Los caminos de Pensiones

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Sonia Serano-04En la más reciente reunión del Consejo Directivo del Instituto de Pensiones del Estado (Ipejal), se aceptaron todas las peticiones que hizo el representante del Ayuntamiento de Guadalajara sobre las inversiones y situación financiera del organismo. Sin embargo, de cara a la opinión pública y a los trabajadores, sigue sin aclararse cuál será el camino que se seguirá.

Hay dos puntos que recientemente surgieron y que dejaron al descubierto los problemas que los fondos de los burócratas en el estado podrían enfrentar: la inversión de más de 600 millones de pesos en la empresa española Abengoa, que parecen difíciles de recuperar, y el estudio actuarial de la consultora Farell, que arroja con déficit millonario y la posibilidad de tener problemas de pago a un mediano plazo.

Ante esa situación, el presidente municipal Enrique Alfaro Ramírez anunció su presencia en la siguiente reunión que celebrara el Consejo Directivo, para verificar lo que sucedía con el manejo de Pensiones. Esto no fue posible, pues del organismo le aclararon que sólo tiene derecho a un asiento y que, en todo caso, tenía que sustituir a su representante, el tesorero Juan Partida, en un trámite que no se había hecho.

Así, fue finalmente Partida quien llevó los planteamientos del municipio a la sesión, celebrada a puerta cerrada, no sólo del salón donde se llevó a cabo, sino incluso impidiendo el paso a los medios de comunicación al edificio del Ipejal.

En el caso de Abengoa, las autoridades han dado información inexacta sobre lo que sucede. Por ejemplo, dijeron que la empresa tenía un capital de 137 millones de euros para hacer frente a sus compromisos; sin embargo, en realidad se trata de un crédito que solicitó para cubrir su gasto corriente durante el proceso de concurso que lleva, para evitar la quiebra. Además, publicaciones españolas aseguran que esos recursos sólo alcanzarían para cubrir nómina y gastos hasta el mes de junio.

A lo anterior se suma que la empresa enfrenta embargos por ese crédito y por tres demandas mercantiles. Las deudas de Abengoa hasta diciembre del año pasado superaban los nueve mil millones de euros y los cuatro grandes proyectos que tiene en México ni siquiera han empezado. Como consecuencia, en noviembre de 2015 dejó de pagar intereses a quienes compraron certificados bursátiles, entre los que está el Ipejal; unos días después también anunció que no cubriría el capital.

Todos los bonos en los que Ipejal invirtió, han registrado vencimientos de intereses y de capital.

Por otra parte, el estudio actuarial de Farell advierte que si se traen a valores presentes todos los activos del instituto, contra sus adeudos y pagos, tiene un déficit superior a los 57 mil millones de pesos. Esto significa que si no se toman medidas, a partir del año 2029 comenzarán a tener problemas de pago. Este plazo, en un sistema pensionario, sí es una situación grave.

Por todo esto, es evidente que el organismo tendrá que presentar en un corto plazo su plan de medidas a tomar. En el caso de Abengoa, de manera inexplicable se ha negado a sumarse a las acciones legales en contra de la empresa española. En cuanto a sus finanzas, es evidente que tienen que revisarse los esquemas de pago y la recuperación de recursos.

Hasta ahora, en principio en ninguno de los dos temas hubo transparencia, aunque una vez que la información comenzó a conocerse se ha ido abriendo. Lo que sigue, es que se informe las medidas que se tomarán y, si hay pérdidas, si se fincarán responsabilidades.

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