Reviven sueños de Anaya

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Salvador Cosio-08Los resultados del conjunto de elecciones en 14 entidades del país efectuadas el pasado 5 de junio, sirvieron para vislumbrar la prospectiva del éxito o fracaso en cuanto al logro de sus aspiraciones futuras de actores políticos: Manlio Fabio Beltrones Rivera, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, Agustín Basave Benítez, Jesús Zambrano y Jesús Ortega, Jorge Emilio González Martínez, Dante Delgado, Hugo Érick Cervantes Flores, entre otros personajes que están a cargo de la dirección de partidos políticos.

El pasado 5 de junio se realizaron comicios para elegir Gobernador, presidentes municipales y diputados a los Congresos locales en los estados de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas; en tanto, la población de Baja California ejerció su derecho a votar para elegir alcaldes  y legisladores locales; así mismo, hubo comicios en La Ciudad de México para elegir integrantes de La Asamblea Constituyente de dicha ciudad.

El  partido político más castigado por los electores fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En este sentido, quienes perdieron fueron, además del presidente de la República Enrique Peña Nieto, el ‘gerente en turno’ Manlio Fabio Beltrones Rivera, perdiendo con él todo su equipo en el Comité Nacional priista a su cargo.

El PRI pierde Veracruz, Tamaulipas, Durango, Aguascalientes, Quintana Roo, Chihuahua, y no puede recuperar Puebla. El PRI tiene problemas poselectorales en Tlaxcala, que será peleada en tribunales por el PRD. Recupera Sinaloa, retiene Hidalgo y no sin apuros Zacatecas, y está recuperando pero con apuros en Oaxaca y vuelve a sucumbir en la Ciudad de México.

No cabe duda que el gran perdedor como partido es el PRI, y aunque sea sólo un ‘gerente en turno’, hay plena responsabilidad de Manlio Fabio Beltrones y su Comité Ejecutivo Nacional. Hay plena carga de las derrotas para Enrique Peña Nieto, pero también es de resaltar que hubo traiciones ante la felicidad que debió irrumpir por la debacle etiquetada a cargo de Beltrones y la sonrisa que seguramente esbozaron sus rivales al seno del PRI: Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray. Los resultados dejan noqueado a Beltrones en relación a la carrera por la candidatura presidencial para la elección de 2018.

El alto mando del PRI debe analizar la situación de los gobernadores, algunos por su nefasto o al menos muy polémico ejercicio del gobierno y quizá, también, por no haber jugado limpio a los candidatos de su partido. De ahí que debe estudiarse las consecuencias que deberán afrontar los mandatarios de Veracruz, Aguascalientes, Chihuahua, Tamaulipas, Quintana Roo, Durango e incluso los de Zacatecas y Tlaxcala. Esto último porque, aparentemente, en esas entidades hay victoria priista; los resultados no son de ninguna forma como para echar campañas al vuelo.

Tras la selecciones el PAN toma oxigeno, especialmente su dirigente Ricardo Anaya, quien tiene ahora pretexto para exigir ser tomado en consideración para la definición del candidato presidencial en 2018, subiéndose a la carrera rumbo a Los Pinos, junto con el muy polémico Gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, haciendo que la que se sentía ya candidata y la única opción de ese partido, Margarita Zavala de Calderón, deba entender que la lucha será cruenta al interior del PAN.

El PRD se queda igual: como la hormiga en el lomo del elefante, pues gana únicamente cuando le hace el caldo gordo al PAN; pierde la Ciudad de México frente a MORENA y queda por debajo como referente de la izquierda frente al partido de López Obrador que sorprende y gana sin siquiera haber ganado alguna gubernatura, al tiempo que se coloca en posición adecuada para enfrentar los retos electorales en 2017 y, especialmente, en el 2018.

Del resto de partidos no hay mucho de que hablar por el momento, siguen siendo piezas menores del ajedrez.

Los votantes en 13 entidades de México y su ciudad capital, le causaron una dolorosa derrota al Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya que de las 12 gubernaturas en pugna apenas logró retener con amplitud Sinaloa. Esto gracias al apoyo del gobernador Mario López Valdés, mejor conocido como ‘MALOVA’; según la gente de ese estado, López Valdés es aún priísta, por más que su arribo a la gubernatura de ese estado fue tras haberlo postulado la coalición formada por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Además, Hidalgo donde jamás ha perdido el PRI; ahora, más que nunca, era necesario volviera a ganar por ser la tierra del Secretario de Gobernación y ex gobernador de esa entidad, Miguel Ángel Osorio Chong, aspirante a la candidatura presidencial que buscaba y que logró mostrar su fuerza al mantener el absoluto control de su estado natal, ganando a pesar de jugar con un candidato por demás polémico: el varías veces Legislador Federal y ex alcalde de Pachuca, Omar Fayad Meneses. Este último es más conocido por desatinos y ocurrencias, como el intento de ley que buscaba amordazar y criminalizar a los usuarios de redes sociales digitales.

Pero, además de esas dos victorias al recuperar Sinaloa y el pequeño estado de Hidalgo, el PRI ‘mordió el polvo’ al perder el gran bastión que era el enorme estado de Veracruz, así como el no menos importante Tamaulipas, cediendo también en forma sorpresiva el estado de Chihuahua, así como Quintana Roo, Aguascalientes y Durango, donde en todos ellos gobierna aún un mandatario estatal emanado de las filas del PRI.

Sin embargo, la dura derrota del PRI en los comicios del pasado 5 de junio también le significaron volver a perder en Puebla a pesar del gobierno polémico del actual mandatario Rafael Moreno Valle. Debe recordarse también que aunque el PRI mantiene la Gubernatura de Zacatecas y recupera Oaxaca, en ambas entidades logra victoria por escaso margen en medio de una gran votación de los distintos partidos opositores, de ahí que en el caso de Oaxaca aún habrá lucha poselectoral en Tribunales de Justicia electoral, lo mismo que en el muy pequeño estado de Tlaxcala al que logra mantener bajo su control pero siendo peleado aún por el PRD.

El PRI pierde los estados más importantes de los 12 en contienda: Veracruz, Tamaulipas, Puebla y Chihuahua; además de los considerados estratégicos por la actividad económica importante en la industria y el turismo: Aguascalientes y Quintana Roo. Algunas de estas entidades en las que jamás antes han sido gobernados por ningún otro partido diferente al tricolor como Durango, Veracruz -que es el tercer proveedor de votos a nivel nacional- y el fronterizo Tamaulipas. También vuelve a ser vapuleado en la Ciudad de México, que junto con Veracruz y Puebla son entidades con importantísimo número de electores.

El Partido Acción Nacional (PAN) en alianza antinatural y electorera con el alicaído Partido de la Revolución Democrática (PRD), mantiene Puebla y arrebata al PRI Tamaulipas, Veracruz, Aguascalientes, Durango, Chihuahua y Quintana Roo. Lo que es, sin duda, un exitoso balance de la jornada comicial reciente aunque haya perdido Sinaloa y Oaxaca.

El Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) de Andrés Manuel López Obrador logró un buen resultado al consolidar su presencia territorial y preparar su camino a la presidencia, al superar al resto de partidos en la votación para la integración de una Asamblea para elaborar la nueva Constitución de la Ciudad de México; y consiguió un gran resultado en Veracruz, donde  obtuvo el segundo lugar y está peleando el triunfo e irá a buscar la reversión de la presunta victoria del candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes, por haber quedado en estrechísimo margen la diferencia de sufragios entre Yunes Linares y el aspirante de MORENA, Cuitláhuac García Jiménez.

No obstante que el partido de López Obrador no logra ganar ninguna gubernatura en juego, adquiere relevancia al mostrar la ampliación de su presencia en diversas entidades.

Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador.

Se acabó el aparato electorero priista

Cabe afirmar que salvo en Sinaloa e Hidalgo hubo un voto de castigo al PRI, el partido de Peña Nieto, pero también una repulsa de muchos simpatizantes y militantes priistas hacia la práctica ya recurrente de antidemocrática designación de candidatos, además que muchos ellos no tuvieron el adecuado perfil como para vencer en elecciones competidas. Por ello, no debe pasar desapercibido el hartazgo de la sociedad por la enorme corrupción e impunidad existente, así como la incesante criminalidad y la creciente inseguridad, además de los escasos resultados gubernamentales en materia económica y gestión exitosa de mayor bienestar y mejor calidad de vida para la población. Estas razones enfatizan el mal gobierno de muchos gobernadores priistas.

La elección pasada también dejó más claro que el aparato electorero del PRI, basado en los otrora fuertes sectores obrero y campesino, ha declinado casi totalmente y ya no tiene la capacidad de preservar organizada a su favor a la llamada clase media. El ya inerme ‘sector popular’ es un fantasma que no tiene mayor presencia ni acción, al carecer de membresía porque los profesionistas, comerciantes, transportistas y sindicalistas burócratas dejaron hace mucho tiempo de ser afines al PRI al no tener dirigentes sectoriales ni partidistas con fuerza y carisma para atraerlos. Además que, en general, el otrora ‘partidazo’ no tiene ya la capacidad para atraer a nuevos electores y sus tradicionales alianzas con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o el Partido Nueva Alianza (PANAL), pues ya le resultan irrelevantes y no le aportan esos 5 ó 6 y 3 a 4 puntos porcentuales de votación que le permitían salvarse.

Ante este retroceso general, y la sonrisa amplia de sus rivales o caníbales políticos al seno del PRI como Osorio Chong y Videgaray, todas las miradas convergen en el Presidente Nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, a quien cargan todas las culpas de la debacle, e incluso ya piden su cabeza, excluyéndolo, así, de la carrera presidencial para el 2018.

El fracaso del PRI, que además de al descrédito que tienen Peña Nieto y varios gobernadores, se lo achacan al actual dirigente nacional Beltrones Rivera. Cosa que alegró al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y a Luis Videgaray, pues son sus rivales y lo ven ya eliminado de la carrera presidencial para 2018.

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