La estrategia y el punto débil

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Sonia Serano-04La fortaleza del gobierno de Enrique Alfaro Ramírez para comunicarse con los ciudadanos, fue sin duda las redes sociales. Una estrategia que le permitió dejar de depender de los medios tradicionales, la cual ha logrado fortalecer una vez que llegó a la presidencia municipal de Guadalajara. Pero la forma en que actúa el equipo responsable de esa área se ha convertido también en su punto débil en los últimos días.

Por la manera de trabajar de las empresas Eu Zen, Indatcom y La Covacha, más que beneficiarias con contratos del ayuntamiento, parecen ser parte de un proyecto político.

La prueba de esto es que socios de las mismas hayan tenido que incorporarse al gobierno de Guadalajara, como lo dieron a conocer recientemente los regidores priistas en el caso de Yamir Alí Yedet Martínez, socia de Eu Zen y quien tiene un salario de 10,344 pesos en la Dirección de Cultura, y Mario Roberto Arauz Abarca, socio de Indatcom y funcionario en la Coordinación de Tecnología de la Información, con un sueldo de 35,460 pesos mensuales.

A eso, se suma el caso del coordinador de Comunicación y Análisis Estratégico del Ayuntamiento de Guadalajara, Carlos Delgado Padilla, quien formó parte de estas empresas y, una vez como funcionario, fue denunciado por recomendar su contratación.

Alfaro no es el primer político que utiliza una estrategia enfocada más a fortalecer su imagen que ha establecer una comunicación gobierno-ciudadanos para la prestación de servicios. Lo hizo antes, aunque con menos impacto pero un alto costo, el ahora gobernador Aristóteles Sandoval, cuando al frente de esta área en su paso por la alcaldía tapatía estaba Alberto Lamas.

La apuesta por un mecanismo de comunicación distinta a la que había antes con los medios tradicionales, puede ser válida si se toma en cuenta que el gobernante decide cómo habla con sus ciudadanos. El problema es cuando para hacerlo no hay una completa transparencia y, además, implica inversiones millonarias de recursos públicos.

A lo anterior hay que añadir la crisis con la que arrancó el gobierno de Guadalajara en su relación con la mayoría de los medios de comunicación

Y se suma  la extrema sensibilidad de sus funcionarios hacia los cuestionamientos o las notas que no les son favorables.

El momento más complejo fue cuando un diario local decidió mover a un reportero porque sus preguntas molestaban a Enrique Alfaro, aunque el equipo del alcalde aseguró que fue una decisión del medio y no una petición del gobierno municipal. Hubo incluso la necesidad de que el mismo alcalde Enrique Alfaro buscara acercamiento con los reporteros que cubren sus actividades, para asegurar que se podía mantener una relación de respeto.

Por el papel que juegan las empresas de estrategia en comunicación en el proyecto de Movimiento Ciudadano, seguramente no debemos esperar consecuencias ante las denuncias que se han hecho. Pero, al menos, tendrán que cuidar más las formas y, sobre todo, justificar y transparentar los contratos, sin cruzar la delgada línea que los divide.

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