Vega Pámanes: catálogo de mentiras

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Un mérito hay que concederle a Luis Carlos Vega Pámanes: su capacidad de ir armando un catálogo completo de mentiras, irregularidades, delitos, violaciones a la ley, componendas, falsos testimonios y documentos fraudulentos a fin de convertirse en magistrado y presidente del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) del estado. Tuvo la capacidad de guardar el esqueleto de sus delitos pasados en un armario durante más de dos décadas, y entre tanto, ir armando una red de complicidades y componendas entre actores claves de la clase política, sus padrinos, que lo llevaron al máximo puesto del poder judicial.

El catálogo de mentiras y violaciones a la ley que armó Vega Pámanes se fueron encadenando, encubriendo una mentira con otra hasta que el expediente de violaciones se hizo monumental. Para empezar, todo indica que no sólo no pagó su pena completa por los hechos ocurridos en junio de 1984 (el robo a mano armada y la muerte de una de las mujeres atropelladas), y luego intervino para intentar desaparecer el expediente. Tras ese incidente, Vega Pámanes se las arregló para fungir como dirigente estudiantil (presidente de la preparatoria nº 4 y luego presidente de la generación de licenciados en derecho), y de ahí ir pidiendo los favores y acuerdos que le permitieran llegar a la magistratura.

Para ello, solicitó documentos que no debieron entregarle, en tanto que los diputados que lo eligieron ignoraban o escondieron el pasado de Vega Pámanes.

Uno a uno, esta cadena de mentiras e irregularidades cometidas por más de dos décadas le permitieron a Vega Pámanes llegar al máximo puesto del poder judicial de Jalisco. Un tipo astuto, sin duda.

Pero más allá de su astucia personal, lo que el caso Vega Pámanes revela es la radiografía misma del sistema de justicia en el estado en particular, y de la clase política en general. Porque una cosa sí se puede asegurar: el caso de Vega Pámanes no es único: podemos apostar doble a sencillo que hay casos semejantes al magistrado en desgracia entre otros magistrados, jueces, alcaldes, diputados, secretarios del gabinete, senadores, gobernadores, funcionarios de todos los niveles.

Las trayectorias biográficas de una buena parte de los profesionales del poder están marcadas por episodios semejantes donde se intentan guardar en los armarios personales los esqueletos de pasados que pretenden ocultarse.

Vega Pámanes es el presidente del STJ,

Vega Pámanes.

Parte o mucho de esas trayectorias personales son conocidas en privado, pero escondidas en público formando así cadenas de complicidades que es como se explica que asuntos tan escabrosos como los de Vega Pámanes permanezcan ocultos para la población; es porque así conviene a esas cadenas de complicidades. Éstas refuerzan las lealtades de los integrantes de la clase política.

Al tiempo que el caso Vega Pámanes muestra no sólo la astucia personal del magistrado en desgracia sino la astucia con la que se tejen los ascensos y promociones en el sistema político, este caso muestra que la supuesta independencia del Poder Judicial y de los impartidores de justicia es mera ficción. No llegan al cargo las personas con perfiles más destacados o con más méritos, sino aquellos que son capaces de tejer redes de complicidades y favores. Complicidades y favores que tienen que pagarse en el desempeño del puesto, interviniendo de manera decisiva en los asuntos que maneja el Poder Judicial.

El caso Vega Pámanes nos muestra, entonces, no sólo el catálogo de mentiras e irregularidades que tejió este personaje en su ascenso al poder judicial; nos muestra también la ficción de la independencia de poderes y cómo los intereses políticos, económicos e incluso criminales se van tejiendo para influir en las decisiones de los impartidores de justicia.

 

@rmartinmar

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