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2016-07-03
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Caro contra el narcomenudeo

Durante años he escuchado las quejas desesperadas de muchas personas que soportan la desgracia de tener a un narcomenudista por vecino. Con el paso de los días el delincuente se convierte, literalmente, en dueño del barrio: administra la violencia, decide a qué horas se puede estar o no en la calle, crea complicidades que atienden... Read More

Jonas-05Durante años he escuchado las quejas desesperadas de muchas personas que soportan la desgracia de tener a un narcomenudista por vecino. Con el paso de los días el delincuente se convierte, literalmente, en dueño del barrio: administra la violencia, decide a qué horas se puede estar o no en la calle, crea complicidades que atienden sólo a sus intereses delictivos y lo que es peor, elimina la confianza entre todos… nunca puedes tener seguridad de que una queja o una denuncia vaya a ser delatada y entonces el narco te atacará a ti o a tus familiares.

Naturalmente, el narcomenudista nunca actúa solo: recluta a sus espías e incondicionales y casi siempre corrompe a policías municipales que acuden periódicamente a recoger el pago de por su “protección” y su silencio.

Esto ha ocurrido desde siempre. Es un modelo que se reproduce en todas las ciudades del país.

Por eso a los habitantes de estos barrios les parecen tan lejanos e ineficaces los grandes operativos de la Policía Federal y el Ejército (o la Marina) que atacan a los grandes capos, a los narcotraficantes afamados que dirigen a los cárteles. Por eso también, la gente está convencida de que la impunidad es permanente, de que detrás de los operativos, en realidad lo que impera son los pactos entre “el gobierno” y los narcos.

La raíz de todo esto es relativamente simple: el narcomenudista de barrio, como un eslabón más en una larga cadena de la que se desconoce el tamaño, mantiene vivo el esquema criminal. Aunque apresen al “Chapo” Guzmán y a todos los capos, la venta en pequeño que lo corrompe todo y destruye el tejido social a nivel de barrios y colonias, es la fuente de recursos que eterniza la drogadicción, la corrupción y la violencia.

Esto lo han sabido desde siempre quienes encabezan las policías municipales, y su tarea está permanentemente enfrentada a otro dilema: los delitos relacionados con la venta de droga son del fuero federal, de manera que junto con la capacidad de corrupción de los narcomenudistas, es muy fuerte la tentación de dejar la tarea para que sea atendida por autoridades federales, en concreto la Procuraduría General de la República.

Así, el combate al narcomenudeo se asemeja al mito de Sísifo, castigado con la tarea de empujar una roca cuesta arriba, para que ésta rodara hasta abajo cuando estaba a punto de llegar a la cima de la montaña. Y otra vez a empezar.

Atrapado en este acertijo sin solución, el comisario de la Policía de Guadalajara, Salvador Caro Cabrera, acaba de tomar una estrategia novedosa: anunció públicamente la entrega de un censo de 204 puntos de narcomenudeo a la Fiscalía General de Jalisco.

Imposible saber si estos dos centenares de narcotiendas son todas las que hay en el municipio de Guadalajara, pero Caro Cabrera es el primero que lo revela en público, porque estas listas las han tenido también desde hace años los responsables de las policías en toda el Área Conurbada de  Guadalajara… y seguro las ha conocido también la Fiscalía y antes de que existiera ésta, la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Es evidente que al hacer esto, el comisario tapatío le pasa la responsabilidad a la Fiscalía que encabeza Eduardo Almaguer Ramírez.

Sería ingenuo no considerar que ambos están enfrentados por su rivalidad política (PRI vs. Movimiento Ciudadano) y sus proyectos políticos personales.

Pero por encima de eso, Almaguer no podrá ignorar el listado que le entregaron y deberá operar como aliado de la Policía de Guadalajara.

Ahora, una de sus primeras tareas será sumar a la estrategia a la Procuraduría General de la República, que seguro tiene lista propia de las narcotiendas en toda la ciudad.

¿Por fin llevarán la roca hasta la cima?

Periodista, editorialista y conductor en Ocho TV y Radio Metrópoli. Politólogo y abogado.
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