La Conquista, más que una simple romería

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Nuestro presente político sigue colonizado por el pasado histórico, aunque esté encubierto por prácticas ideológicas o por tradiciones religiosas que pretenden ocultar la violencia y la dominación sobre la que se funda la colonización de este continente. El “descubrimiento” de América es una de las grandes ficciones ideológicas e históricas mediante las que se ha justificado el despojo y la dominación sobre pueblos y territorios originarios en América.

El 12 de octubre es una fecha importante en Guadalajara. Los poderes religiosos y políticos convirtieron este día en una acto de religiosidad popular, iniciado en 1734, con una romería al Santuario de la Virgen de Zapopan y que popularmente se conoce como “Llevada de la virgen”. Cada 12 de octubre la ciudad paraliza o modifica sus principales actividades, desde las laborales, hasta las educativas pasando por las comerciales. La romería trastorna la movilidad en la ciudad como ninguna otra actividad. La “llevada de la virgen” ha pasado a formar parte de los hábitos religiosos de cientos de miles de familias de la ciudad.

LO QUE ESTA TRADICIÓN RELIGIOSA-POPULAR PRETENDE ENCUBRIR ES EL ORIGEN DE ESTA FECHA

La llegada de Cristóbal Colón a una isla del continente supuestamente “descubierto” es en realidad un acontecimiento de dominación política, impuesto mediante la violencia, el saqueo y el despojo.

El “descubrimiento” de América, que algunos ideólogos llaman de modo naif “encuentro de dos mundos” no fue tal, sino una guerra de conquista mediante la cual el expansionismo mercantil e imperial europeo arrasó con poblaciones originarias para quedarse con estas tierras y sus riquezas.

Ante las resistencias y el cúmulo de atrocidades que los conquistadores españoles iban cometiendo para quedarse con estos territorios, la Corona española pidió que se redactara un documento que los conquistadores estaban obligados a leer a los pueblos antes de invadirlos militarmente.

Así nace el “requerimiento”, que es una joya en la historia mundial de la infamia y el despojo. En ese documento se dice que los reyes de la Corona española tienen potestad sobre este continente debido a que un sucesor del trono de San Pedro, el Papa, se las cedió. Y llaman a los indios a convertirse a la religión católica, a ceder sus tierras y bienes y a aceptar el dominio político de la Corona española por las buenas o por las malas.

El “requerimiento” fue redactado por el jurista Juan López de Palacios Rubios en 1512, dos décadas después de la llegada de Colón. Véase el lenguaje violento y colonial que lo sustenta: “A este San Pedro obedecieron, y tomaron posesión Rey y superior del universo [sic] los que en aquel tiempo vivían (…) Uno de los Pontífices pasados que en lugar de éste sucedió en aquella silla e dignidad que he dicho, como señor del mundo, hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los católicos Reyes de España, que entonces eran Don Fernando y Doña Isabel (…) Así que su majestad es rey y señor de estas islas y tierra firme por virtud de la dicha donación (…)”.

Este documento debía leerse a los pueblos o sus representantes antes de avanzar militarmente para tomar posesión del territorio. Luego de la supuesta explicación de por qué dichas tierras eran propiedad de unos reyes que vivían a quince mil kilómetros de distancia, los comandos de conquistadores apelaban a que los indígenas dejaran sus tierras por las buenas, o de otro modo, la dominación se les impondría por las malas: “Por ende, como mejor puedo, vos ruego y requiero que entendáis bien esto que os he dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuese justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo, y al sumo pontífice llamado papa en su nombre, y a Su Majestad en su lugar, como superior y señor y rey de las islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación, y consintáis que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho. Si así lo hiciereis, haréis bien (…) Si no lo hiciereis, o en ello dilación maliciosamente pusiereis, certifícos que con la ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad, y tomaré vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos, y como tales los venderé y dispondré de ellos como Su Majestad mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que pudiere, como a vasallo que no obedece ni quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen; y protesto que las muertes y daños que de ella se recrecieren sea a vuestra culpa, y no de Su Majestad, ni mía, ni de estos caballeros que conmigo vinieron y de cómo os lo digo y requiero, pido al presente escribano que me lo dé por testimonio signado”.

Cabe imaginar la cara de estupor y sorpresa de los indígenas y lo absurdo que sonaban las palabras de unos extraños, unos aliens, que con idioma desconocido, pedían renunciar a su mundo y a su vida para someterse a unos reyes que decían ser descendientes de Adán y Eva. Es obvio que los ignoraron. Y vino la guerra de conquista, una de las páginas más infames de la historia del occidente capitalista. Por eso, el 12 de octubre es más que una simple romería religiosa, es el recuerdo de un proceso de despojo y dominación impuesto mediante la guerra y la violencia.

 

@rmartinmar

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