Colombia: ¿hacia una paz inviable?

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El proceso de paz reactivó los golpes del grupo guerrillero.

El proceso de paz reactivó los golpes del grupo guerrillero.

LAS FARC SE FORTALECIERON AL HACER ALIANZAS CON EL NARCONTÁFICO; PREFIEREN PODER QUE PAZ

Por Juan Manuel Nieves*

Colombia enfrenta un momento histórico: cursa un proceso de paz con uno de los grupos guerrilleros más antiguos y, así, se podría poner fin a la, tal vez, única guerra de guerrillas vigente en el mundo.

Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) nacieron en los años 60 promulgando una adecuada distribución de tierras y defendiendo un modelo de Estado marxista, leninista y bolivariano. Sus fundadores fueron Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas. Acompañados de 46 campesinos, se replegaron en las montañas del Tolima (Departamento Colombiano) y comenzaron su lucha armada. Con ellos nacieron otros grupos guerrilleros como el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y el extinto EPL (Ejército de Liberación Popular).

Los grupos guerrilleros mutaron fuertemente en los años 80. Sus alianzas con el narcotráfico los llevaron a fortalecerse y sus actos terroristas arreciaron. En 1991 se firma la paz con el EPL y otro grupo guerrillero llamado el M19, quedando sólo en confrontación las FARC, el grupo guerrillero más grande, y el ELN.

Durante más de 50 años estos grupos se han desplegado por distintos rincones del país, llegando a tener más de 20 mil miembros en sus filas y cometiendo todo tipo de actos terroristas. Su ideología pasó a segundo plano: el dinero y el poder se convirtieron en su único objetivo. Entre sus actos delictivos se cuentan más de 10 mil secuestros extorsivos, bombas a lo largo de todo el territorio, ataques a poblaciones enteras, reclutamiento de niños en sus filas, campos de concentración para soldados y policías secuestrados, desapariciones y torturas.

Distintos gobiernos intentaron diálogos, especialmente con las FARC. En 1998 el Presidente Andrés Pastrana inició un proceso de paz con este grupo guerrillero. Como condición, pidieron desmilitarizar la zona del Caguán, un territorio de 42 mil km2, el cual fue llamado la zona de distensión y en dónde la guerrilla fue la ley por casi tres años. En ese periodo, se adelantaron infructuosamente diálogos para intentar ponerle fin al conflicto. Este grupo guerrillero se dedicó a aumentar sus ataques terroristas, secuestros y dicha zona se convirtió, además, en un centro de entrenamiento militar revolucionario y en un fortín donde se cultivaba la mata de coca y se exportaba allí mismo cocaína al exterior.

El fin de estos diálogos llegó con el secuestro de un avión, el cual fue obligado a aterrizar para después secuestrar al senador Jorge Eduardo Géchem.

Tres días después raptan también a la precandidata a la presidencia Ingrid Betancourt con su fórmula vicepresidencial, Clara Rojas.

Dichos sucesos fueron el punto de quiebre que condujo al recrudecimiento del conflicto y al fortalecimiento de grupos paramilitares que de manera ilegal comenzaron a pelear contra la guerrilla.

En el año 2002 sube a la presidencia Álvaro Uribe Vélez, férreo opositor de la zona de distensión y víctima directa de la guerrilla: su padre murió asesinado por parte de las FARC en una finca familiar. En su presidencia, la cual duró ocho años al ser reelegido, se asestaron golpes contundentes. Dicho gobierno implementó la política pública de seguridad democrática, la cual consistió en la recuperación por parte del Estado del territorio en manos de las guerrillas y en garantizar la presencia de la fuerza pública en dichas zonas. Con ello, los colombianos comenzaron a recuperar la confianza en las fuerzas armadas, se reactivaron los viajes por carretera, truncados muchos años por las llamadas pescas milagrosas (retenes sorpresa organizados por la guerrilla en las vías con el fin de secuestrar viajeros). Entonces fueron dados de baja, por primera vez, cabecillas de las FARC, los cuales hasta el momento parecían inalcanzables; se crearon batallones en las zonas álgidas y se dieron grandes golpes de inteligencia, como el rescate de Ingrid Betancourt y del ex ministro Fernando Araujo. En cifras, al finalizar el gobierno, la guerrilla se había reducido a poco menos de 8.000 combatientes, algunos de sus cabecillas se escondieron en el exterior y los ataques a cascos urbanos casi desaparecieron. Aunado a ello se dio el proceso de paz con los paramilitares en el cual se desmovilizaron más de 15.000 combatientes.

Su sucesor fue Juan Manuel Santos, presidente electo con la promesa de seguir la política de seguridad. Al poco tiempo supo marcar diferencia con su antecesor y se propuso ser el Presidente que iba traer la paz a Colombia por medio de la negociación. Los retos eran enormes: la guerrilla ha tenido tradicionalmente un rechazo popular superior al 95% en distintas encuestas, y demostró ser un grupo sediento más de poder que de paz. Aun así, en el año 2012 se instala en Cuba la mesa de negociación con las FARC. El gobierno delegó 7 funcionarios entre los que se encuentran un ex vicepresidente, un comisionado de paz, dos generales retirados, entre otros. Por su parte, la guerrilla está acompañada por el actual comandante de las FARC y otros cabecillas de la plana mayor.

El proceso de negociación ya va cumplir 4 años, en los cuales se discuten cinco puntos fundamentales: la reforma agraria y la equitativa distribución de tierras, la participación en política de este grupo armado, la solución a las drogas ilícitas, el fin del conflicto y el mecanismo de refrendación. En dos oportunidades durante este tiempo, la guerrilla se ha comprometido al cese unilateral del fuego sin que se verifique un verdadero cumplimiento, las operaciones militares en contra de ellos han sido disminuidas pero la producción de cocaína sigue aumentando: según la ONU la producción ha subido un 44%, de 48.000 hectáreas en 2013 a 69.000 en 2014, mientras que la producción potencial de cocaína, a su vez, aumentó de 290 a 442 toneladas métricas en el mismo periodo, lo que representa un aumento del 52%.

El gobierno ha tenido un grave problema de comunicación política desde que comenzó el proceso. Por una parte lo mantuvo oculto y fue la oposición quien lo sacó a la luz pública. Su discurso ha cambiado varias veces mientras que la guerrilla mantiene los mismos puntos desde el principio; la ciudadanía aún no conoce lo acordado y qué se está discutiendo; lo más grave es que los actos delincuenciales siguen y el gobierno cede al parecer sin pedir nada a cambio.

A pesar de la pauta pagada (a diciembre de 2015, 1 millón de dólares) las personas cada vez utilizan mejores y más variados medios para informarse y, sobre todo, la oposición en cabeza del ex presidente Álvaro Uribe ha servido para mostrar la otra cara de las negociaciones. En este momento el gobierno está dubitativo en someter los acuerdos al voto popular y busca mecanismos para saltarse este proceso. No se sabe en este momento qué va pasar con las negociaciones, lo único claro es que las heridas permanecen abiertas en un conflicto en el que todos los colombianos, de alguna manera, fueron víctimas de un grupo terrorista que estuvo a punto de ser derrotado y que de nuevo fue resucitado con un proceso de paz.

*Consultor político colombiano. Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por la George Washington University.

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