Alfaro, el peor de todos

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bruno-1Las encuestas de MURAL publicadas la semana pasada confirman la percepción generalizada: el Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, es el peor gobernante que tiene actualmente Movimiento Ciudadano en la Zona Metropolitana, pero además ¡es el peor Alcalde que ha tenido históricamente la ciudad!

El Alcalde de Guadalajara está reprobado por usar la nómina para pagar favores políticos; está reprobado por la condición en que están las calles de Guadalajara: llena de baches, con malos servicios de alumbrado público; está reprobado porque de su gobierno emana el tufo de la corrupción y los vínculos con el crimen organizado…

Así lo sostiene la encuesta de MURAL, en las que siempre he creído, si bien ahora se advierte una línea editorial tendiente a ver el vaso medio lleno cuando a todas luces está medio vacío. Pero más allá de lo que dice la encuesta, más allá de la crítica que le hagan los medios y la oposición, lo que realmente queda aquí de manifiesto es que ya están pasando factura el falso discurso de Alfaro y su incongruencia a la hora de gobernar.

Ni Ramiro Hernández; ni Jorge Aristóteles; ni Alfonso Petersen; ni Emilio González Márquez salieron peor evaluados que Enrique Alfaro cuando fueron Presidentes Municipales de Guadalajara. Y ahora, Enrique Alfaro hasta sale peor calificado que Pablo Lemus, María Elene Limón y Alberto Uribe, todos Acaldes metropolitanos de MC. Los números ahí están…

Como lo escribí recientemente en una columna, Enrique Alfaro tiene muy mala imagen entre los ciudadanos. Habla mal de él la vecina, el doctor, el taxista.

Hay una molestia generalizada por el cinismo con que se ha manejado.

La gente común, que no vive día a día la política local, ya advirtió el rosario de mentiras en el que está sustentado el proyecto del Alcalde de Guadalajara.

El problema de Alfaro es que tuvo un discurso para ganar, y ese discurso fue un discurso inteligente, oportuno y muy contundente al señalar los errores, las desviaciones y las debilidades en el ejercicio del poder del Gobierno Federal, del Gobierno Estatal y del Gobierno Municipal. Ese discurso le permitió ganar con una legitimidad muy importante el Ayuntamiento de Guadalajara, pero su discurso como gobernante ha cambiado.

El discurso que ahora utiliza Alfaro es el de la corrupción, el nepotismo, la soberbia, las relaciones inconfesables con personajes oscuros, el padrinazgo de ciertos actores políticos cuya única característica es haber hecho de la política negocios y más negocios. Hoy esa falta de congruencia ya la advirtió el ciudadano común, el que votó por él junto con toda su familia porque en algún momento representó una esperanza, un cambio.

Pero las expectativas que generó fueron muy altas.

Hoy, con tal de defender a sus amigos y su proyecto político, ha cambiado por un discurso que tolera la corrupción, los conflictos de intereses, la falta de resultados; su discurso es el de estar peleándose con el Gobernador, con los medios de comunicación, con los empresarios, con los propios Presidentes municipales que él llevo a esa responsabilidad.

Ha desdeñado el trabajo de María Elena Limón en Tlaquepaque y la dejó sola a pesar de que fue él quien la promovió para ese puesto y son ampliamente conocidos los celos que le genera Alberto Uribe, el Alcalde de Tlajomulco y el mejor evaluado de la zona metropolitana.

Hay que decirlo, el debilitamiento de Alfaro no viene desde el gobierno priista, donde no resaltan mucho liderazgos. El desmoronamiento de Alfaro viene desde sus propias actitudes. Sigue haciéndose la víctima con su discurso de oposición, pero ya es gobierno: sus acciones lejos de representar un cambio, asientan las encuestas, generan peores resultados que las pasadas administraciones.

Varela y Asociados y El Respetable publicaron varias encuestas que reprobaban a Enrique Alfaro como Presidente Municipal. Hoy la encuesta de MURAL dice que apenas la libra, pero arroja un dato muy importante: sale peor evaluado que todos los Alcaldes recientes que ha tenido Guadalajara, y sale abajo del resto de los Alcaldes metropolitanos de Movimiento Ciudadano. Es decir: Alfaro es el peor de todos…

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