La soberbia desorienta a Alfaro.- Diego Petersen

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El alcalde, Enrique Alfaro y el periodista, Diego Petersen.

El alcalde, Enrique Alfaro y el periodista, Diego Petersen.

EL PERIODISTA ADVIERTE EL PELIGRO QUE REPRESENTA PARA LA SOCIEDAD UNA PERSONALIDAD COMO LA DEL ALCALDE DE GUADALAJARA

El reconocido periodista Diego Petersen, una de las plumas más respetadas de Jalisco, advirtió hoy en su columna En tres patadas sobre la peligrosidad que representa para los ciudadanos una personalidad soberbia y desbordada como la del Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez.

En su texto titulado “Es el tonito”, publicado en el diario El Informador, el periódico de mayor trayectoria y tradición en Guadalajara, resaltó que la soberbia y la superioridad moral que presume Alfaro es el primer paso que da un gobernante para llegar a hacer “las peores de las atrocidades”.

“El alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, comienza a tener problemas no sólo con el contenido de la comunicación, también con el tono. El problema del contenido se arregla con asesores, con claridad en lo que se quiere comunicar; el problema del tono, no. Ese es personal”, asienta en su columna el periodista.

El jefe de Gabinete, Hugo Luna.

El jefe de Gabinete, Hugo Luna.

Y Agrega: “Fue un error decir que ‘los medios, no todos, agarran temas y están friegue, friegue, friegue y friegue… (pero) de una vez les digo, no somos iguales’. Fue una doble equivocación, primero porque el papel de los medios, aunque al poder, sea del color que sea, no le guste, es fregar. En Estados Unidos suelen decir que los medios somos perros guardianes de la democracia. Y no conozco un solo perro policía que sea agradable. Un perro guardián va a ladrar, ladrar y ladrar cuando vea algo que no le gusta o huele extraño, y lo que se espera de él es que muerda y ataque al que se pase de la raya. Así que, aunque los medios que friegan sean, desde el punto de vista de alcaldes, espurios, tengan intereses oscuros o incluso abyectos, fregar es su chamba”, menciona.

Diego Petersen se refiere al exabrupto que tuvo el Alcalde de Guadalajara en una rueda de prensa, donde tronó contra los medios de comunicación que han criticado y denunciado que viene entregando contratos millonarios para empresas de sus colaboradores de campaña, ahora disfrazados de funcionarios públicos, donde también cobran altos sueldos.

Alfaro se brincó todos los procedimientos municipales para entregarles un contrato directo de 15 millones de pesos a las empresas Indatcom, Eu Zen y La Covacha, mismas que que le manejaban las redes sociales cuando era candidato.  En estas empresas resalta el nombre de su asesor personal en comunicación política, Rafael Valenzuela.

Rafael Valenzuela.

Rafael Valenzuela.

Hoy, a pesar de que existe un departamento exclusivamente para realizar ese trabajo, Alfaro le paga a estas empresas externas para que lo realicen y además mete a sus socios como funcionarios públicos, como es el caso de Carlos Delgado Padilla, El Weren, el jefe de la oficina de comunicación social y responsable de solicitar la adjudicación directa para sus ex socios.  

“Más delicada es la segunda parte del discurso. Decir: ‘de una vez les digo no somos iguales’, coloca al alcalde en una superioridad moral muy peligrosa. No porque hable de una autoestima muy grande de un ‘nos’ grupal que ya los ha llevado a cometer graves errores (baste recordar el escándalo de Hugo Luna), sino porque en nombre de la superioridad moral se cometen las peores atrocidades. Si, como dice el alcalde, no son iguales, basta con que lo demuestre, no tiene que decirlo. Si son o no iguales, si son o no mejores que los anteriores, nos toca a nosotros decidirlo, no a él”, asienta Petersen.

El director de Comunicación, "El Weren".

El director de Comunicación, “El Weren”.

En su columna de El Informador, el periodista señala que la forma de conducirse del Alcalde de Guadalajara es la de un político hegemónico del Estado, es decir, que ve y lucha más por los intereses de la administración municipal y de quienes lo acompañan más que por los derechos de los ciudadanos que lo llevaron a donde está.

“Pero el tono ha sido quizá el principal error del alcalde en estos meses de gobierno. Desde el día de la elección Enrique Alfaro se convirtió en el político hegemónico del Estado, por encima del gobernador o de cualquier otro actor. Eso significa, entre otras cosas, que el tono de la comunicación política lo impone él. Y justamente, el tono de la comunicación que ha establecido Alfaro es rudo, seco y descortés. Se ha cansado de llamar corruptos e inútiles a todos los que no son de su grupo. En su discurso el mundo no tiene grises, sólo existen los que están con él o contra él. Es el tono de un político en campaña, no el de un líder que quiere construir y llevar a la ciudad o al Estado hacia otro derrotero. Lo que friega es el tonito, dice la sabiduría popular. El tono de Alfaro lo está limitando, confrontando y descomponiendo su comunicación política”.

Así como lo señala puntalmente el columnista, una serie de medios se han visto amedrentados por la soberbia y el egocentrismo que prevalece en la administración del Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez.

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