Abstención y gobierno

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NAC50. MADRID. 23/07/2012.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la jura o promesa del nuevo Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner Tamborero, y los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional, Andrés Ollero, Juan José González Rivas, Encarnación Roca y Fernando Valdés Dal-Ré. EFE/Ballesteros ***POOL***

Mariano Rajoy.

España afronta una parálisis política sin precedentes en su historia democrática, desde las elecciones legislativas de diciembre de 2015, en las que emergieron dos nuevas formaciones de peso: Podemos, de izquierda; y Ciudadanos, de centro.

En la primavera de 2016, el conservador Partido Popular (PP) y los socialistas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), los dos más votados, no lograron armar cada uno por su cuenta ninguna mayoría de gobierno, por lo que el país volvió a las urnas el 26 de junio.

Aquel día volvió a ganar el PP de Rajoy, con más escaños que en diciembre, pero de nuevo sin mayoría absoluta.

Su investidura se ha visto hasta ahora imposibilitada por el veto de los nacionalistas vascos y catalanes, Podemos y el PSOE, que le reprocha los recortes acometidos y la corrupción que salpica al PP.

Por otro lado, el partido se ha negado a presentar a otro candidato que no sea Rajoy, presidente del gobierno desde finales de 2011. Los españoles acudieron a las urnas el 20 de diciembre de 2015 y el 26 de junio de 2016, pero los principales responsables políticos no se pusieron de acuerdo para que se formara Gobierno.

Con esta decisión del PSOE, el proceso para la formación de un nuevo Gobierno empieza y acaba en cuestión de horas quizá.

Entre el 24 y el 25 de este mes se llevaron a cabo rondas de consultas del Rey con hasta quince portavoces de los grupos parlamentarios. Entre el 26 y el 29 debieron de celebrarse dos sesiones de investidura en el Congreso de los Diputados, pero es justo este día, cuando Felipe VI haya regresado de la Cumbre Iberoamericana de Cartagena de Indias (días 28 y 29), que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, podría comunicarle el resultado de la votación parlamentaria y Rajoy tomaría posesión como presidente del Gobierno.

De confirmarse la investidura de Rajoy tendrá en sus manos una tarea complicada, dado que el PP gobernará en minoría.

Los socialistas españoles decidieron el facilitar la investidura del conservador Mariano Rajoy como presidente del gobierno, después de diez meses de parálisis política.

En una reunión en la sede nacional en Madrid, el comité federal del PSOE respaldó la opción de abstenerse en la próxima votación de investidura, por una mayoría de 139 votos a 96. Con ello se evitarán unas nuevas elecciones en diciembre, que serían las terceras en un año.

Así, la mayoría “abstencionista” derrotó a los partidarios del “no” a Rajoy, el sector alineado con el exsecretario general del PSOE Pedro Sánchez, quien, tras el tumultuoso Comité Federal celebrado el 1° de octubre, dimitió de su cargo precisamente por mantener su negativa a un gobierno conservador.

Tras este giro, Rajoy, en el poder desde diciembre de 2011, podría ser investido este fin de semana, horas antes de que expire el plazo legal, el 31 de octubre.

De las dos resoluciones rivales presentadas en el comité federal del PSOE, prefirieron la que mantiene que la repetición de elecciones podría tener “efectos muy negativos para el Partido Socialista”, que cosechó los peores resultados de su historia en los comicios generales de diciembre y junio.

Con 85 de los 350 escaños en la cámara baja (frente a los 137 del PP), la determinación vencedora llama a ejercer “el liderazgo de la oposición parlamentaria”, por parte de un partido que teme verse desbancado por su gran rival en la izquierda, Podemos (71 diputados).

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Pablo Iglesias.

En esa línea, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, no tardó en fustigar la iniciativa del PSOE, al que acusa de entregarse al PP.

Este asunto es motivo de controversia porque hay un grupo de diputados, entre ellos los “siete catalanes”, que se han comprometido a votar “no” pese a lo decidido por el Comité Federal.

El Parlamento español está compuesto por 350 escaños. En una primera sesión de investidura, el candidato necesita mayoría absoluta; esto es, 176 diputados, aunque en una segunda le basta con más “sí” que “no”.

En este escenario, se insiste que el líder conservador Mariano Rajoy del (PP), será reelecto presidente del gobierno español después de que el PSOE le garantizara la abstención, pero queda la incógnita de saber cuántos socialistas votarán “no”, dado el debate interno que viven en ese partido. No obstante, el PSOE solo se ha comprometido a abstenerse en la investidura y anuncia una clara oposición a Rajoy durante la legislatura.

Como contexto, se debe hacer hincapié en que (PSOE), principal grupo de la oposición y tradicional alternativa de gobierno al PP, decidió el pasado domingo abstenerse en la elección de Rajoy para desbloquear la situación política y evitar la convocatoria de unos terceros comicios, que según todas las encuestas le supondrían una pérdida de apoyos.

Esta decisión ha causado un fuerte debate tanto en el partido como entre los parlamentarios y se especula que por lo menos unos 15 congresistas votarán “no”, desobedeciendo la disciplina del grupo. Pero entre todos, el foco estará en Pedro Sánchez, líder del PSOE hasta su dimisión el pasado 1 de octubre por oponerse a dicha abstención e insistir en que “no es no”, como habían dicho desde las elecciones de diciembre pasado.

Sin embargo, los “no” de un grupo de socialistas (unos 15 de los 84 diputados) no repercuten en la elección de Rajoy, pero son una muestra de la división que se vive en el PSOE en la actualidad.

En la primera votación del pasado jueves Rajoy fue rechazado como candidato al conseguir 170 votos a favor frente a 180 en contra, entre ellos los de los diputados socialistas.

Necesitaba mayoría absoluta (176 votos), pero en segunda convocatoria solo le hace falta mayoría simple (más votos a favor que en contra), que tiene garantizada con la abstención del PSOE.

La investidura de Mariano Rajoy pondrá el fin a más de 300 días de gobierno en funciones (con competencias limitadas), pero abrirá la incógnita de cuánto tiempo durará el nuevo Ejecutivo, ya que el PP no cuenta con apoyos suficientes para aprobar leyes fundamentales como los presupuestos.

Rajoy ofreció diálogo, valoró la abstención de los socialistas, y pidió al Parlamento que apoye el trabajo de un ejecutivo estable.

Antonio Hernando, el portavoz de los socialistas, antigua mano derecha de Pedro Sánchez, argumentó que la traumática decisión de facilitar la permanencia de Rajoy al frente del gobierno español significaba en buena medida honrar la historia de un partido, el PSOE, con “137 años de servicio a España”. Según dijo, “los socialistas estamos aquí para cumplir con un deber. Todos los ciudadanos van a ver que somos los responsables de poner fin a esta situación de bloqueo”.

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Pedro Sánchez.

De última hora, se ha sabido que Pedro Sánchez ha dimitido como diputado, pero no deja la política. El ex líder del PSOE ha anunciado en una comparecencia en el Congreso que renuncia a su escaño para mantener así su “no” a Mariano Rajoy y también para no desobedecer el mandato del Comité Federal, que aprobó que el Grupo Socialista debe hacer presidente al candidato del PP. “Ni iré contra mi partido, ni iré contra nuestro compromiso electoral”, ha enfatizado. Sánchez deja su escaño porque está “en profundo desacuerdo con facilitar el Gobierno de Rajoy” y no quiere “quebrar la confianza” que depositaron en él millones de militantes y votantes. Pero tampoco quiere, como ex secretario general, ir contra un mandato expreso del Comité Federal, ni contra la decisión de la Comisión Gestora, que ha obligado a todo el Grupo Socialista a hacer con su voto presidente a Rajoy.

Tras diez meses de parálisis y gobierno interino, España logró ponerle fin a la absurda crisis política en la que se encontraba. Curiosamente la guerra interna que vive el Partido Socialista Español (PSOE) resultó clave para que Mariano Rajoy fuera investido oficialmente como presidente del gobierno hasta 2020.

Hasta el final, Pedro Sánchez fue el protagonista de esta peculiar etapa de la historia democrática española. Mientras fue secretario del PSOE impidió a toda costa que el Partido Popular (PP) obtuviera las mayorías para gobernar plenamente. Sin embargo, a comienzos de octubre, Sánchez fue derrocado por los barones regionales más poderosos del partido, quienes impusieron la abstención de su bancada para permitir la designación de Rajoy hasta 2020. Incluso, hasta último momento, Sánchez, como diputado, se opuso a esta decisión.

Mariano Rajoy camina desde hace meses al borde del precipicio que conduce a la jubilación anticipada. Pero nunca se cae. Ha transitado por este tiempo en funciones sin apenas moverse y siempre al filo de la navaja. Pero sigue en pie. Ha consumido la mitad de su vida (35 de sus 61 años) en la vorágine del mundo de la política; ha desempeñado todos los cargos institucionales imaginables, como ningún otro líder en democracia. Y aún hoy, parece incombustible por muchos incendios que ardan a su alrededor.

Rajoy ha sido concejal, diputado regional, presidente de los diputados, vicepresidente gallego, diputado nacional, ministro de Administraciones Públicas, de Presidencia, de Educación, de Interior y Presidente del Gobierno. Nadie o muy pocos pueden presumir tan longevo curriculum  en la reciente etapa democrática de España. Nadie en la política de ese país ha tenido una carrera tan perdurable como Mariano Rajoy.

El candidato del PP Mariano Rajoy, logró este sábado ser reelecto presidente del Gobierno español. Rajoy alcanzó la victoria gracias a que obtuvo 170 votos a favor, 111 en contra y 68 abstenciones.

En las dos últimas elecciones de diciembre y junio, el PP había fracasado en alcanzar la mayoría en el parlamento por lo que no pudo formar gobierno. Los legisladores votaron este sábado para permitir la formación de un gobierno minoritario después de que el opositor PSOE ordenara a sus miembros que se abstengan y así superar un estancamiento político que duró diez meses en el país. Rajoy también obtuvo el respaldo del partido Ciudadanos.

El país se había enfrentado a la perspectiva de una tercera elección general dentro de un año. Pero como ya se decía, los socialistas obligaron a su otrora líder, Pedro Sánchez, a abandonar la dirección del PSOE a principios de este mes, después de que rechazara la propuesta de abstención. Rajoy encabezó una administración provisional desde que el PP perdiera la mayoría absoluta en una elección en diciembre pasado. Una segunda elección se realizó en junio en la que tampoco logró la mayoría aunque salió más fortalecido. Los socialistas terminaron en segundo lugar en ambas ocasiones.

Durante décadas, el PSOE y el PP se turnaron en gobernar el país, pero el año pasado, el voto popular se dividió en cuatro partes, con Podemos y Ciudadanos.

Así pues, el líder del PP, Mariano Rajoy, jurará este lunes su cargo de presidente del Gobierno ante Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela.

La ceremonia de esta primera jura de un presidente de Gobierno ante Felipe VI tendrá lugar, como es tradición, en el salón de audiencias del palacio, ante sendos ejemplares de la Biblia y la Constitución española.

El ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, ejercerá previsiblemente como notario mayor del Reino en este acto, en el que se leerá el Real Decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado con el nombramiento de Rajoy, que ha sido firmado esta mañana por el Rey con la legalización de la presidenta del Congreso, Ana Pastor.

El Rey ha firmado el Real Decreto con el nombramiento de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, una vez que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, le ha comunicado formalmente la investidura del líder del PP en segunda votación. Rajoy obtuvo el voto favorable del Congreso con 170 votos a favor -PP, Ciudadanos, CC, Foro y UPN-, 111 en contra -Unidos Podemos, ERC, PNV, PDECat, Compromís, Bildu y Nueva Canarias, así como 15 diputados socialistas,- y 68 abstenciones del resto de parlamentarios del PSOE.

Rajoy ya le ha comunicado al Rey que no dará a conocer hasta el próximo jueves por la tarde la composición de su nuevo Gobierno, cuyos integrantes jurarán su cargo el viernes ante Felipe VI.

Al próximo Gobierno le corresponde adoptar medidas de gran envergadura, como la reforma de las pensiones, el pacto por la educación, la regeneración política necesaria tras los casos de corrupción y la reforma constitucional.

El nuevo gobierno tendrá que presentar un proyecto de presupuesto a la Comisión Europea y asumir políticas de control del déficit público que incluyen ahorros por más de 5,000 millones de euros.

También tiene el reto de atajar el auge separatista en Cataluña, donde el presidente de la Generalitat (gobierno autónomo regional), Carles Puigdemont, ha prometido celebrar en septiembre de 2017 un referéndum para constituir una república independiente.

Sin embargo, será la presentación ante el Parlamento del presupuesto para 2017 la primera ocasión para saber con qué apoyo va a contar en adelante el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy.

En contraste, la investidura de Mariano Rajoy, reelecto como presidente del Gobierno, ha desatado protestas y críticas entre ciudadanos y políticos.

Ciudadanos decepcionados con las políticas del líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, protestaron frente el Congreso. Algunos arrojaron objetos a los miembros del partido Ciudadanos que apoyó la investidura de Rajoy.

Las protestas tuvieron lugar en diferentes lugares y durante horas. Los indignados tildan de mafia al nuevo Gobierno. Políticos de oposición también participaron en las marchas.

Pese a la victoria del PP y al aparente regreso a la normalidad política, los próximos meses no serán nada fáciles para España ni para los partidos que protagonizaron este limbo. Rajoy se ratificó en el poder en momentos en que se adelanta en los tribunales grandes juicios por corrupción contra miembros su partido, acusado de financiarse de manera ilegal desde principios de la década de 1990. Además de eso, el presidente del gobierno perdió la mayoría absoluta en el Parlamento y ahora está forzado a conseguir acuerdos.

Pero si el PP está débil, los partidos de oposición están peor. Los juicios por corrupción contra miembros del PP tienen en jaque a Rajoy, pero ya se ha visto que él no está dispuesto a asumir responsabilidades ni a renunciar. Caminará con paso lento, pero resulta muy difícil que los partidos opositores lo destronen con una moción de censura en uno, dos o tres años, pues las leyes españolas exigen que esta debe venir acompañada de un nombre, una persona concreta que reemplazaría a Rajoy. El PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos no lograron ponerse de acuerdo en estos diez meses para derrocar a Rajoy y es difícil que lleguen a ese pacto en los próximos años.

Lo irónico es que hace un año los nuevos partidos fueron los grandes ganadores. Unidos Podemos y Ciudadanos, junto al PSOE, sumaron 13 millones de votos, lo suficiente para relevar al PP, que solo obtuvo 8 millones de votos. Ya nadie apostaba por Mariano Rajoy, pero los tres grandes partidos de oposición fueron incapaces de llegar a un acuerdo, lo que también tiene un precio frente a los votantes.

De todos, el PSOE fue el que más perdió. Su conflicto interno le costará caro de cara a ofrecerse en el futuro como alternativa real de cambio en el gobierno después de haberle cedido el poder a Mariano Rajoy. Ahora es un partido débil y fracturado, que ha perdido la confianza de parte de su electorado. Esto le impide hacer una oposición fuerte en el Parlamento y mostrarse como alternativa viable a Rajoy en los próximos años.

En este sentido, quizás sea Podemos el que más logre capitalizar el caos. Los analistas prevén que los socialistas seguirán perdiendo votos y poder. En cambio, Unidos Podemos, que se sitúa más a la izquierda que el PSOE, ha conseguido 5 millones de votos en solo dos años, está a la alza y tratará de hacer una oposición férrea a Rajoy para aglutinar todos los votos de la izquierda, aunque todavía no es muy claro cómo va a dirigir la oposición con las fuertes divisiones internas que tiene el joven partido entre sus dos figuras principales, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Por ahora, se acabó el limbo en España, más no las dudas sobre el futuro económico y político del país.

 

@salvadorcosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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