Godoy, un telenovelón…

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Todos los políticos son cercanos a Alonso Godoy.

¿CÓMO OCURRIÓ ESE REPENTINO CAMBIO DE ACTITUD PARA CONSENSAR LA SALIDA DE ALONSO GODOY, EL AMIGO DE TODOS LOS POLÍTICOS?

Hace un par de meses, los principales actores de Movimiento Ciudadano en Jalisco coincidían en que no había condiciones para la salida de Alonso Godoy Pelayo. Y no se referían a la cercanía que el auditor superior ha tenido con muchos de ellos, sino a la imposibilidad de que existiera un acuerdo sobre quién debía ocupar ese cargo.

La relación de Godoy Pelayo con la mayoría de los políticos en Jalisco siempre ha sido sin sobresaltos. Incluso, el funcionario la ha trasladado al ámbito de la vida social, con reuniones en su casa a las que asisten muchos de los hombres a quienes revisa el gasto público. Claro, él es bien correspondido invitado también a las tertulias de los políticos.

Por eso sorprendió que en las últimas semanas su situación cambiara y se alcanzara el consenso, al menos mediático, para anunciar su inminente salida de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ), en la que permanece desde que el organismo fue creado.

¿Qué fue lo que motivó el cambio? El diputado independiente Pedro Kumamoto Aguilar es hasta ahora el único que ha cuestionado este punto. Asegura que pudiera tratarse de un acuerdo entre las principales fuerzas políticas en el estado y el propio auditor, para facilitar su salida.

La reacción de Alonso Godoy ha sido tranquila, si tomamos en cuenta la forma en que siempre ha actuado, defendiendo su coto en la fiscalización de Jalisco con uñas y dientes. Cada vez que ha habido un intento de removerlo del cargo, ha acudido a las instancias políticas y legales para frenarlo. Su mejor arma siempre ha sido la información que posee, al revisar el gasto público de la entidad.

Pero ahora no. Su respuesta fue que no importaba que no quisieran ratificarlo, porque él no tenía entre sus planes buscar reelegirse como auditor, cuando el último día de diciembre de este año finalice su encargo. Su mensaje, difundido principalmente por una red que ha tejido también entre algunos representantes de medios de comunicación, ha incluido una lista de autoelogios a su trabajo.

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El nuevo edificio de la ASEJ.

Godoy Pelayo ha sido un hombre polémico desde que llegó al cargo. Para nombrarlo, los diputados locales torcieron la convocatoria en la que se marcaba que los candidatos a auditor debían ser evaluados por instituciones de educación. Los legisladores, en 2004, decidieron hacer ellos el examen, en el que afirmaron el único que aprobó fue Alonso Godoy.

Además, Alonso Godoy ha sido protagonista de escándalos, como los 9.8 millones de pesos adicionales a su salario que le fueron entregados por diputados de la LVIII Legislatura, sin que existiera una justificación. La defensa de esos cobros por parte de Godoy ha sido solo verbal y nunca ha mostrado un documento que acredite que ese dinero lo ganó legalmente.

Lo mismo sucede con los cinco millones de pesos que le fueron entregados a su suegro, Alfredo Vargas Padilla. Las versiones de ese pago han sido diversas, pero nunca se mostró un contrato que pudiera acreditar que el familiar del auditor haya prestado algún servicio al Congreso del Estado. Además, ese dinero salió de la Auditoría, pues Alonso Godoy le había regalado a los diputados 30 millones de pesos, de donde tomaron los cinco millones para entregarlos al papá de la esposa del auditor.

El auditor superior compró además un terreno a sobreprecio para la construcción de su nueva sede. Esto es fácil de probar. Alonso Godoy conocía al primer dueño de ese predio, porque le rentaba una parte del mismo para usarlo como estacionamiento. Ese particular vendió el terreno en 39 millones de pesos a una empresa y, unos meses después, Alonso Godoy lo compró a los nuevos propietarios en 69 millones de pesos. La triangulación es evidente y está documentada en el Registro Público de la Propiedad.

El trabajo de fiscalización en el estado ha sido limitado, siempre con el argumento de la falta de recursos. Cada año, la Auditoría Superior aprueba una pequeña lista de entes a revisar. Expertos calculan que en Jalisco se revisaría apenas alrededor de 2 por ciento del gasto público, por el esquema que maneja la ASEJ.

Y mientras no ha tenido recursos para aumentar su responsabilidad de auditar, Alonso Godoy se gastó más de 300 millones de pesos en la construcción del edificio sede de la Auditoría.

A lo anterior se suma el deficiente trabajo de fiscalización. A lo largo de todas las legislaturas que han trabajado con Alonso Godoy, la devolución de las cuentas públicas al órgano fiscalizador, para que las vuelva a revisar, es constante. Los diputados que respaldan con sus declaraciones al auditor superior, en la práctica han dejado manifiesta su desconfianza.

La defensa de Alonso Godoy en ese punto es que quienes emiten la resolución final de las auditorías son los diputados. Sin embargo, en la reforma que dio autonomía a la Auditoría Superior se decidió eliminar la posibilidad para que los diputados metieran mano en la revisión de las cuentas públicas, ante las versiones que había de “lavado” de las mismas en el Congreso del Estado. Esa posibilidad de hacerlo se transfirió a la Auditoría Superior.

Lo anterior ha significado que las cuentas públicas de aquellos políticos que respaldan a Alonso Godoy siempre han salida sin cargos. En cambio, los señalamientos siempre han ido contra alcaldes indefensos o contra quienes no tienen respaldo político o tienen a algún enemigo con poder.

La penúltima reforma en materia de transparencia estableció que la responsabilidad de publicar información sobre la fiscalización era del Congreso del Estado. Esta situación permitió al auditor nadar en la opacidad durante varios años, pues asumió que no era sujeto obligado.

El argumento de Alonso Godoy para no transparentar la información de las cuentas públicas era que en la ley la obligación era del Congreso. Por su parte, los diputados señalaban que no podían transparentar la información porque ésta se encontraba en poder del auditor superior.

La laguna legal se corrigió en la última reforma, incluyendo a la Auditoría Superior de manera expresa como ente obligado, además de señalar puntualmente la información sobre fiscalización que debía dar a conocer. La transparencia podría permitir revisar el trabajo de Alonso Godoy. Sin embargo, en la página web aparece la leyenda “no aplica” con una explicación legaloide sobre por qué no se transparenta.

La lista de señalamientos que ha habido contra Alonso Godoy es larga, pero no ha sido el argumento de la nueva postura para dejarlo fuera. Los diputados locales han defendido la actuación del auditor asegurando que no podrá quedarse porque “los ciclos” se cumplen. Así, sin la menor explicación, dejando claro que no quieren incomodarlo.

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