Hasta Peña Nieto entiende

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Ruben MartinToda la justificación para imponer las políticas neoliberales de control y flexibilización de la mano de obra, desregulación, privatizaciones, e incentivos a las inversiones privadas impuestas en el país desde hace 30 años se basaba en el argumento de que las medidas eran dolorosas pero necesarias: a cambio de las afectaciones que acarrearían dichas políticas, el país tendría economía en crecimiento, inversiones, empleos, salarios al alza, por lo que de nuevo se estaría camino del progreso y el desarrollo.

Tres décadas después el saldo no podría ser peor. No crean a los críticos del capitalismo neoliberal; créanle a los organismos que propician dicho capitalismo. Acaban de publicarse las recientes cifras de la Organización para la Cooperación y la Cooperación Económica (OCDE) que agrupa a las 39 economías capitalistas más desarrollas, sobre horas trabajadas y salarios devengados en cada país y los datos para México son devastadores.

En el conjunto de estas economías, México es el país donde sus trabajadores laboran más horas al año, y es al mismo tiempo el país donde se paga el salario más bajo.

Según la OCDE, un mexicano trabaja 2,246 horas al año, más de 43 horas a la semana, en tanto que el promedio de horas trabajadas en los países de la OCDE es de 1,770, es decir, unas 34 horas a la semana. Pero hay países como Alemania y Dinamarca donde se trabaja casi la mitad de lo que se labora en México. En Alemania un asalariado trabaja 1,371 horas al año, 26 horas a la semana, en tanto en Dinamarca se laboran 1,424 horas a la semana, que son 27 horas semanales. (Los datos pueden consultarse aquí: http://stats.oecd.org/Index.aspx?DatasetCode=ANHRS)

Si México encabeza la tabla de los países donde más se trabaja, al mismo tiempo está en el sótano de la tabla de salarios por países de la OCDE: según el dato más recientes disponible, de 2013, en promedio los trabajadores asalariados de estas 39 naciones, cobraban al año 44,982 dólares. A la cabeza se encontraban los trabajadores de Luxemburgo con 61,511 dólares anuales, seguidos de los trabajadores estadounidenses con 57,139 dólares por año, y enseguida los suizos con 57,082 dólares anuales. En cambio, un mexicano apenas ganaba 12,850 dólares por año. (Los salarios por países de la OCDE pueden verse aquí: https://data.oecd.org/earnwage/average-wages.htm).

La aplicación de las políticas neoliberales no es un fenómeno natural, ni designio divino, ni necesidad histórica. Son decisiones que las clases gobernantes toman según sus objetivos e intereses.

El resultado está a la vista: las clases gobernantes mexicanas no han traído el progreso, el desarrollo y la prosperidad que prometieron desde hace tres décadas.

Lo que sí han conseguido es tener a la clase trabajadora que más trabaja y menos gana, es decir, la más explotada del mundo capitalista. y también hacer de México una fábrica de megamillonarios.

El asunto es tan simple que hasta las personas con menos entendimiento, como Enrique Peña Nieto, lo pueden comprender: un país está jodido si sus trabajadores son los que más trabajan y son los que menos ganan.

De ahí el enorme malestar social que se viene acumulando y que hoy se expresa con la insurgencia magisterial-popular harta de los engaños de las clases gobernantes, así como de la corrupción y la impunidad. La creciente inconformidad, que desborda partidos profesionales e incluso organizaciones independientes como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) vislumbra cambios sociales y políticos importantes en el país. Hacia allá se mueve México, no a donde Peña Nieto quería, ¿acaso lo entiende?

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