TRUMP: El arte de la mentira

538
0
Compartir
trump

El candidato republicano, Donald Trump, vive en un reino fantástico.

LOS POLÍTICOS SIEMPRE HAN MENTIDO, ¿IMPORTA SI DEJAN LA VERDAD DETRÁS?

Considere qué tan lejos está Donald Trump de la realidad: él vive en un reino fantástico donde el certificado de nacimiento de Barack Obama es falso, donde el presidente fundó el Estado Islámico (EI), donde los Clinton son asesinos y donde el padre de su rival (Ted Cruz) estuvo con Lee Harvey Oswald antes de que le disparara a John F. Kennedy.

Trump es el principal exponente de la “post-verdad” política: una serie de declaraciones que se “sienten como verdad”, pero no tienen pruebas en la realidad. Su descaro no es castigado, pero se toma como evidencia de su voluntad de defender el poder de la élite. Y no está solo. Miembros del Gobierno de Polonia aseguran que un presidente anterior, que murió en un accidente de avión, fue asesinado por Rusia. Políticos turcos reclaman que los autores del golpe de estado fallido actuaron por órdenes de la CIA. El éxito de la campaña de que Gran Bretaña dejara la Unión Europea advertía de las hordas de inmigrantes que resultarían de la inminente adhesión de Turquía a la Unión.

Si, como en este periódico, cree que los políticos deben basarse en evidencias, entonces esto es preocupante. Las democracias fuertes pueden recurrir a las defensas incorporadas contra la post-verdad; los países autoritarios son los más vulnerables.

El señor de las mentiras

Que los políticos algunas veces difundan mentiras no es nuevo: piense en los embustes de Ronald Reagan, de que su administración no había negociado armas con Irán con el fin de lograr la liberación de rehenes y financiar los esfuerzos de los rebeldes en Nicaragua. Los dictadores y demócratas buscan desviar la culpa de que su propia incompetencia siempre ha manipulado la verdad; algunos perdedores han acusado a los otros de mentir por montones.

Pero la post-verdad de la política es más que una invención de las élites. El término siempre escoge el corazón de lo que es nuevo: que la verdad no es falsificada ni es controvertida, pero sí de importancia secundaria. El propósito de la mentira política es crear una visión falsa del mundo. Las mentiras de los hombres como Donald Trump no funcionan así. Ellos no están intentando convencer a las élites, pero sí de reforzar los prejuicios.

Sentimientos, no hechos, son lo que importa en este tipo de campañas. Los oponentes validan la incredulidad del “nosotros contra ellos”, mentalidad de la que extrañamente los candidatos se alimentan. Y si sus oponentes se centran en tratar de demostrar los hechos que son erróneos, tienen que luchar desde el terreno que han escogido. Mientras más simpatizantes de remain (quedarse en la UE) atacaban a los simpatizantes de leave (dejar la UE) que exageraban el reclamo de que la afiliación a la UE costaba a Gran Bretaña más de 350 millones de libras por semana, más se encontraba la magnitud de estos costos en la mira.

El 8 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos.

El 8 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos.

La post-verdad política tiene muchos padres. Algunos son nobles. El cuestionamiento de las instituciones y el juicio recibido es una virtud democrática. La falta de escepticismo hacia los líderes es el primer paso a la reforma. El colapso del comunismo se aceleró debido a las personas valientes que se prepararon para desafiar la propaganda oficial.

Pero las fuerzas corrosivas también están en juego. Una es la ira. Muchos votantes se sienten defraudados y que se les dejó atrás, mientras que las élites que están a cargo son las que prosperan. Son desdeñosos del auto-servicio de los tecnócratas, quienes dicen que el euro puede mejorar sus vidas y que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. La confianza popular en la opinión de expertos y las instituciones establecidas han tropezado con las democracias occidentales.

La post-verdad también ha sido instigada por la evolución de los medios de comunicación. La fragmentación de las nuevas fuentes de noticias ha creado un mundo atomizado en el que las mentiras, los rumores y los chismes se extienden a una velocidad alarmante.

Las mentiras que son ampliamente compartidas en la red, cuyos miembros confían más entre sí que en los medios de comunicación, pueden adquirir rápidamente la apariencia de verdad. Presentado con la evidencia que contradice la creencia de que se mantiene un alto precio, la gente tiene una tendencia de deshacer los hechos. Bien intencionadas prácticas periodistas tienen también la culpa. En la búsqueda de “equidad” en reportear, suelen crear un balance a expensas de la verdad: científicos de la NASA dicen que Marte es probablemente inhabitado; el Dr. Snooks sostiene que está lleno de extraterrestres. Es realmente una mera cuestión de opinión.

Cuando la política es como la lucha libre, la sociedad paga el costo.

Trump insiste en que Obama fundó el EI, y se opone a un debate serio sobre cómo enfrentar a los grupos extremistas y violentos.

La política es complicada, a pesar de que la post-verdad política es una estrategia por parte de los expertos para engañar a los demás. De ahí que las propuestas de Hillary Clinton sobre los permisos parentales no han sido examinadas y en el caso del libre comercio, es ahogado por el “sentido común” que demanda protección.

Es tentador pensar que cuando las políticas venden en medios poco confiables, comienzan a fallar. La peor parte de la post-verdad en política, es que la auto corrección no puede ser invocada. Cuando las mentiras hacen disfuncional al sistema político, los pobres resultados pueden aumentar la falta de confianza de las instituciones que hacen que la post-verdad sea posible en un primer lugar.

A favor de la pro-verdad, contados

Para contrarrestar esto, los principales políticos necesitan encontrar un lenguaje de réplica, conocido como “pro- verdad”, lo cual podría ser un comienzo. La humildad y el reconocimiento de la arrogancia pasada ayudarían. La verdad tiene fuerzas poderosas de su lado. Cualquier político que hace promesas contradictorias a diferentes audiencias sería expuesto pronto en Facebook o en YouTube. Si un funcionario miente sobre tener una reunión en particular o en la búsqueda de una donación para su campaña, una serie de correos electrónicos podrían evidenciarlo.

Los demócratas tienen instituciones que les ayudan también. Sistemas legales independientes tienen mecanismos para encontrar la verdad (Melania Trump ha convertido a la ley para pedir la reparación de mentiras sobre su pasado). Por lo tanto, hay órganos independientes que son creados para informar a la política, especialmente aquellos que se basan en la ciencia.

Si Trump pierde en noviembre, la post-verdad será menos amenazante, a pesar de que ha tenido demasiado éxito para que se esfume. La mayor preocupación es para los países como Rusia y Turquía, donde los autócratas han usado técnicas de post-verdad para silenciar a los oponentes. En la deriva en un mar de mentiras, las personas no tendrían nada de que aferrarse. Para ellos, la novedad post-verdad podría llevar de nuevo a una antigua opresión.

Lee el texto original en: http://www.economist.com/news/leaders/21706525-politicians-have-always-lied-does-it-matter-if-they-leave-truth-behind-entirely-art?fsrc=scn%2Ffb%2Fte%2Fpe%2Fed%2Fartofthelie

Compartir

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox