La mala imagen de Alfaro

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bruno-1Decía Alan Greenspan, ex Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que cuando quería saber cómo iba la economía de su país no recurría a la opinión de los especialistas, ni pedía informes a subalternos, ni tomaba en cuenta la posición del dólar en los mercados internacionales: mejor iba y se metía a una lavandería a escuchar hablar de la vida cotidiana…

I.- Tengo una vecina que trabaja en un hospital. Es profesionista, algo tiene que ver con sacar ecosonogramas. Hace algunas semanas se me acercó para preguntarme cómo se portaba su gato cuando ella estaba en el trabajo; y en el intercambio de impresiones, típico, empezamos a hablar de política. Me dijo que en su familia todos habían votado por Enrique Alfaro para que llegara a la Presidencia Municipal de Guadalajara. Antes votaban por el PAN, dijo, pero a instancias de su papá y después de un examen personal, al final todos consideraron que era la mejor opción. Para ser precisos dijo “el menos peor”. Por eso, toda la familia cruzó la boleta por Alfaro. “Pero mi papá está muy molesto; está muy encabronado, y yo y mis hermanos con él”, dijo. Mi vecina comenta que se sienten engañados. Que Alfaro ha resultado todo lo contrario a lo que ofreció en campaña. A pesar de que ella es una chica profesionista y con buen trabajo, dijo que no concebía cómo el Alcalde de Guadalajara había pisoteado a la gente humilde que vendía sus productos en el centro de la ciudad. Yo sólo la escuché, atento, porque se me hizo muy interesante su punto de vista…

II.- Hace poco tiempo fui a hacerme una revisión de rutina para ver cómo andaba de salud. El doctor que me atendió fue muy atento, se dio todo el tiempo del mundo para explicarme cómo funcionaba el colesterol y los triglicéridos en el cuerpo. Los doctores siempre se ven sanos física y emocionalmente. Hablaba con mucha parsimonia sobre los asuntos en los cuales él es un especialista. En un momento dado de la plática, empezó a hablar de política, y por supuesto que el tema fue el Alcalde de Guadalajara. “Al final salió peor que los de antes”, me dijo muy solemne. Dudo mucho que el doctor sea de los que sigue día a día los temas políticos de la ciudad, pero me enumeró una serie de noticias que le molestaban: la remodelación de La Minerva; el escándalo de Hugo Luna, Jefe de Gabinete, diciendo que podía linchar magistrados si estaban en su contra… La verdad es que me sorprendió que una persona tan parsimoniosa y reservada se expresara de esa manera de Alfaro. Un doctor que vive la política desde lejos, sin ningún interés particular, tenía una radiografía por demás negativa del actual del Alcalde de Guadalajara…

III.- Me subo a un Uber para ir a un evento y no batallar luego con estacionamiento para mi automóvil. Los taxistas, lo saben muchos, son un extraordinario termómetro de la opinión pública. La gente se sube y les platica su vida, se quejan de sus aventuras cotidianas, conocen una y mil historias urbanas. Esta vez yo le pregunto al taxista cómo siente el cambio de autoridades en la ciudad. “¿Siente que hubo un cambio verdadero ahora con Enrique Alfaro?”, le pregunto. El taxista se expresa violentamente: “¡Nunca habíamos estado tan mal!; nunca habíamos visto tanto cinismo, tanto atropello contra la gente que menos tiene. Las calles nunca habían estado tan mal, la ciudad nunca había tenido tantos baches. Ya no se puede transitar sin caer en hoyos cada cinco minutos”, me dijo. El taxista dijo que se sentía engañado, que su gremio se sentía engañado, y que muchos de sus clientes tenían el mismo sentir…

IV.- Esperando a una persona en un café, escucho una conversación entre tres mujeres en la mesa de al lado. “La verdad es que estoy sorprendida por tanto cinismo. Se vendieron como algo que no son. El problema es que todos creímos que iba a ser diferente”, dijo una chava. “Qué maldito ese Alfaro. A los que menos tienen son a los que se está fregando. Salió peor que los del PRI y el PAN”, le respondía su amiga.

V.- Por supuesto, hay gente que se expresan bien de Alfaro, si bien han sido los menos, por no decir que son la excepción. Una colaboradora del periódico es una señora de coto. Viste bien, trae su camioneta de señora de coto, usa perfumes y ropa de marca. “Bruno, ya no hables tan mal de Alfaro”, me dice. “A mí me cae bien. Yo iba a las pláticas con su esposa Lorena cuando Alfaro quería ser Presidente y la verdad es que son muy accesibles”, me ha dicho en más de una ocasión la señora que vive en Zapopan. También un chavo me dijo: “cerca de mi casa arreglaron un parque y una unidad deportiva. Tenían mucho tiempo que no nos ponían atención”.

VI.- En la encuesta que Varela y Asociados y El Respetable hicieron hace dos meses en Guadalajara, el Gobierno de Enrique Alfaro sale muy mal evaluado. Los tapatíos no sólo reprobaron su gobierno, sino que además no le dieron su voto de confianza para ganar un referéndum. Ahí están los números, no es el recuento de anécdotas o puntos de vista escuchados al pasar. Alfaro tiene muy mala imagen. Sólo hay que meterse a una lavandería a escuchar…

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