de distintas organizaciones ciudadanas, incluido el Observatorio. La protesta se dio porque se pagaría un monto mucho mayor por un estudio que se basaría en el trabajo que ya había hecho el IMTA, cuyo costo fue muy inferior.

El Gobierno del Estado empujó a los representantes de UNOPS a llevar labores de cabildeo en los medios de comunicación, para que convencieran de la importancia de esta nueva opinión. De esta manera, se daba como un hecho que los resultados irían en el sentido de los intereses de los asesores del Gobernador, para dar luz verde al proyecto de la presa.

Pero no sucedió así. UNOPS dio a conocer sus primeros resultados, ratificando lo que ya se había dicho: no hay agua. La molestia por el gasto innecesario persiste entre las organizaciones ciudadanas, aunque ven como un alivio los resultados, los cuales atribuyen a que podría volverse un problema internacional y una carga negativa que a la Organización de Naciones Unidas (ONU) no le convenía.

Pero ahí está el gasto. Uno más en los millones de pesos que Jalisco ha tenido que invertir para pagar las ideas de los asesores de infraestructura hidráulica en el estado, que han logrado mantener su negocio sin importar los cambios de partido en el gobierno.

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