Alfaro, ¿irá con el PAN-PRD?

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Gabriel Torres-09La democracia implica incertidumbre. La política siempre tiene como variable independiente la ocasión. Los caminos del poder suelen ser sinuosos, azarosos, con circunstancias emergentes que definen una coyuntura cambiante e incierta… Es decir, en política nadie está muerto, ni los éxitos son eternos.

Después del proceso electoral de 2015 en Jalisco, la suerte parecía echada. Pero los comicios locales de 2016 modificaron los escenarios, las apuestas y propósitos de los partidos políticos nacionales, y de los grupos locales.

Ante la dificultad del panorama priista rumbo al 2018, no puede haber suficiencia de ningún aspirante a candidato.

Si la elección se mantiene, como una de tres partes (PAN-PRD, PRI y Morena), el PRI deberá ser escrupuloso para sostener cada punto porcentual de votación.

La variación de su fuerza electoral, desde un 33% a un 40%, puede hacer la diferencia entre ganar o perder la presidencia. De esta forma, Jalisco (por la importancia de su votación) juega un papel imprescindible (hora) para que el PRI y el PAN estén en buen punto de competencia, rumbo a la presidencia. De forma que el PAN (que seguramente tendrá que ir en alianza nacional con el PRD) deberá estructurar un proyecto electoralmente rentable para el 2018, con un candidato externo o con el alcalde de Guadalajara a la cabeza.

No se observa quién de las filas de ese partido, con suficiente capital de votos, esté en condiciones de competir en una elección tan importante. Por lo que un candidato externo, que bien podría ser Alfaro (debido a su acercamiento con Margarita Zavala), podría significar una alianza muy rentable para asegurar los votos que el PAN requiere de Jalisco.

El PRI está llamado a cerrar filas. El Comité Nacional del tricolor y el equipo del gobernador se necesitan en el 2018.

Ni uno, ni otro, podrán construir buen futuro si no para ese frío distanciamiento, que en ocasiones se percibe como fuego amigo. Para que el PRI obtenga los votos que necesita de Jalisco, el gobernador Aristóteles (que sigue bien evaluado) es una factor determinante. A su vez, para que el gobernador consiga boleto para el 2018, necesita reencontrarse con los grupos que hoy disputan la sucesión presidencial el interior de su partido.

La derrota de las elecciones locales de 2015 en Jalisco, se diluye frente al descalabro del PRI nacional en siete estados de la República. Los resultados apuntan que no sólo en Jalisco las cosas andaban mal, sino que el PRI enfrenta un problema de mayor envergadura, que ahora se manifiesta en buena parte del territorio nacional.

Ante una tendencia de reposicionamiento nacional del panismo, que los mete con fuerza a la sucesión presidencial, sería muy complejo para Enrique Alfaro competir contra el PAN en Jalisco, cuando incorporó en su equipo a ex panistas ligados a Emilio González y Eduardo Rosales (lo mas cuestionado). Así que a los aspirantes que parecían tener un futuro asegurado, se les descompuso el tablero. Mientras que aquellos que parecían derrotados, serán verdaderamente indispensables para reestructurar las estrategias de cara a la elección presidencial…

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