Elecciones EU: latinos, Assange y Rusia

533
0
Compartir
El candidato republicano, Donald Trump.

El candidato republicano, Donald Trump.

La carrera hacia la Casa Blanca de Estados Unidos 2016, tiene en competencia a cinco aspirantes, entre ellos a Gary Johnson, un candidato libertario; Jill Stein, del Partido Verde; y Evan McMullin, un mormón que entró tarde en campaña. Pero el consolidado sistema bipartidista del país sitúa en la cúspide de la contienda a la demócrata Hillary Clinton y al republicano Donald Trump. Clinton y Trump arrancaron este sábado los tres últimos días de la campaña presidencial en Estados Unidos con visiones claramente opuestas del país, con una celebración al optimismo de un lado y denuncias de una corrupción generalizada del otro.

La mayoría de los sondeos atribuye a la exsecretaria de estado y ex primera dama, de 69 años, una ventaja mínima sobre el polémico millonario xenófobo, de 70, aunque la disputa sigue sin un favorito definido en varios estados considerados fundamentales para llegar a la Casa Blanca.

No obstante, en la última semana Trump inició una arrolladora ofensiva empujado por sondeos que indican la disminución de diferencia en las preferencias electorales con Hillary Clinton.

En ese contexto, Trump define a Clinton como un producto del corrupto e incompetente ‘establishment’ de la política estadounidense, al tiempo que Clinton optó por rodearse de artistas conocidos, como el concierto en que fue homenajeada por la cantante Beyoncé.

El fortalecimiento tardío de Trump en la campaña se tornó evidente con el anuncio de que el polémico millonario fue escogido como responsable este fin de semana del mensaje semanal de radio reservado al Partido Republicano, como respuesta al mensaje radial semanal del presidente Barack Obama.

Aún desde antes de liquidar a los otros aspirantes en la interna partidaria, Trump mantuvo una relación problemática y difícil con los líderes republicanos, al punto que varios de ellos adelantaron que no podían comprometerse con votarlo en la elección presidencial.

Por ello que haya sido elegido para responder a Obama mostró hasta qué punto el partido ha debido alinearse detrás de su candidatura. Verdaderos pesos pesados que le habían negado apoyo -como el ex candidato Ted Cruz- ya reviraron su posición y comenzaron a pedir votos para Trump.

En su mensaje radial semanal, Obama se concentró en el programa de salud pública aprobado durante su gobierno, conocido en el país simplemente como “Obamacare”. Trump, por su parte, utilizó la oportunidad para pedir el voto de los republicanos.

“Estoy pidiendo su voto y su ayuda para elegir una mayoría republicana en el Congreso, de forma que finalmente podamos cambiar este sistema fracasado y hacer a Estados Unidos grande nuevamente. Y cuando digo ‘grande’, quiero decir ‘grande para todos'”, dijo.

En su mensaje radial, Trump dijo que “esto no es apenas una campaña: es un movimiento. Es una oportunidad única de recuperar el gobierno que está en manos de donantes y de los intereses especiales, y devolvérselo a ustedes, los estadounidenses”. Mensajes que han llamado la atención pues el magnate no es reconocido por hablar de unidad, sino todo lo contrario.

Clinton y Trump concentraron el viernes sus campañas en el noreste del país, en la región que alguna vez fue el núcleo manufacturero de la vecina nación del norte y ahora es conocido como el ‘rustbelt’, el ‘cinturón de óxido’, por la evaporación de los puestos de trabajo.

Históricamente esa región era un bastión demócrata, pero sondeos muestran una tendencia de conversión a los republicanos, en especial después que Trump ha prometido recuperar fábricas y puestos de trabajo.

Hillary Clinton.

Hillary Clinton.

Clinton realizó un acto público en Cleveland, Ohio, un estado que Obama ganó en su campaña presidencial de 2012, pero donde los últimos sondeos muestran una ventaja de Trump por un promedio de cinco puntos porcentuales.

Ella fue presentada en el escenario por el rapero Jaz-Z y su esposa, la estelar Beyoncé, quien cantó varias canciones vistiendo una estilizada versión de los trajes que son la marca registrada de Clinton.

Poco antes, Clinton había visitado Detroit, Michigan, donde denunció que Trump transmitía una “visión oscura” de un Estados Unidos empantanado en la pobreza y el fracaso.

“Cuando mi adversario habla de Estados Unidos, es un Estados Unidos que yo no reconozco”, dijo, para destacar la agenda “optimista, inclusiva y llena de confianza” de su propia campaña.

En tanto Trump hizo campaña en Hershey, Pensilvania, y mantuvo la retórica agresiva no apenas contra Clinton sino contra la clase política en general asentada en Washington.

Trump sugirió que Clinton posiblemente será objeto de un proceso penal al final de la investigación que el FBI realiza por el uso de un polémico servidor privado de correos electrónicos cuando era Secretaria de Estado.

Los dos candidatos estuvieron nuevamente ayer en Florida, un estado considerado fundamental y donde Clinton y Trump han estado haciendo campaña sin cesar desde hace una semana.

Pero el fin de semana no será libre de nuevos escándalos. La agencia Associated Press reportó el viernes que en la década de 1990 la entonces modelo eslovena Melania -ahora esposa de Trump- recibió dinero por trabajos de modelaje aún antes de tener un permiso para eso en Estados Unidos.

En tanto, el diario Wall Street Journal alegó que el tabloide National Inquirer pagó por tener derechos exclusivos sobre el relato de una ex modelo de la revista Playboy sobre su romance con Trump en 2006, aunque luego decidió eliminar la historia.

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, lidera las encuestas frente al republicano Donald Trump por un margen de entre dos y cuatro puntos según los últimos sondeos publicados este viernes.

La encuesta de Fox News sitúa a Clinton con un apoyo del 45 por ciento, mientras que Trump recabaría un 43 por ciento de los sufragios. En esta misma encuesta hace una semana mostraba un liderazgo de tres puntos para Clinton.

Otro sondeo, encargado por el instituto de opinión McClatchy-Marist, señala un margen de dos puntos de ventaja a favor de la candidata demócrata. Clinton obtendría un 46 por ciento de los votos frente al 44 por ciento de Trump.

La mayor diferencia entre ambos candidatos la refleja el sondeo de Washington Post-ABC News que aumenta a cuatro puntos la distancia entre Clinton y Trump. Según esta encuesta el 47 por ciento de los votantes apoyan a la ex senadora por Nueva York mientras que un 43 por ciento apoya al magnate.

En las últimas semanas la candidata demócrata ha cedido parte de la ventaja que tenía sobre el republicano aunque mantiene un estrecho margen de cara a las elecciones del próximo 8 de noviembre.

En lo que se refiere al recuento por estados, estadísticas coinciden en que a Trump le podría bastar con dar la vuelta a Florida (actualmente favorable a Clinton por aproximadamente 1.5 puntos) para situarse en situación de equilibrio con la candidata demócrata y por lo tanto poder llegar a la Casa Blanca.

Sin duda los focos rojos están encendidos, a sólo tres días de las elecciones, la candidata demócrata Hillary Clinton cayó debajo de los 270 votos electorales que se requieren para ganar el Colegio Electoral y la Casa Blanca.

De acuerdo a encuestas, la exsecretaria de estado, quien se había mantenido por arriba de los 270 votos electorales desde el inicio de su campaña electoral, aparecía hasta esta semana con 272 votos electorales frente a los 179 para su rival el republicano Donald Trump.

Sin embargo, los movimientos en las encuestas después de las revelaciones del FBI colocan ahora a la aspirante demócrata con 268 votos electorales, dos menos de los necesarios para ganar, y a Trump con 204 votos electorales.

La diferencia obedeció a que los estados de Ohio y Utah fueron cambiados de la columna de las entidades “en juego”, a la esquina de las que se inclinan por los republicanos, al igual que el segundo distrito de Maine, uno de los pocos estados que asignan votos electorales por cada distrito.

En tanto, Nueva Hampshire pasó de la columna de las entidades que se inclinan por los demócratas, a estado “en juego” el próximo 8 de noviembre.

Afortunadamente las nuevas proyecciones mostraron que Trump enfrenta aún una carrera cuesta arriba para lograr la mayoría del Colegio Electoral, pero menos empinada que la semana pasada.

Incluso si el republicano ganará todos los mismos estados obtenidos por Mitt Romney, requeriría sumar entidades como Florida, Ohio, Iowa y Nevada para acercarse a su meta, además de arrebatar a Clinton un estado sólidamente demócrata como Nueva Hampshire, Pensilvania o Michigan, para rebasar los 270.

En Estados Unidos, el Colegio Electoral y no el voto popular es el gran elector del país, y para convertirse en presidente electo se requiere ganar 270 de sus 538 votos, que se distribuyen por cada uno de los 50 estados, y el Distrito de Columbia, con base en el tamaño de la población.

La aritmética del Colegio Electoral es clave en la política de Estados Unidos, ya que los estadunidenses no eligen a sus presidentes de manera directa a través del voto popular. Así que habrá que esperar.

Hillary Clinton  Nació en octubre de 1947 en Illinois, Chicago. Abogada y política estadounidense, esposa del expresidente demócrata Bill Clinton (1993 – 2001). Hija de Hugh y Dorothy Rodham, cursó su educación primaria y secundaria en el Wellesley College de su ciudad natal. Tras finalizar su educación secundaria ingresó en 1969 a la Universidad de Yale (New Haven, Connecticut), donde se matriculó en Derecho. En 1975 contrajo matrimonio con Bill Clinton. Su única hija, Chelsea, nació en 1980. La brillante carrera de Hillary Clinton no pasó desapercibida para algunos medios, que la incluyeron entre los cien abogados más influyentes del país en los años 1975, 1979, 1988 y 1991. En 2000 obtuvo el cargo de senadora por Nueva York. En 2008 se postuló a la presidencia, pero no logró obtener los votos suficientes para ganar las elecciones. Tras la petición de Barack Obama se convirtió en Secretaria de Estado y visitó 112 países.

Donald Trump Nació en Nueva York en 1946.  Hijo de un empresario inmobiliario y de madre inmigrante de origen escocés; sus abuelos eran inmigrantes alemanes. Estudió en la Escuela de Negocios de Wharton, donde se graduó en 1968. En 1971 comenzó a liderar la compañía de su familia Elizabeth Trump & Son, que más adelante se llamaría Trump Organization. Magnate del sector inmobiliario, forjó desde los años 80 un imperio empresarial orientado a la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo. En 1990 se casó con Ivana Zelníčková y tuvo tres hijos; se divorció en 1992. Luego, en 1993, se casó con Marla Maples y tuvo una hija, pero se divorció en 1999. Más adelante se casó con la modelo Melania Knauss, en 2005, y tuvo un hijo en 2006. En 2015 presentó su candidatura a la presidencia por el Partido Republicano. Contra todo pronóstico por la rudeza y simplismo de sus mensajes xenófobos, fue nominado para disputar la Casa Blanca.

Aunque Clinton y Trump acaparan la atención en las elecciones del 8 de noviembre, ese día otra batalla se librará en el Congreso estadounidense. Un total de 34 de los 100 escaños del Senado se pondrán en disputa, así como los 435 de la Cámara de Representantes. En la actualidad, las dos cámaras -el Senado (alta) y la Cámara de Representantes (baja)- están en poder del conservador Partido Republicano y por ello la disputa por el control del Capitolio es fundamental para garantizar la estabilidad del futuro presidente o para obstaculizar su acción.

En la carrera hacia la Casa Blanca, la demócrata Hillary Clinton cuenta con el respaldo de los principales medios, las mujeres, los grupos minoritarios, los ecologistas y Hollywood. Pero el republicano Donald Trump tiene el apoyo de personalidades como Vladimir Putin, Julian Assange y Dennis Rodman. Las grandes organizaciones estadounidenses suelen apoyar a sus candidatos más afines. Los activistas a favor de las armas impulsan a Trump y los medioambientalistas promueven a Clinton.  Pero aunque los ciudadanos blancos de clase media se inclinan por el magnate, Clinton ha logrado convencer a los republicanos con estudios universitarios de las zonas suburbanas que no pueden soportar la idea de que Trump llegue a la presidencia.

putin

Vladimir Putin.

En medio de todo esto, Estados Unidos acusó formalmente a la Rusia de Vladimir Putin de piratear los correos electrónicos de instituciones y personalidades públicas estadounidenses con el aparente objetivo de perturbar la elección. Esto incluye el ataque electrónico que sufrió el Comité Nacional Demócrata en la víspera de la convención del partido en julio. Algunos argumentan que el presidente ruso tiene sus razones para preferir a Trump como líder de Estados Unidos. El magnate ha sugerido que podría reconocer la anexión de Crimea a Rusia, ha elogiado a Putin y abogado por lazos más cercanos con Moscú, a la vez que ha cuestionado el apoyo de Estados Unidos a la OTAN y defiende una política exterior que podría hacer que el país se encierre en sí mismo, con menor liderazgo en el mundo. Putin, mientras tanto, acusa a Clinton de haber alentado protestas masivas en 2011 en Rusia cuando era Secretaria de Estado, luego de que la oposición dijera que las elecciones rusas estuvieron amañadas. Assange, fundador de la organización a favor de la transparencia WikiLeaks, es un feroz crítico de Clinton.  WikiLeaks publicó correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata que dejaron a Clinton en mala posición -algunos mostraron que su equipo había trabajado para debilitar a su rival Bernie Sanders en las primarias-, y forzaron la renuncia de su presidente. La organización también reveló los correos que contenían los discursos pagados que Clinton dio a banqueros de Wall Street. Assange ha rechazado decir si Rusia le facilitó el contenido de los correos. La venganza también está en el centro de esta cuestión. Assange culpa al presidente Barack Obama y a Clinton de obligarle a pasar los últimos cuatro años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser arrestado y extraditado a Estados Unidos, tras la mayor revelación de información clasificada estadounidense.

Otro grupo que apoya a Trump, tiene que ver con el lado religioso y es que los evangélicos estadounidenses tradicionalmente representan un sólido bloque para los republicanos por la oposición del partido al aborto y el apoyo a los valores conservadores. Pero las acusaciones de conducta sexual inapropiada que hicieron una decena de mujeres contra Trump levantaron crecientes protestas en los últimos días y quizá ha sido la peor tormenta que ha golpeado su campaña. Sin embargo, muchos líderes evangélicos siguen apoyándolo. Esto se debe a los fuertes lazos que tiene el Partido Republicano con los valores religiosos y la importancia que da a la familia, y sobre todo porque aborrecen a Clinton.

En tanto, en Estados Unidos ya ha votado uno de cada cuatro electores. Unos 35 millones de personas. Más de 46 millones podrían hacerlo antes del martes, alrededor del 40% del electorado previsto. Sobre todo Hillary Clinton ha desplegado un esfuerzo gigantesco para movilizar a sus votantes. La demócrata confía en que este año la participación sea la más alta de la historia.

El voto demócrata incluye tres grupos clave: mujeres, minorías raciales (hispanos y afroamericanos) y votantes con estudios avanzados. De momento, los datos del voto adelantado, por correo o en centros de votación, están dando una ventaja a Clinton. Aunque la exsecretaria de Estado no está teniendo en general tan buenas cifras como Barack Obama en 2012. Hay señales de entusiasmo entre latinos, mujeres y blancos liberales. Preocupantes para ella son los bajos niveles de votos anticipados entre afroamericanos y jóvenes. Y es que frente a los que no quieren arriesgar y valoran su experiencia, la candidata sigue teniendo muchas dificultades para captar el voto de los menores de treinta años.

Varios Estados sí están viendo una afluencia mayor de votos anticipados que en 2012. En concreto, los latinos están siendo más activos en la denominada votación temprana permitida en 37 estados.

La campaña se centra en los swing states o estados pendulares, donde ambos partidos consideran tener oportunidades de ganar. Como los ciudadanos eligen a miembros del colegio electoral, los electores totales de cada Estado se asignan al partido que obtuvo más votos. De los 50 estados, alrededor de una docena son pendulares; el resto se consideran seguros para uno u otro partido. No obstante, en esta elección todo es atípico y los Estados seguros lo serán menos. El magnate tiene que defender su posición en los republicanos al estar, con frecuencia, enfrentado al partido. Paradigmático es el caso de la fuerte votación anticipada en Texas donde nuevas encuestas revelan que Clinton se aproxima a Trump. Ya no parece imposible que un estado republicano pudiera volverse demócrata.

El aumento de la participación de los latinos supone un giro respecto a la elección de 2012 que beneficia a Hillary en estados pendulares del oeste como Nevada y Colorado. Incluso podría arrebatar Arizona, tradicional baluarte republicano. Precisamente en Arizona se ha dado el mayor aumento en la participación de latinos del país.

 

@salvadorcosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

EtiquetaCosío
Compartir

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox