“El Pistolas” y el miedo de la clase política

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Jonas-05El viernes 19 de agosto de 2016 el presidente municipal de Zapopan, Pablo Lemus Navarro, comentaba como quien no quiere la cosa: “hubo una detención importante en Bugambilias”. Dicho así, aquello no valía nada. Todos los días hay detenciones, e “importante” es un término relativo. Pero dos días después estalló la bomba: el detenido era Sergio Kurt Schmidt Sandoval, alias “El Pistolas” un “amigo de media Guadalajara”, como lo describiría después el ex diputado federal Abel Salgado Peña.

Y no miente.

Schmidt Sandoval puede ser fácilmente rastreado en Google hasta 12 años atrás. Aunque se trata de un personaje totalmente desconocido para la población, quien haya escalado en la política en la última década, al menos escuchó nombrarlo o lo vio en los sitios donde se toman decisiones y se distribuye el presupuesto público: oficinas gubernamentales, Palacio Legislativo, Palacio de Gobierno, presidencias municipales.

No es personaje de reflectores, pero se le relaciona con el ex gobernador Emilio González Márquez y varios de quienes fueron sus colaboradores más cercanos; su nombre se liga también con el del ex presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Eduardo Rosales Castellanos. En el Revolucionario Institucional (PRI) también goza de cercanía con muchos militantes encumbrados.

Pero a raíz de su detención y después de que el comisionado nacional de seguridad, Renato Sales Heredia, lo calificó públicamente como el operador financiero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el escándalo tocó especialmente al presidente de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, sobre todo por su condición de favorito en la carrera por la gubernatura que se definirá en 2018.

Y no es que se afirme que Alfaro Ramírez sea cómplice del detenido. No.

El punto es que se ignora hasta dónde puede haber llegado Schmidt Sandoval en la estructura de colaboradores cercanos del actual alcalde tapatío.

El primero en la lista es el jefe del gabinete municipal, Hugo Luna Vázquez, acusado por la ex regidora del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, Susana Mendoza Carreño, de haberla presionado y amenazado para que aprobara un presupuesto superior a seis millones de pesos para el proyecto Fandango, impulsado por Schmidt Sandoval. Quieran era presidente vallartense en ese momento, Ramón Demetrio Guerrero, había militado en Acción Nacional y pasó luego a Movimiento Ciudadano (MC), partido por el que ahora es diputado en el Congreso estatal.

Adicionalmente, el presunto colaborador del CJNG tuvo cercanía con la administración municipal que encabezó Enrique Alfaro en Tlajomulco de Zúñiga, y también con la posterior, que tuvo como presidente al ahora diputado Ismael del Toro Castro.

En unas pocas horas se supo también que el hijo de Schmidt Sandoval, Kurt Schmidt Díaz, había trabajado en el Ayuntamiento de Tlajomulco y actualmente era empleado en el Ayuntamiento de Guadalajara. A media semana, argumentando que el joven registraba algunas ausencias en su puesto de trabajo, el secretario general tapatío, Enrique Ibarra Pedroza, informó que había sido dado de baja y además pidió que las autoridades estatales dejen de utilizar políticamente la información sobre seguridad, pues su único fin es el de descalificar la candidatura y el trabajo de Enrique Alfaro.

Los análisis pasan ahora por el poder de presión que sobre la clase política jalisciense pueden ejercer ahora el Gobierno federal y la Procuraduría General de la República (PGR).

¿Qué declarará Schmidt Sandoval y a quién o quiénes denunciará?

Los políticos estatales, sobre todo quienes han estado cerca del poder, están nerviosos.

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