El sacrificio de Bernie Sanders

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El video producido por Vice News no dura siquiera el minuto, pero las imágenes son tan contundentes que muestran con claridad la tristeza y la desazón que alcanzó a miles de simpatizantes del aspirante presidencial Bernie Sanders cuando les pide sumarse y votar por Hillary Clinton.

El hecho ocurrió el lunes 25 de julio en la Convención Nacional Demócrata donde este partido eligió como su candidata presidencial a la ex primera dama Hillary Clinton. Como saben, Bernie Sanders peleaba esa misma candidatura.

Lo hizo con una de las plataformas políticas más radicales y sensatas que se han presentado en Estados Unidos. Esa plataforma, y un discurso claro y sencillo que cuestionaba los poderes establecidos, le hicieron ganar millones de adeptos, especialmente entre los jóvenes estadounidenses.

Su campaña volvió a interesar a la participación política a millones de personas que están hartos y molestos con la política tradicional controlada por los partidos Republicano y Demócrata.

Pero a Sanders no le alcanzaron los delegados ganados, en buena medida por la impresionante maquinaria político-electoral que controlan los Clinton en el Partido Demócrata, financiada profusamente por grandes empresarios y compañías, muchas de ellas de las altas finanzas de Wall Street.

Sanders tuvo la posibilidad de llegar hasta el final, incluso postulándose como candidato independiente, pero el temor de que esto pudiera hacer ganar a Donald Trump lo hizo declinar a favor de Hillary Clinton.

El video de Vice que mencioné muestra a decenas de sus seguidores, tanto mujeres como hombres, llorando y manifestando su inconformidad con dicha decisión.

Las palabras de Sanders de que Hillary recupera muchas de sus propuestas en el programa electoral no logró convencerlos ni tranquilizarlos.

Sus lágrimas no son sólo de tristeza, son también de impotencia y dolor al saber que se les pide sacrificar sus ideas y posturas éticas y su proyecto político de cambio para sumarse al proyecto de una candidata a la que ven como corrupta, rendida a los intereses de Wall Street que la mayoría de ellos repudia.

Esta renuncia de Sanders, y el sacrificio de sus seguidores en el altar del bipartidismo estadounidense, muestra muy bien los límites que el sistema liberal capitalista impone para transformarse desde dentro: no se puede. Los muros no caen desde dentro.

El sacrificio de Sanders muestra la imposibilidad de penetrar las maquinarias político-electorales de la clase dominante que monopoliza la representación política y el acceso a los cargos de los poderes públicos, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

Y muestra también con claridad que en este sistema político y en estas reglas del juego, importa más el pragmatismo y la ganancia electoral del momento, que mantenerse en una postura ética, fiel a los principios. Se trata de la vieja disputa entre los medios y los fines.

Al sistema liberal capitalista le interesan los fines, no le importan los medios que se utilicen para alcanzarlos. Y eso es lo que lo tiene podrido hasta la médula.

Sí, Sanders hizo lo correcto en el cálculo del juego electoral del momento: ceder su candidatura para impedir que gane Trump. Pero incluso si eso se logra, ayudará a ganar la presidencia a una política del sistema, llena de compromisos, acusada de manejos irregulares y sin el menor asomo de ética.

Pero al ceder, les pide a sus seguidores, que lo veían como una posibilidad de cambio del sistema, ceder sus principios éticos a un partido que tiene formas de hacer política que repudian.

Con este gesto de ceder su candidatura Sanders no hace sólo un sacrificio personal; en realidad sacrifica a sus seguidores ante el altar del sistema político liberal capitalista de Estados Unidos controlado por un bipartidismo que son las dos caras de la misma moneda: la moneda del control y la dominación política en ese país y en el mundo donde son hegemónicos.

En lugar de dar una última decisión de dignidad y ética, Sanders decidió sacrificar a sus seguidores, mandando un mensaje: no se puede luchar contra el sistema, hay que unirse a él. Terrible mensaje.

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