Ni cambio ni deslinde, en Jalisco todo es continuidad

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Gabriel Torres-09Con la alternancia en el gobierno, el electorado votó por una cambio, por un deslinde, por un nuevo rumbo… por eso perdió el PAN y ganó el PRI. Todos los días, para la tribuna, se observan muchos diferendos. Las redes sociales de tricolores y naranjas se desencuentran cada día. Pero en la corrupción, no sólo no hay cambio, hay continuidad. Veamos.

En Chalacatepec, donde independientemente del desarrollo, Ipejal evidentemente compró a sobre precio los terrenos, para validar así un gran fraude, el gobierno priista no hizo ningún deslinde. Con el argumento que ya tienen los terrenos la plusvalía que marcó la operación, el gobierno de alternancia tomó su parte del negocio e ignoró por completo el gran fraude cometido entre Rasaland y el Ipejal, con el dinero de las pensiones y jubilaciones de los trabajadores de Jalisco. 

También terminaron por avalar la construcción ilegal y fraudulenta de las Villas Panamericanas, con dinero de IPROVIDE e Ipejal. Basados en el principio de “hechos consumados” (cómo vamos a derrumbar lo que ya hicieron), de ahí se valen para legalizar edificios que violan los planes parciales de desarrollo, también es argumento para dar por buena la construcción ilegal y a sobre precio del Estadio de Atletismo, de las Villas Panamericanas o de la Ciudad Judicial.

Todos fraudes, delitos, trasgresiones a las normas que son finalmente convalidados porque no hay autoridad capaz de sancionar nada.

La complicidad es el mejor camino para salirle al paso a la voracidad de los empresarios que hacen negocios “al estilo Jalisco”, esos donde pierde el gobierno para que ganen los “audaces” empresarios del moche.

Igual ocurrió cuando la fracción de regidores del PRI avaló el polémico desarrollo Iconia, dónde una empresa que ha incumplido reiteradamente, por ocho años consecutivos, logró la confianza del PRI para construir Iconia en la Barranca (los regidores del PRI votaron ciegos y sordos de complicidad).

Obvio, a cambio de su parte en el negocio (La Arena).

Así que ni deslinde, ni sanciones. Nada.

En lo que respecta a los dos magistrados corruptos del Tribunal de lo Administrativo del Estado (TAE), tuvo que ser el alcalde de Zapopan y el de Guadalajara los que salieran a iniciar un necesario juicio político contra al menos unos de ellos. El partido del gobierno en silencio, sin fijar postura sobre la necesidad de castigar ejemplarmente a quienes han convertido a ese Tribunal en el enemigo público de la ciudad.

Ante la falta de averiguaciones y sanciones (siempre con el pretexto de “lo jurídico”), los principales protagonistas del sexenio de la corrupción ya se preparan para regresar todos al poder, cobijados ahora por una expresión política emergente. Mientras tanto, el gobierno de alternancia no sólo no acredita combatir la corrupción, en su haber está continuar con todos los grandes fraudes cometidos, sin aplicar deslinde ni castigo.

Lejos de marcar un cambio, son hoy por hoy el testimonio más fehaciente de la continuidad de la corrupción que inició en la peor época de la era panista. 

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