Los “gusanos” sin amnistía

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Sonia Serano-04Los “gusanos” regresarán sin amnistía. Lo predijo en una canción Frank Delgado, uno de los artistas cubanos que decidieron quedarse en la isla. Se trata de un relato irónico de uno de los puntos más álgidos del bloqueo, la división de las familias. Es ésta una de las aristas, en términos humanitarios tal vez la más portante, en las que se prende la luz con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

El término despectivo, que se sumó al de “escoria”, fue adoptado en una de las grandes migraciones de cubanos a Florida, la de los “marielitos”. Tras la irrupción de un grupo de personas a la embajada de Perú en La Habana, el gobierno de la isla permitió la salida de cubanos cuyos familiares acudieran a recogerlos vía marítima. Los yates podían ingresar por el puerto del Mariel pero, además debían llevarse “escoria”, es decir, para el gobierno socialista eran presos y homosexuales, entre estos últimos el escritor Reynaldo Arenas.

En los días posteriores, los cubanos tuvieron permiso de arrojar piedras y huevos a las viviendas de quienes dejarían la isla, es decir, los llamados “gusanos”.

Según datos de los censos estadounidenses, tan sólo en Florida hay 1.2 millones de cubanos. Muchos llegaron apenas en los meses posteriores al triunfo de la Revolución en 1959.

La migración hacia Florida, a poco más de 90 millas de Cuba, es permanente, impulsada sobre todo por la coloquialmente llamada “ley de pies mojados, la cual permite a los cubanos, con sólo pisar suelo estadounidense, seguir un proceso para una estancia legal, con permiso para estudiar o trabajar y la aspiración a la nacionalidad. A diferencia del resto de los latinoamericanos, no hay que vivir en la clandestinidad.

Pero lo anterior también ha implicado restricciones. Las más importantes de Estados Unidos, las limitaciones para que esos cubanos visiten la isla. De Cuba, el impedimento para que menores de edad visiten a su familia, en ocasiones sus padres, que viven fuera de la isla.

Las primeras generaciones que emigraron, muchos porque sus fortunas fueron decomisadas por la Revolución de Fidel Castro y Ernesto Guevara, llevaron las diferencias políticas a las familias.

Quedarse en la isla era imperdonable para los hermanos, los padres, los hijos, los amigos.

Y, en Cuba, las restricciones musicales, literarias y hasta para hacer llamadas telefónicas de larga distancia.

En medio de estos absurdos, quedaron los niños que nunca volvieron a ver a sus padres. Los padres que lloraron todos los días porque sabían que su salida era sin regreso. Los hermanos que sabían que la despedida era para siempre. Los más viejos murieron sin reencuentros.

El reciente viaje del presidente de Estados Unidos, Barak Obama a Cuba y sus acercamientos con el gobierno de Raúl Castro tendrá muchas implicaciones sobre relaciones internacionales. No es la apertura de la isla al capitalismo, que se ha ido instalando poco a poco con las inversiones chinas, españolas y brasileñas. Pero sí es una luz para muchas familias, que no se han involucrado con ninguna de las ideas radicales y simplemente podrán reencontrarse. 

Los cubanos podrán volver a casa y, como concluye Delgado, “ya no les diremos más escoria, porque necesitamos su dinero… o su consuelo. Yo no sé”.

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1 comment

  1. jorge prevoir 6 noviembre, 2017 at 19:22 Reply

    No hay ninguna luz, sino una eterna oscuridad donde un hombre, un solo hombre, no sea libre. El periodismo mexicano hacia Cuba es supino e ignorante, con raras excepciones. La isla ha sufrido más de 50 años de dictadura dura, aunque aun los soviéticos tienen el record. Y espero que a mos mexivanos no les llege un Maduro o un Castro. La convido a ler La piedra en el camino, un libro de Armando Añel, saludos.

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