Golpear al Gobernador, la estrategia alfarista

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bruno-1Rumbo al 2018 el Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, va como en un día de campo: no tiene adversario a la vista, los que pueden no le quieren entrar todavía y quienes lo enfrentan no participarán en la competencia que se vivirá en la próxima elección…

Ni la pésima calificación recibida en su primer año como Alcalde de Guadalajara, ni sus constantes pleitos con la clase política de Jalisco ni las malas decisiones de gobierno que ha tomado en este primero año, le han hecho mella en su aspiración por la Gubernatura por la sencilla razón de que no existe alguien, al menos una figura importante, con quien contrastarlo.

En cambio, Enrique Alfaro ya encontró con quién pelearse constantemente, ya tiene quién lo suba a la agenda de los medios no sólo de la zona metropolitana, sino de todo el Estado: el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval.

El Alcalde de Guadalajara perdería su tiempo peleándose con el Alcalde de Tonalá, Sergio Chávez, porque éste no representa nada, a pesar de ser el único priista que ganó en la zona conurbada; perdería su tiempo si se enfrasca en una discusión con algún secretario del Gobierno Estatal, porque eso sería darle juego a algún aspirante y, en general, se equivocaría en su estrategia si se pusiera los guantes con alguien de menor importancia jerárquica que él.

Por eso, el Alcalde de Guadalajara ha implementado como estrategia electoral pelearse con el Gobernador del Estado, porque al hacerlo deja de ser un Alcalde más de Jalisco para ponerse a la altura de quien despacha desde Palacio de Gobierno.

La estrategia no es nueva: desde que ganó la Presidencia Municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro acudió a una cita de cortesía a Palacio de Gobierno y fue recibido por el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. En la pasada elección ganaron 125 Presidentes Municipales, pero las puertas de Palacio fueron abiertas para el Alcalde electo de Guadalajara como si hubiera ganado la Gubernatura de Jalisco.

Después, desde Guadalajara, hemos tenido a un Alcalde metropolitano: las políticas públicas, los anuncios importantes, hasta la organización de varias áreas de otros municipios conurbados se establecen desde el Ayuntamiento tapatío, y, por supuesto, todo desde una perspectiva electoral más que administrativa.

Alfaro y Aristóteles han tenido varios desencuentros.

Alfaro y Aristóteles han tenido varios desencuentros.

En ese sentido, Alfaro les viene ganando cualquier posibilidad de figurar a todos sus adversarios que están o deberían salir de las filas priistas, el único partido que podría darle alguna batalla en el 2018. Pero la estrategia de Alfaro sólo da oportunidad a un político de figurar en la agenda pública, y ése es el Gobernador. Un Gobernador que, dicho sea de paso, no estará en la boleta de la próxima contienda que se vivirá en Jalisco. Si bien Aristóteles Sandoval sale bien posicionado en las encuestas, incluso con una calificación muy alejada de lo que representa el Presidente Enrique Peña Nieto, esa calificación y esa buena imagen del Gobernador todavía no es bien aprovechada por los aspirantes de su partido. Quizá, a estas alturas de la contienda que viene, los priistas ni siquiera han implementado una estrategia para aprovechar el empuje del Gobernador. Lo que es peor: quizá ni han advertido que pueden aprovechar esa buena imagen para que sus candidatos se fortalezcan; es más, no saben cómo hacerlo en la práctica.

En cambio, Alfaro tiene, desde muchos años atrás, una campaña de contraste: usa todo lo que huela a priista para decir que él es diferente, aunque sabemos que en la práctica es exactamente lo mismo; mantiene su discurso de oposición y se dice agredido por los gobiernos priistas “que tanto daño le han hecho a México”; pero, sobre todo, aprovecha cualquier oportunidad para decirle al Gobernador que él no es su paje o que él dejará de ser un bravucón cuando el Gobernador deje su pose de modelo. Todo pleito, cualquier pretexto que genere polémica con el Gobernador le reditúa al Alcalde de Guadalajara.

Y mientras Alfaro mantiene una generosa agenda de medios estatales gracias a sus pleitos con el Gobernador, los priistas que pueden dar la pelea no dan signos de quererse involucrar en el proceso electoral que viene, como lo es el senador Arturo Zamora Jiménez, quien tiene muchos años que abandonó la pista local para dedicarse a conquistar un espacio entre la clase política nacional.

En resumen, la estrategia alfarista es pelearse cuantas veces sea posible con el Gobernador, porque es la mejor vía para subirse a la agenda estatal. Los priistas, en cambio, todavía no tienen candidato, mucho menos estrategia…

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