¿PRIdestinados al fracaso?

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Bruno Lopez-02-02Dos meses antes de las pasadas elecciones locales, la mesa de estrategia de los candidatos del PRI me invitó a que les diera una opinión, desinteresada, externa, como periodista, para saber cómo los miraba rumbo al proceso electoral…

Acostumbrados a los cortesanos, a la lisonja mutua, al entusiasmo telenovelero que los embargaba, creo que no gustó mucho mi perspectiva. ¿Cuándo van a empezar?, fue lo primero que les pregunté. Los presentes se voltearon a ver unos a otros. Un empresario local muy fuerte que además es o era Jefe de Gabinete, contestó: “ya pronto lo haremos, tenemos tiempo suficiente”. El  resto de los presentes asintieron, solemnes, con su cabeza.

¡Pero si faltan dos meses!, le contesté. ¿Cómo que hay tiempo suficiente? Lo óptimo para empezar una campaña que reditúe en triunfo electoral son dos años de anticipación. Cualquier consultor político que tome en serio su prestigio no asume ningún reto si mínimo no tiene un año para armar una estrategia profesional.

La respuesta de ese exitoso empresario representa el alma de toda la campaña que hizo el PRI en Jalisco para la elección del 2015.

¿Por qué Salvador Rizo Castelo nunca supo que iba a perder? Todos lo daban por ganador, ya estaba organizado un gran festejo ahí frente a la Basílica de Zapopan, ¡pero el ex candidato priista a la Alcaldía nunca supo del gran riesgo que corría! Si nunca supo cuál era su situación real, ¿cómo iba a cambiar la estrategia, o hacer algo para corregir el rumbo, o para ser al menos competitivo?

Nunca supo cuál era su situación porque fue víctima del autoengaño, de las cuentas alegres internas, de las encuestas que se hacían en las piernas…

¿Por qué nunca se supo que Ricardo Villanueva iba a perder Guadalajara? Ah, porque todavía después del mediodía aquel de la elección, ¡los que llevaban las cuentas internas en el PRI decían que iban 2 puntos abajo! ¡Ahora viene la movilización y ahí los vamos a aplastar!, decían. Villanueva perdió hasta que salieron los de MC a decir que ya tenían asegurado el triunfo para Enrique Alfaro. Antes, Villanueva siempre fue el ganador.

Cuando algún candidato del PRI andaba de capa caída, luego luego lo mandaban al departamento de encuestas para que le levantaran el ánimo. Después de ver la encuesta que le hacían ex profeso, el candidato salía sonriente, animoso, pero completamente desorientado por el engañabobos que lo atendía.

Los “analistas políticos”, léase abogados, contadores, educadores, cargamaletas y hasta periodistas que lo mismo son especialistas en el tema del agua que en el transporte público, aportaron sendos diagnósticos. Los mismos participantes dieron sus argumentos. Todavía hace poco leíamos justificaciones en el sentido de que la derrota era producto de todos los priistas…

Los dirigentes prefirieron callar sobre la derrota. Algunos oportunistas aprovecharon la coyuntura para hacer foros para hablar de la derrota e invitaron a personajes “todólogos” para que opinaran sobre lo que ellos consideraban habían sido las causas de la derrota.

Pero a nadie, absolutamente a nadie se le ocurrió mandar hacer una encuesta seria, no de las hechas en las piernas, para saber por qué la gente no había votado por el PRI. Para saber qué les molestaba, qué querían, qué puntos eran importantes desechar o qué reforzar para vender desde el Gobierno del Estado los próximos tres años y así recuperar algo rumbo al 2018.

Contrario a eso, los priistas se sumieron en una profunda depresión, a todos les afectó la tristeza militante…

Pero hasta ahora, hasta este momento, en Jalisco no ha cambiado nada en el partido Revolucionario Institucional. Lejos de discursos incendiarios o de visiones mercantilistas, vale decir que van en la misma ruta, repitiendo todo lo que hicieron mal o dejaron de hacer en el pasado proceso electoral: incluso si el PRI hubiera ganado y estuviera haciendo lo mismo para repetir, estaría mal, porque cada elección es distinta. ¡Pero repetir todo lo que se hizo mal para perder!

El resentimiento priistas que explota actualmente el ex Magistrado Rubén Vázquez puede llevar al ánimo de “más jodido no puedo estar, así que nos jodemos todos”; poner a José Socorro Velázquez como líder de un PRI donde ya no figura Don Javier García Paniagua o Don Heliodoro Hernández Loza, hace suponer que los priistas no entendieron el mensaje (El Coco tiene dos meses para renovar las dirigencias municipales y ni siquiera conoce a la mayoría de los regidores del PRI).

Ya conocemos qué es lo que viene en ese partido: designación de amigos y compadres, avanzada con los ojos vendados, pero sobre todo encuestas a modo, esas que se hacen en las piernas para subir los ánimos a todos los participantes…

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