Clinton y Trump llegan al primer debate presidencial

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Hillary Clinton y Donald Trump.

Hillary Clinton y Donald Trump.

EL RESULTADO DE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE 2016 EN ESTADOS UNIDOS PERMANECE INCIERTO

Hoy es el primer debate presidencial entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América. El resultado de la elección presidencial de 2016 permanece incierto, y las consecuencias de una victoria de Trump o de Clinton para México están por verse en una campaña en la que nuestro país ha ocupado un papel protagónico desde que el nefasto candidato republicano llamó “violadores” a los mexicanos, propuso construir un muro en la frontera, deportar a los inmigrantes ilegales y bloquear las remesas. Si bien el panorama con Clinton no es tan oscuro para México como con Trump, la victoria de la demócrata no sería para echar las campanas económicas al vuelo de este lado de la frontera.

No obstante que Hillary Clinton no ha tenido un discurso que marque una oposición directa a los inmigrantes mexicanos, su inclinación a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su oposición a la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), podrían tener implicaciones negativas para un país manufacturero, como México.

En cuanto a Trump, sus propuestas inconsistentes y vagas dificultan el análisis económico de lo que pasaría si ganara. Sin menoscabo de que sus planes lleguen a ser modificados por el Congreso, habría una disminución significativa en las exportaciones mexicanas y un golpe severo al Producto Interno Bruto (PIB).

Por otro lado, una victoria de Clinton significaría que México mantendría su status quo, pero cualquier oposición a los tratados comerciales existentes podría impactar el actual potencial de crecimiento económico de México.

En un escenario donde Trump llegara a ser presidente, los sectores que están más expuestos a un impacto negativo serían las manufacturas, los bienes raíces industriales y el consumo. Éste último sufriría un golpe directo si el republicano cumpliera su promesa de forzar a México a pagar por el muro fronterizo bloqueando todas las remesas que llegan del país vecino. Con ello se verían afectadas 6.5 millones de familias que dependen directamente de estas remesas, lo cual tendría el potencial de causar una recesión en el mediano o largo plazo. Sólo en 2015, México recibió 24,800 millones de dólares en remesas, equivalentes al 2% del PIB nacional. En la primera mitad de 2016, los ingresos por remesas superaron a lo obtenido por turismo y la venta de petróleo.

El consumo también se vería afectado por sus planes de deportar a 11 millones de inmigrantes ilegales, pues se incrementaría la tasa de desempleo en México con la llegada masiva de connacionales desocupados. El peso, por otro lado, ha sufrido una depreciación constante desde que Trump anunció sus intenciones para competir por la presidencia de Estados Unidos. Si bien no se puede concluir tajantemente que el peso mexicano se ha debilitado por Trump, sí existe evidencia de que puede estar relacionado con una creciente aversión global al riesgo que este personaje implica. Y es que la moneda nacional comenzó con una devaluación del 2% un mes después del lanzamiento de Trump, y desde entonces ha perdido ya un 27% de su valor, en una tendencia opuesta al resto de divisas latinoamericanas, que se han recuperado en los últimos meses.

Ahora bien, en el escenario donde Clinton sea la presidenta, las posturas sobre la relación con México no parecen indicar consecuencias alarmantes. No obstante, cualquier cambio en su posición sobre el libre comercio y específicamente el TLCAN, implicaría riesgos para el crecimiento de México, que ha sido sorprendentemente fuerte en el pasado, pese a las críticas.

Desde que el TLCAN fue firmado, el comercio entre los tres países participantes ha tenido un crecimiento constante, con excepción de 2009, año de la crisis financiera, y de 2015, año de la crisis del petróleo.

Mientras que 5.9 millones de empleos en Estados Unidos están expuestos al TLCAN, con California, Texas y Nueva York como los estados que más dependen laboralmente del Tratado, en México unos 200,000 empleos están relacionados con el comercio trilateral, principalmente la región del Bajío (centro-norte) se ha beneficiado de un aumento en empleos relacionados con las manufacturas.

Expertos aseguran que la volatilidad de los mercados y el daño que ha experimentado el valor del peso en los últimos trimestres no disminuirían aún si Clinton tuviera una ventaja clara; pero definitivamente la aversión al riesgo incrementaría la presión sobre el peso mexicano en caso de una victoria de Trump.

En cualquiera de los dos escenarios, los inversionistas que estarán mejor posicionados para enfrentar el futuro serán aquellos que generen una mejor rentabilidad en el flujo de caja, paguen mejores dividendos y tengan modelos de negocio genuinos que incluyan innovación o dominen en participación de mercado.

Ahora, pensando en el vecino país del norte, si bien los dos escenarios pintan consecuencias muy diferentes para México en el corto y el mediano plazo, para la economía estadounidense las diferencias no serían muy grandes en el largo plazo.

Según analistas, la diferencia en el crecimiento del PIB, que hoy es de 2.1% en el país vecino, con Trump bajaría a 1.7%, y con Clinton sería de 2.2%. En una proyección a diez años; el desempleo, que hoy es de 4.9%, con Trump crecería a 6.0% y con Clinton bajaría, pero sólo un 0.1% a 4.8%.  La proporción deuda/PIB, que hoy es de 84.8%, subiría con Trump a 90.5% y con Clinton bajaría, pero sólo hasta un 83.5% del PIB. Las políticas de Trump apuntan a aislar a la economía estadounidense del mundo; esto afectaría muchas variables de la economía y eventualmente impactarían al PIB del país.

Pero el escenario bajo una administración de la candidata demócrata no se presenta como un escenario idílico, de explosión de la prosperidad. Las propuestas de Clinton están más en línea con el actual marco legal y sugieren que sólo se puede esperar un modesto crecimiento de la economía.

En cualquiera que sea el contexto, nadie puede negar que la economía mexicana estar haciendo erupción y botando cenizas por el mundo entero. El desplome del peso es el peor de los últimos 25 años, y a cómo van las cosas ocurriendo; podría ser que el final del año 2016 tienda a niveles más bajos pudiendo depreciarse a 22 o 23 pesos por dólar.

Los precios del barril del petróleo, que en los últimos 24 meses tiene acostumbrado al planeta en pagar mucho menos por barril; les pasa factura a países petroleros como Venezuela, Arabia Saudita, Ecuador y por supuesto, México. Este último a través de PEMEX (que representa el 24% de los ingresos del sector público y 6% del PIB), que se utiliza como caja chica para atraer los dólares a la nación, siendo la pérdida de su valor una causa de la menor entrada de dicha divisa al país.

En México, los problemas domésticos no se pueden tapar con un dedo. Estos los debería de atender rápidamente el gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto, si quisiera mejorar la debilitada imagen que lo acompaña en lo que va del año. La popularidad del presidente ha caído a niveles muy preocupantes. Las cifras alarmantes le reflejan un 75% en desaprobación de la labor que ha realizado el mandatario, quien, con los casos de corrupción y desconfianza en la economía del país; no han podido revertir la imagen tan negativa que tiene la opinión pública sobre su gestión.

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El peso se ha devaluado frente al dólar.

La economía de México no despega para nada. El FMI ha “revisado” nuevamente sus pronósticos para el cierre del año, y lo “depreciaron” de un +3.3% hasta ahora un +2.6%. Lo que hace que los inversionistas empiecen a ver con recelo sus inversiones dentro del país, empezando a evaluar nuevas alternativas en otros mercados. Y para colmo de males, el presupuesto presentado para el año 2017, viene con sendos recortes importantes en el gasto público; que lejos de enviar un mensaje apaciguador y de prosperidad; la observación es que la economía nacional no crecerá mucho para el año venidero.

Pero como todo, en economía existen algunos protagonistas que salen ganando en esta pérdida del valor del peso mexicano frente al dólar. Se debe recordar que su principal socio comercial sigue siendo los Estados Unidos (80% de las exportaciones mexicanas) y al conseguir un peso abaratado, sus productos serán mucho más competitivos en el mercado internacional y logran ser los triunfadores de toda esta tormenta económica. Solo basta con observar el desempeño del primer semestre del año cuando el sector exportador (no-petrolero) y turismo muestran resultados positivos, siempre y cuando, las materias primas sean locales. El miedo que tiene ahora el país es que las calificadoras de riesgo lo empiecen a degradar “más de la cuenta”. Aunque este fenómeno del tipo de cambio podría ser meramente especulativo pues el Banco Central de México aún no ha intervenido de forma drástica en el mercado cambiario doméstico.

Ahora bien, si las fuerzas externas a quien es fácil culpar de todo el desastre económico que tenemos, pueden repercutir negativamente en la economía de México, debe ser nuestro propio país quien deba mejorar su situación interna para compensar dichos efectos contraproducentes, el problema es que no se ve ni voluntad, muchos menos capacidad para hacerlo.

Nunca antes el tipo de cambio había rebasado la marca de los 20 pesos en las ventanillas de los bancos y es posible que las cifras puedan empeorar en las próximas semanas, antes de la elección presidencial en Estados Unidos, aunque dicen los analistas, no se advierte que el dólar rompa la barrera de los 25 pesos, ¡por lo menos en lo que resta del año!

Las cifras sobre el precio del dólar no pueden ser más que desalentadoras para los mexicanos y todavía pueden empeorar en las próximas semanas. Esta es la primera vez, desde que se tiene recuerdo en la historia del tipo de cambio, en que la divisa estadounidense rompió la barrera de los 20 pesos.

La acelerada depreciación del peso, la moneda más líquida de entre las naciones emergentes, pues diariamente cambian de manos más de 135,000 millones de pesos en el mundo, tiene que ver con una serie de factores que se han confabulado en contra de la divisa azteca, desde el fenómeno Donald Trump, los altibajos en los precios del petróleo, el débil desempeño de la economía mexicana que advierten a la baja la calificación soberana del país, los efectos que provocó la decisión del Reino Unido para dejar la Unión Europea y la base de contribuyentes que todavía no termina de crecer en México para apuntalar las finanzas públicas.

El dólar tocó el pasado miércoles su cotización más elevada ante el peso mexicano, cuando se transó en 19.87 pesos al mayoreo. Pero el dólar al menudeo se ofertó hasta en los 20.27 pesos por billete.

La mala noticia es que el peso seguirá en zona de turbulencias. Se advierte que en la siguiente semana sea golpeado por factores como el resultado del primer debate que protagonizarán hoy los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump en Estados Unidos y la decisión que llegue a tomar el Banco de México sobre elevar o no aquí las tasas de interés para defender al peso.

Un respiro pudiera darse, si el grupo de naciones petroleras define ejecutar una serie de tácticas para mantener y paulatinamente ir provocando una elevación de los precios del petróleo, una acción que impulsa Arabia Saudita y que puede resultar beneficiando al crudo mexicano.

Tras la tormenta, ha habido algo de tensa calma, pues la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió que por el momento no subirá las tasas de interés, un factor que pesa sobre la cotización, pues los inversionistas suelen mover su dinero a donde se les ofrezca la mejor combinación de seguridad y ganancias; con lo que el dólar empezó a retroceder unos cuantos centavos, aunque las cotizaciones máximas aún se mantienen sobre los 20 pesos.

Sin embargo todo esto provocará aumentos en los precios, pero no generalizados, ni en la canasta básica, sino en ciertos sectores y sus productos, lo que estimulará una disminución en el poder adquisitivo de la población. Según especialistas, los productos del sector eléctrico, metal, mecánico, manufacturero y del calzado, serán algunos de los que sufrirán una presión en sus costos, lo que podría afectar los precios finales al consumidor. Como antecedente está que desde el año pasado se observó un incremento en los costos de producción de estos sectores, pues los precios de los insumos aumentaron y en algunos de los casos eso provocó que también subieran los precios al consumidor. Los incrementos el año pasado han sido desde el 5 hasta el 20 por ciento y en algunos casos de 50 por ciento, ahora se espera que haya más aumentos ya que la industria en el pasado no creció precios debido a la disminución en costo de energía, actualmente es más complicado, porque ya no existen esas condiciones.

El avance del dólar ha puesto en aprietos a las autoridades, no solo para tratar de evitar un contagio a la inflación y detener la salida de capitales, sino por poner en duda las estimaciones del Paquete Económico 2017, en especial rubros como el costo de la deuda. Para las estimaciones de finanzas públicas de 2017 Hacienda propuso un tipo de cambio promedio de 18.20 pesos por dólar, en medio de la caída acelerada que ha sufrido la moneda mexicana. Bajo esta estimación, la dependencia calcula que el costo financiero de la deuda (pago de intereses) aumentará 19% real frente a 2016, es decir 568,698 millones de pesos.

Otro sector prioritario que está siendo severamente impactado por el alza dólar es el de la salud y es que de enero del 2015 a septiembre de este año (de manera paralela a la sistemática depreciación del peso), el precio de los medicamentos genéricos nacionales acumula un incremento de 25%, que podría aumentar a 30% para lo que resta del año. Tomando únicamente los primeros nueve meses del 2016, el alza en el costo de los medicamentos genéricos ha sido de 10 por ciento. A pesar de que 80% del mercado genérico del país es de industria nacional, los incrementos se han presentado porque 98% de la materia prima para la elaboración de los medicamentos se compra en dólares.

Así pues, resumiendo, se puede concluir que son principalmente 5 los factores que han hecho que el peso de deprecie frente al dólar norteamericano: primero, la posibilidad de que Donald Trump gane las elecciones del 8 de noviembre, eso pone nervioso al mercado financiero, en especial luego de que el candidato republicano amenazara con reformar o sacar a su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y con la construcción de un muro fronterizo financiado con las remesas enviadas a México. Segundo,  la volatilidad que impera en el mercado internacional, sobre todo en el mercado del petróleo. El precio del petróleo se ha estabilizado alrededor de los 45 dólares por barril, pero las bajas en esta materia prima siguen causando aumentos en el tipo de cambio y viceversa. Cabe mencionar que la OPEP estima que los países no miembros aumenten su producción, lo cual seguirá presionando al precio a la baja. Tercera, el recorte al gasto propuesto en el Paquete Económico 2017, así como el cambio en la titularidad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) suman incertidumbre sobre la fortaleza de la moneda mexicana. Para nadie es un secreto que en México hay cuestionamientos por el manejo de la deuda pública, lo que a su vez provoca dudas sobre el manejo de finanzas en general. En la propuesta del paquete presupuestal 2017 que Hacienda entregó al Congreso para su aprobación se propone un recorte al gasto público de 239,700 millones de pesos frente a lo aprobado para 2016.

El gasto de sufrirá una reducción de 204,700 millones, de los cuales, 92% corresponde a inversión física; 4.6% a subsidios para los sectores social y privado, y para las entidades federativas y municipios; y 3.4% a inversión financiera. En los meses pasados, dos calificadoras bajaron la perspectiva de deuda soberana de México de estable a negativa, implicando vigilancia en torno al comportamiento de la deuda y déficit fiscal. Cuarta, los factores externos estructurales, ya que la pérdida de valor del peso frente a otras divisas internacionales no es nueva, sino que ha estado ocurriendo desde hace un par de años, debido a los eventos internacionales como la crisis en Grecia, la recesión en Brasil y la baja en el precio internacional del petróleo. Quinta, el temor de que la Fed eleve las tasas de interés, y es que aunque la Reserva Federal en Estados Unidos decidió este 22 de septiembre no elevar su tasa referencial, dejó abierta la posibilidad de un incremento antes de que termine el año. El Banco Central de Estados Unidos dijo en su comunicado de política monetaria que los riesgos de corto plazo para la economía parecen estar balanceados y que el argumento para un aumento en las tasas, desde el nivel actual de entre 0.25 y 0.50%, se ha fortalecido pero no está decidido aún. Las probabilidades de un alza en la reunión que concluye el 14 de diciembre son de 59.1%, por lo que las cosas para nosotros los mexicanos podrían lamentablemente ponerse peores.

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