El triunfo del mal humor

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Ruben MartinLas pasadas elecciones del 5 de junio fueron un festín para los recaderos de la clase política. Muchas horas y palabras se han consumido en la cobertura de las campañas, la elección y el análisis de sus resultados.

Es común entre periodistas y “analistas” centrar la lectura de los resultados electorales en los partidos, candidatos y la próxima elección presidencial, pero dicha lectura subestima o ignora el peso de otros factores relevantes.

Las lecturas se centran en el análisis de ganadores y perdedores poniendo por delante a la clase política y sus aparatos. De tal modo que la mayoría declara derrotado al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ganador a Acción Nacional (PAN) únicamente por el número de gubernaturas que perdió o ganó cada uno de ellos. Por ejemplo, se pasa por alto o se ignora que la mitad de los electores convocados a las urnas no fue a votar mandado un poderoso mensaje de rechazo al sistema político y de partidos.

A mi entender, el resultado electoral de las pasadas elecciones se puede resumir en el triunfo del “mal humor social” al que aludía Enrique Peña Nieto en Guadalajara en la inauguración del Tianguis Turístico el pasado 25 de julio. Según el despistado presidente que intenta gobernar el país, la gente se queja y se siente malhumorada pero no hay motivos para ello porque México “está avanzando y creciendo”.

Peña Nieto visitó Washington.

Enrique Peña Nieto.

Pues bueno, la mitad de los mexicanos mandaron al demonio no sólo al PRI sino a todos los partidos políticos en la pasada elección y de la mitad de los mexicanos que sí votaron, dos terceras mandaron al demonio al partido del presidente.

Para mi no parece haber dudas de que es una muestra clara y perfecta de que, contra lo que piensa el despistado o cínico inquilino de Los Pinos, sí hay un mal humor social perfectamente justificado.

Es un mal humor social cimentado en la degradación acelerada de las condiciones de vida para la mayoría de la población del país. Una sociedad con la mitad de los habitantes en la pobreza, con aumento de la desigualdad y la consecuente concentración de la riqueza en una minoría de megamillonarios, con políticas que propician el despojo de los bienes comunes que antes procuraban una reproducción menos injusta de la vida y en un contexto de violencia y guerra dirigida al control de las poblaciones y el reordenamiento de los territorios para negocios de valorización de capital.

Lo único que crece en el país son las muertes, las desapariciones, la corrupción, la riqueza de los políticas y las ganancias de las corporaciones privadas.

A pesar de que la clase política y los analistas políticos y periodistas liberales subestiman una y otra vez la capacidad de análisis por parte del pueblo llano, éste muestra una comprensión de la realidad bastante clara y afilada que manda al demonio a todo el sistema político y castiga al partido responsable de las actuales políticas.

Quienes festinan únicamente el castigo al PRI  y, más aún, la victoria del PAN se llevarán un chasco. El mensaje del domingo pasado es para todo el sistema político. La mayoría está de “mal humor social”, es decir, hasta la madre.

@rmartinmar

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