Los frentes abiertos

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Jonas-05El presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, mantiene abiertos demasiados frentes de quehacer político. No es cuestión de plantear aquí una duda razonable sobre su capacidad para resolverlos, pero como él mismo citó hace algunas semanas a propósito de los múltiples cargos que ostenta Francisco Ayón López (Secretario de Educación, entre otras cosas), eso puede “ser absurdo”.

Hagamos cuentas cortas con unos pocos, pero muy representativos ejemplos.

Apenas para concluir la segunda quincena de julio, el alcalde anunció una estrategia legal para quitarle a Metro Meters la concesión de los parquímetros en Guadalajara. En el universo de cuestiones que interesan en la capital de Jalisco ésta puede parecer pequeña, pero no es nada menor que esta empresa esté dejando de entregarle al erario, por negligencia o porque literalmente se los roban –eso tendrá que comprobarse– más de 200 millones de pesos por año. Los argumentos de Alfaro suenan totalmente lógicos, pero será natural que los acusados seguramente se defenderán en tribunales y ante la opinión pública.

Está después el proyecto para Huentitán. En una zona muy grande, y después de años de ser engañados es natural que los habitantes reciban con desconfianza el anuncio. Luego está el hecho de tales desarrollos mueven miles de millones de pesos. Es negocio. Todos querrán las mejores condiciones. Por eso la polémica apenas empieza y Alfaro Ramírez ya lanza algunas declaraciones en las que es notoria su molestia.

Imposible ignorar, además, los numerosos casos ya documentados y todavía en proceso de investigación, de los constructores y desarrolladores que violaron la reglamentación de desarrollo urbano y construyeron fuera de norma. A todos y cada uno les aplicarán, dijeron, sanciones millonarias o tendrán que demoler. La síndico, Bárbara Casillas, ya aclaró con lujo de detalle que los recursos recibidos por esa vía se destinarán a obras para mitigar los impactos múltiples, por ejemplo en infraestructura vial o de drenaje, pero la verdad es que eso tomaría años e implicaría una herencia para futuras administraciones que no le darían seguimiento por más documentos firmados que dejen en archivo. Por eso, los colonos organizados no están de acuerdo con el proyecto alfarista e insisten en que se trata de una traición, de legalizar lo ilegal; su exigencia es aplicar la ley y demoler.

Aunque sea en cinco renglones, hay que recordar el proyecto de restauración de La Minerva.

Pareciera que ya está todo claro, pero existen argumentos reglamentarios utilizados por la Secretaría de Cultura del Estado que motivan su rechazo. Por decir lo menos, ya van retrasados en el calendario y aunque se trate de uno solo de los muchos monumentos que requieren atención de la autoridad, también es foco de controversia.

Y qué decir de la inseguridad. Por más coordinación que presumen el comisario Salvador Caro y el fiscal Eduardo Almaguer, lo visible son las críticas que se lanzan mutuamente, y en las que interviene incluso el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval. En tanto, las cifras de delitos del fuero común e incluso de delitos de alto impacto, se mantienen o crecen. ¿Qué ha ocurrido con el censo de narcotienditas entregado por el comisario a la Fiscalía Central?

En estos y otros tantos asuntos que quedan entre líneas, hay un contexto obligado a considerar: las elecciones 2018 por la gubernatura y la confrontación política entre PRI y Movimiento Ciudadano. Eso no desaparecerá.

Por eso no conviene abrir más frentes de combate.

Gobernar no es una campaña política.

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