Jóvenes, prueba de fuego para EPN

Compartir

Jonas-05El presidente Enrique Peña Nieto presentará este 1 de septiembre su cuarto informe de gobierno. Los spots ya circulan en todos los medios de comunicación del país y el mandatario insiste, de entrada, en la urgencia de dar más importancia a las buenas noticias en lugar de las negativas: “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”… una estrategia de comunicación que ya mostró su nula efectividad desde que la oficina de la Presidencia presentó aquel spot que sentenciaba “ya chole con tus quejas”.

La política de comunicación de la administración peñanietista ha sido errática, deficiente y, además, ofensiva para millones de mexicanos que la repudiaron y la hicieron objeto de burlas. Sólo en los tres primeros años de su gobierno, el actual presidente impuso una marca histórica al destinar más de 19 mil millones de pesos del presupuesto público a publicidad oficial. Ni siquiera ese gasto descomunal ha impedido que la imagen presidencial se devalúe permanentemente.

Los asesores de imagen y los diseñadores del IV Informe trabajan a marchas forzadas para detener la caída de la popularidad del que fue considerado “candidato de la televisión”. A unos días de que acabara el mes de agosto, la organización civil Opciona presentó un estudio de medición de la percepción pública denominado “corruptómetro”, donde el presidente del país fue vapuleado: 72% de los mexicanos –afirma Opciona– considera que el mandatario es corrupto. Ningún otro político posicionado a nivel nacional está en esa situación.

¿Cuál es el cambio en el formato del informe en medio de la nueva polémica nacional por la denuncia de plagio de la tesis del presidente cuando era estudiante de la Universidad Panamericana y se graduó como licenciado en Derecho? Dialogar con un grupo de jóvenes.

El vocero del presidente, Eduardo Sánchez Hernández, asegura que los jóvenes elegidos tendrán oportunidad de cuestionar a Enrique Peña Nieto con total libertad y “no hay tema vetado”. El único requisito que se les impondrá es que sean breves para permitir la participación de otros. Entre los elegidos, dice el vocero, están jóvenes de todo el país que han destacado por su desempeño en la academia, en las artes, en la participación cívica y otras disciplinas.

Reitera, ante la inmediata sospecha de que será un grupo manipulado, que podrán abordar cualquier asunto.

En condiciones normales, ese diálogo sería pan comido para cualquier político con unos pocos años de experiencia en el contacto con auditorios numerosos, pero si los jóvenes que le pongan enfrente a Peña Nieto representan verdaderamente el sentir de este grupo de población, el evento será una prueba de fuego para el presidente.

Desde que era candidato, el político mexiquense ha encontrado en los auditorios juveniles un obstáculo enorme. Con ellos no le ha dado resultados su manejo tradicional de discurso acartonado, distante, plagado de promesas y visiones forzadamente optimistas.

Le atribuyen a Albert Einstein la afirmación de que no puede haber resultados diferentes si se hacen las mismas cosas. Quizá los estrategas del presidente hayan entendido por fin el mensaje, pero el cambio debe ser más profundo. De inicio, ya es llamativo que el presidente salga de su cápsula protectora y se exponga. Lo que venga después dependerá en buena medida de que las modificaciones en el comportamiento de la administración federal sean rápidas y verdaderas, no sólo verbales, como la petición de un perdón que nadie creyó.

Peña Nieto será puesto, otra vez, a prueba.

EtiquetaJonás
Compartir

Dejar un comentario