Alfaro, el peor de todos

23410
3
Compartir

Bruno Lopez-02-02Las encuestas de MURAL publicadas la semana pasada confirman la percepción generalizada: el Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, es el peor gobernante que tiene actualmente Movimiento Ciudadano en la Zona Metropolitana, pero además ¡es el peor Alcalde que ha tenido históricamente la ciudad!

El Alcalde de Guadalajara está reprobado por usar la nómina para pagar favores políticos; está reprobado por la condición en que están las calles de Guadalajara: llena de baches, con malos servicios de alumbrado público; está reprobado porque de su gobierno emana el tufo de la corrupción y los vínculos con el crimen organizado…

Así lo sostiene la encuesta de MURAL, en las que siempre he creído, si bien ahora se advierte una línea editorial tendiente a ver el vaso medio lleno cuando a todas luces está medio vacío. Pero más allá de lo que dice la encuesta, más allá de la crítica que le hagan los medios y la oposición, lo que realmente queda aquí de manifiesto es que ya están pasando factura el falso discurso de Alfaro y su incongruencia a la hora de gobernar.

Ni Ramiro Hernández; ni Jorge Aristóteles; ni Alfonso Petersen; ni Emilio González Márquez salieron peor evaluados que Enrique Alfaro cuando fueron Presidentes Municipales de Guadalajara. Y ahora, Enrique Alfaro hasta sale peor calificado que Pablo Lemus, María Elene Limón y Alberto Uribe, todos Acaldes metropolitanos de MC. Los números ahí están…

Como lo escribí recientemente en una columna, Enrique Alfaro tiene muy mala imagen entre los ciudadanos. Habla mal de él la vecina, el doctor, el taxista.

Hay una molestia generalizada por el cinismo con que se ha manejado.

La gente común, que no vive día a día la política local, ya advirtió el rosario de mentiras en el que está sustentado el proyecto del Alcalde de Guadalajara.

El problema de Alfaro es que tuvo un discurso para ganar, y ese discurso fue un discurso inteligente, oportuno y muy contundente al señalar los errores, las desviaciones y las debilidades en el ejercicio del poder del Gobierno Federal, del Gobierno Estatal y del Gobierno Municipal. Ese discurso le permitió ganar con una legitimidad muy importante el Ayuntamiento de Guadalajara, pero su discurso como gobernante ha cambiado.

El discurso que ahora utiliza Alfaro es el de la corrupción, el nepotismo, la soberbia, las relaciones inconfesables con personajes oscuros, el padrinazgo de ciertos actores políticos cuya única característica es haber hecho de la política negocios y más negocios. Hoy esa falta de congruencia ya la advirtió el ciudadano común, el que votó por él junto con toda su familia porque en algún momento representó una esperanza, un cambio.

Pero las expectativas que generó fueron muy altas.

Hoy, con tal de defender a sus amigos y su proyecto político, ha cambiado por un discurso que tolera la corrupción, los conflictos de intereses, la falta de resultados; su discurso es el de estar peleándose con el Gobernador, con los medios de comunicación, con los empresarios, con los propios Presidentes municipales que él llevo a esa responsabilidad.

Ha desdeñado el trabajo de María Elena Limón en Tlaquepaque y la dejó sola a pesar de que fue él quien la promovió para ese puesto y son ampliamente conocidos los celos que le genera Alberto Uribe, el Alcalde de Tlajomulco y el mejor evaluado de la zona metropolitana.

Hay que decirlo, el debilitamiento de Alfaro no viene desde el gobierno priista, donde no resaltan mucho liderazgos. El desmoronamiento de Alfaro viene desde sus propias actitudes. Sigue haciéndose la víctima con su discurso de oposición, pero ya es gobierno: sus acciones lejos de representar un cambio, asientan las encuestas, generan peores resultados que las pasadas administraciones.

Varela y Asociados y El Respetable publicaron varias encuestas que reprobaban a Enrique Alfaro como Presidente Municipal. Hoy la encuesta de MURAL dice que apenas la libra, pero arroja un dato muy importante: sale peor evaluado que todos los Alcaldes recientes que ha tenido Guadalajara, y sale abajo del resto de los Alcaldes metropolitanos de Movimiento Ciudadano. Es decir: Alfaro es el peor de todos…

EtiquetaBruno
Compartir

3 comments

  1. Jaime Ramírez Yáñez 3 octubre, 2016 at 18:40 Reply

    En un viejo chiste anticlerical se decía que cuando Jesús caminó en el mar, Judas se volteó con Pedro y le dijo: “ves Pedro, este es tan tonto que ni siquiera sabe nadar”.
    Creo que sobre el tema de Alfaro se pierde paulatinamente la perspectiva por el encono -legitimo y humano- pero encono al fin y al cabo. Así como Mural lo pone como el peor calificado de los presidentes de la ZMG, también lo ubica como el mejor posicionado, incluso arriba de Arturo Zamora y ni se diga de Almaguero o José María Martínez.
    Es una lástima que un medio -y más uno con gente altamente capaz en temas periódisticos, con una reputación sólida-, se pierda en personalizar su análisis, lo le quita fuerza y provoca que un contra ataque del aludido tenga mas efecto.
    El gobierno de Alfaro da para mucho. Hay bastantes elementosque hablan de un gobierno fallido. Enrique en una entrevista dijo que solo esparaba que los primeros tres meses fueran turbulentos y resulta que desde el arranque la turbulencia no lo ha abandonado.
    Alfaro jamás va a cambiar su rumbo -ni a sus funcionarios- por lo que le marquen un medio de comunicación, el que sea. El tiene su agenda, -iluminada, cuasi divina y dogmática- , y creen en ella totalmente, por ende, todo lo que hable mál o vaya en contra de sus propósitos lo va a descalificar y a rechazar. Venga de quien venga.
    Ante un estereotipo de estos -fenómeno no, porque en realidad Alfaro no ha hecho nada nuevo- los periodistas tienen que ir a los hechos, al fondo y no a las percepciones. Los medios tienen que hurgar, investigar y dar a conocer la realidad y frente a esta, ahi sí, ni Alfaro ni nadie tendrá nada que hacer.

  2. xl 10 diciembre, 2016 at 02:25 Reply

    Es muy sencillo el asunto. Cuando se llega al poder con una visión miope de la Ley, y se lanza contra el ciudadano de a píe, cualquier político la tiene complicada una vez que su “administración” concluye. Tomar al necesitado como bandera de campaña para después traicionarle, pues no es ético y la población no olvida. Usar de escalón el importante municipio de GDL para aspiraciones gubernamentales, no es ético. Y las personas lo saben y lo piensan. Me apena observar que no se crean condiciones de mejora en la sociedad y que por el contrarío se limitan.
    Piensen bien en el futuro ciudadanos.

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox