Se distancia Alfaro de sus Alcaldes

8073
0
Compartir
Los celos y el desdén del líder provocan alejamiento. En la foto: Sergio Chávez, María Elena Limón, Aristóteles Sandoval, Enrique Alfaro y Pablo Lemus.

Los celos y el desdén del líder provocan alejamiento. En la foto: Sergio Chávez, María Elena Limón, Aristóteles Sandoval, Enrique Alfaro y Pablo Lemus.

URIBE REBASA POPULARIDAD DE ALFARO; MARÍA ELENA LIMÓN ROMPE Y SE ACERCA A ARISTÓTELES; LEMUS SUMA APOYOS Y CONFIANZA

El 25 de febrero de este año, para sorpresa de propios y extraños, aparecieron en conferencia de prensa conjunta el Gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, el fiscal general Eduardo Almaguer Ramírez y la alcaldesa de Tlaquepaque, María Elena Limón. Se dieron algunos indicios sobre el asesinato de tres policías, y se descartaron versiones sobre la presencia del Ejército en ese municipio.

La presidenta municipal, postulada por Movimiento Ciudadano, había acudido un día antes a buscar al gobernador priista, ante la indiferencia de sus compañeros de partido por la peor crisis enfrentada en su gobierno, cuando los policías fueron asesinados en la transitada avenida Revolución, a plena luz del día.

Ahí comenzó a generarse cierta distancia entre Limón y el líder moral de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez. Hay versiones que aseguran que el Presidente tapatío ni siquiera le contestó las llamadas el 24 de febrero, cuando los policías fueron asesinados, aunque personas cercanas al Alcalde de Guadalajara aseguran que María Elena Limón entró en pánico y corrió a Casa Jalisco.

En la versión de los alfaristas, hay molestia porque las decisiones, incluido el cambio de mandos de la Policía de Tlaquepaque se tomó en acuerdo con el Gobernador y con el Fiscal general, sin tomar en cuenta a los primeros cuadros de Movimiento Ciudadano.

Fue ese mismo día el que María Elena Limón rompió con las empresas que llevan la comunicación de Enrique Alfaro, encabezadas por Rafael Valenzuela. La presidenta municipal les recriminó que no hubiera un manejo de crisis y que su trabajo a ella no le servía, por lo que dejó de utilizar sus servicios.

Después, vino también el desencuentro político entre ambos presidentes municipales. A principios de agosto, cuando el actual gobierno de Tlaquepaque vivía otro de sus momentos de enfrentamiento con el grupo político de Alfredo Barba Hernández, Enrique Alfaro acudió a un acto de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, y se sentó precisamente al lado de quienes han buscado dinamitar la Administración de María Elena Limón.

A lo anterior se suman también las diferencias que ha habido por funcionarios que fueron designados por Enrique Alfaro y el grupo cercano a él en Tlaquepaque, algunos de los cuales han tenido diferencias con María Elena Limón, lo que ha derivado incluso en cambios en el gabinete.

Pero la presidenta municipal de Tlaquepaque no es la única que dejó atrás la tersa relación con Enrique Alfaro.

Ante muchos actores del ámbito político y periodístico, el alcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe Camacho, ha dejado claro que no pasan por un buen momento.

En este caso, las diferencias han surgido por la distancia que tomó Enrique Alfaro de quien se había mantenido como parte del círculo más cercano al alcalde tapatío, que es el grupo que toma las decisiones. Al parecer, Alberto Uribe ha sido desplazado por un grupo de funcionarios del Ayuntamiento de Guadalajara, que ahora son quienes han logrado tener el acceso directo a Alfaro.

Para los alfaristas, estas diferencias no existen. Más bien, aseguran, Enrique Alfaro atiende los complejos problemas que todos los días surgen al gobernar una ciudad como Guadalajara, y ha decidido confiar en la responsabilidad de cada alcalde, para tomar sus propias decisiones. Además, aseguran que la mejor prueba que hubo de lealtad de Alfaro hacia Uribe, fue que le entregó el gobierno del bastión emecista, lo que implicó hacer a un lado a Salvador Zamora Zamora.

Quien decidió tomar con madurez la distancia que ha marcado Alfaro del resto de los alcaldes, es el presidente municipal de Zapopan, Pablo Lemus Navarro, quien interpreta el alejamiento del alcalde tapatío como una muestra de confianza en la forma en que conduce las riendas de su ayuntamiento.

En el equipo de Pablo Lemus se asegura que Enrique Alfaro le ha dado independencia y autonomía para que tome sus propias decisiones. Incluso, aseguran que el principal problema que enfrentó en el arranque de la Administración, para que regidores y funcionarios que él no nombró se alinearan a su proyecto, ha ido dispersándose.

Es evidente que Enrique Alfaro se ha distanciado del resto de los alcaldes del área metropolitana emanados de Movimiento Ciudadano. Para quienes colaboran con él, se trata de una situación normal, que no tendría que causar alarma. Aseguran que el trabajo en Guadalajara no permitiría al presidente municipal intervenir en los otros ayuntamientos. Por ello, aseguran, ha decidido dejar que cada uno tome sus decisiones y asuma sus responsabilidades.

Pero en el medio político no se le da la misma lectura y hay quienes aseguran que no puede descartarse un rompimiento, en especial con Alberto Uribe, quien incluso podría pensar en alguna alternativa distinta para el 2018.

En los próximos meses seguramente se conocerá cómo están estas relaciones, sobre todo tomando en cuenta las aspiraciones que tienen los alcaldes metropolitanos, quienes seguramente buscarán la reelección, una decisión que necesariamente tendrá que tener el visto bueno de Enrique Alfaro.

El alcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe.

El alcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe.

Celos para Alberto Uribe

El Alcalde de Tlajomulco no es un cuadro de Enrique Alfaro, es un cuadro que creció con Enrique Ibarra, Secretario General del Ayuntamiento. Uribe es un tecnócrata con capacidades y formación políticas. En su momento, tuvo que enfrentar seriamente a Enrique Alfaro quien empujaba para la candidatura a la Alcaldía al hoy diputado Salvador Zamora Zamora. El diputado sigue siendo la opción de Alfaro para gobernar Tlajomulco. La relación de Enrique Alfaro y Alberto Uribe estuvo muy tensa recientemente. Muchos priistas ven Uribe la posibilidad de convertirlo en candidato por el PRI al gobierno del estado. Eso le genera muchas dudas a Enrique Alfaro, celos, porque no es un presidente a modo, no le obedece ciegamente. Y además, Uribe es el Alcalde mejor calificado de la zona metropolitana, incluso muy por encima del Alcalde de Guadalajara. Alfaro ya intentó bajar de una contienda a Uribe: sólo el apoyo de una amplia red de seguidores logró llevarlo finalmente a la candidatura a Tlajomulco y después a la alcaldía.

Pablo Lemus, presidente de Zapopan.

Pablo Lemus, presidente de Zapopan.

Los empresarios quieren a Lemus

No tiene mucha legitimidad con la militancia de MC, pero tiene el apoyo de la Coparmex, de los empresarios, de la Universidad de Guadalajara, y otro factor importante es que lo ve bien el clero. Según las encuestas, tiene mejores cualidades gerenciales Pablo Lemus que Enrique Alfaro. El primer año de Lemus fue difícil más por los jaloneos que ha tenido adentro, que lo que ha representado la oposición. Alfaro le sembró un número importante de colaboradores que intentan hacer su propia corriente al interior, lo que sin duda le ha generado a Lemus un desgaste innecesario. A Lemus también se le ha visto acercarse al Gobernador Jorge Aristóteles: incluso, realizó una gira con él a Estados Unidos. Algunos empresarios han empezado a ver a Lemus como su candidato a la Gubernatura de Jalisco. El Alcalde de Zapopan también tiene una buena relación con el Grupo de la Universidad de Guadalajara. El carácter soberbio y explosivo de Alfaro ha prendido los focos rojos entre aquellos que han hecho anteriormente alianza con él, aunque sea coyuntural, por lo que han empezado a ver a Lemus como un actor que se mueve con mayor mesura y que no se deja gobernar por sus instintos.

María Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque.

María Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque.

María Elena Limón, cerca del Gobernador

Ha sido, en el área metropolitana, quien menos ha respondido a las expectativas de gobernar. Limón es una ex panista: nunca la controlaron en el PAN y hoy se ha convertido en un obstáculo para articular en Movimiento Ciudadano, como lo fue en elecciones. El PMC en el gobierno se ha empezado a desmembrar. Cuando la Presidenta Municipal de Tlaquepaque necesitó el apoyo de Alfaro, el Alcalde de Guadalajara le dio la espalda. Algo difícil de entender, porque Enrique Alfaro no es un alcalde de Guadalajara, es un alcalde metropolitano: lo que hagan bien o mal le pega. Así como él tuvo a través de los medios la posibilidad de metropolizar la pasada elección, hoy su imagen se la están metropolizando negativamente. Tras la crisis que se vivió en Tlaquepaque, fue el Gobernador quien apoyó a María Elena Limón, por lo que ese municipio ya no debe verse como una extensión del alfarismo.

Compartir

Dejar un comentario

Something is wrong.
Instagram token error.