¿Se va David Gómez del gobierno?

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Gabriel Torres-09Ya trasciende, tal vez alentado por él mismo. ¿Se va David Gómez del gobierno de Jalisco? ¿O será que el gobierno que encabeza Aristóteles lo abandonó a él hace tiempo? Lo cierto es que el subsecretario de planeación no empató con los modos y formas del equipo más cercano al gobernador (uno más). Su principal desacierto en ello, jugar siempre solo, sin alianzas ni grupos. Pretender ser considerado en el primer círculo de un gobierno priista, sin asumir compromisos con el partido del que emanó el gobierno. Apostó a su buen nombre, que después de tanta intriga termina empolvado, y se perfila a dejar una administración donde las áreas clave del gobierno le respondieron siempre con desdén. Con un perfil profesional alto, David insulta a la medianía empoderada por la lisonja y el cortejo.

No obstante, David Gómez realizó un buen trabajo, aunque la tarea política no supo, no quiso o no entendió cómo hacerla. Una enorme paradoja, en cualquier escenario, para un politólogo bien formado. Desbordó de ingenuidad al buscar estar… pero no estar. Cobrar en el gobierno, dentro del gabinete, pero sin asumir los compromisos políticos que en todo gobierno van implícitos; sobre todo en uno tricolor. Se dejó fichar con la expectativa de ser secretario, pero desde el arranque lo degradaron a sub. Pudo avanzar en los diferentes momentos que el gobierno planteó cambios, pero la cada vez mayor distancia con quien decide, lo dejó fuera de cualquier ascenso. Su última apuesta fue llegar al Colegio de Jalisco, pero le “faltó un voto”. Sí, justo el de su jefe el gobernador. Lo intentó, con un enorme costo en términos de su relación con la parte política del gabinete. Llegó iluso y, tal vez por ello, se va desilusionado.

David Gómez sigue sin resolver el dilema Weberiano, entre “el político y el científico”.

Recibió atención como técnico, pero pretendió construir un perfil político en el gobierno.

Ya se sabe que se va, pero el cargo lo dejará meses adelante… En el servicio público hay algunos que saben mucho, pero entienden poco (sobre las relaciones de poder); mientras que hay otros que saben poco, pero entienden mucho. David es de los primeros. A Gómez Álvarez se le puede acusar de ingenuo, pero difícilmente se le puede acreditar no saber estructurar un proyecto, armar un equipo multidisciplinario de trabajo, o hacerse notar a partir de sus resultados. Tampoco se le puede tildar de corrupto, que en este momento ya es mucho presumir a la luz de las circunstancias. Uno de los mejores perfiles del gobierno se va, porque el gobierno lo abandonó tiempo atrás. Muere de inanición, en perfecto estado de salud. Tardó demasiado en decidirse, lo resolvió tarde.

Pero el talento está cada vez más escaso. Tendrá un año para meditar su reinserción en el ámbito público, desde un oxigenante sabático en el Instituto Tecnológico de Masachusetts. Parece difícil creer que no trabaja ya en su siguiente apuesta… Cuando da un paso atrás, es sólo para agarrar vuelo.

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